El don de profecía y Elena G. de White (Parte 1)

ellenwhiteNota: El presente artículo representa la postura y conclusiones de su autor. No necesariamente representa la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

POR ISAÍ GUTIÉRREZ

Cuando se toca este tema pareciera que vacilamos, como si fuera nuestra debilidad, sin embargo, el Espíritu de Profecía, junto con la Palabra de Dios, debieran ser motivo de orgullo para nosotros los adventistas. Y ya que muchos no sabemos realmente quién fue Elena G. de White, escribo este artículo. En él veremos qué es el don de Profecía, cómo saber si un profeta es verdadero o falso y cómo el ministerio de Elena G. White cumple con las normas de la Biblia.

¿Qué es el don de Profecía?

Dios se ha revelado a la humanidad por medio de la naturaleza y la Biblia, pero por causa de la caída, ahora también vemos el resultado del pecado en la naturaleza. Por esa razón, Dios se reveló a Su pueblo por medio de personas a quienes la Biblia llama videntes o profetas. Su tarea no era predecir el futuro en sí, sino declarar la voluntad divina, guiar al pueblo de Dios, además de sostener y enseñar Su ley. Así, rl don de profecía es, entre otras cosas:

a) La Biblia (San Juan 5:39)

La Biblia es un compendio de escritos y relatos de personas que fueron inspiradas por Dios, o sea, profetas. A excepción de los diez mandamientos y la escritura en la pared de Daniel 5, ambos escritos por el dedo de Dios, la Biblia es un producto del Espíritu de Profecía: Dios se reveló a nosotros mediante profetas. El don de Profecía ha acompañado a los hijos de Dios desde la caída del hombre, por lo tanto, quien cree en la Palabra de Dios, cree también en el Espíritu de Profecía.

b) Entender los misterios y las partes escondidas de la Biblia(1° Corintios 13:2)

Hay pasajes en la Biblia muy extraños que no podemos entender. Dios, en su sabiduría, puesto que el enemigo también conoce Su Palabra, dejó mensajes en forma de código para que sólo sus hijos pudieran descifrarlos. Ya que estas instrucciones, exhortaciones, consuelos o predicciones, son para tiempos específicos, ya sea el pasado, presente o futuro. Por esto el Señor levanta profetas para que proclamen esos mensajes divinos.

c) Tener un profeta o la manifestación de un profeta(Amos 3:7)

Moisés fue la primera persona en la nación de Israel llamada a ser profeta e intermediario entre Dios y Su pueblo. Antes, Abraham fue intermediario entre Dios y Abimelec. Además, es importante notar que los profetas fueron personas que tuvieron el deseo constante de caminar con Dios. No es que no tuvieran ningún pecado, pero se esforzaban en vivir en armonía con la voluntad revelada por Dios.

Entonces, es un error pensar que un profeta debe ser impecable. Eso es injusto, porque también nosotros estamos susceptibles a fallar. Aunque Abraham omitió decir que Sara era su esposa, Jonás no quería ir a predicar a Nínive y Moisés mató a un egipcio, ¡llegaron a ser profetas! Todos tuvieron tanto momentos de gran fe, como de profundas caídas.

Probar a los profetas

En 1956, Jean Dixon publicó una visión en la cual afirmó que un político demócrata sería elegido presidente de los E.U.A. en 1960, sólo para ser asesinado durante su mandato. John Kennedy, presidente elegido en 1960, fue muerto tan solo tres años después, mientras estaba en su cargo. Pero, así como los magos egipcios convirtieron el río Nilo en sangre y la vara en víbora cuando Moisés los enfrentó, el cumplimiento de una predicción no es una garantía de que es una profecía verdadera de Dios.

Satanás también puede producir milagros que parecen genuinos y, sin embargo, por más impresionante que sea la manifestación, siempre debemos comprobarla con la Biblia. 2° Pedro 1:20 y 21 nos dice la manera en la cual Dios se comunica con los profetas: su mente es iluminada por el Espíritu Santo y hablan o escriben con sus palabras lo que ven. La inspiración no obra en las palabras ni expresiones del hombre, sino en el hombre mismo. De esta manera, las declaraciones del hombre son las palabras de Dios.

Los profetas no fueron las plumas de Dios, sino sus escritores. En la Biblia jamás hay dictados, ni escrituras automáticas y palabras escritas por Dios sólo las ya mencionadas anteriormente. Si así fuesen todos los escritos, Dios hubiera escrito la Biblia directamente con su dedo infalible, al igual que los escritos de Elena G. de White. Pero no, Dios usó el filtro humano a través de visiones, sueños o inspiración, siempre respetando el libre albedrío de las personas para proclamar ese mensaje.

Todo profeta verdadero señalará a la gente a Jesús, quien es el Salvador y ejemplo de la humanidad. Y además, vivirá de acuerdo a la palabra de Dios, pues “por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16). Así que, lo que dice un profeta debe armonizar con lo que Dios ya ha revelado.

Otra forma de probar a los profetas es que sus profecías se deben cumplir: Daniel predijo el momento de la aparición del Mesías casi seiscientos años antes que naciera Jesús, e Isaías profetizó que un rey llamado Ciro traería de vuelta a los judíos desde Babilonia y reconstruiría el Templo en Jerusalén ciento cincuenta años antes, lo encontramos en Esdras 1:1-4. Sin embargo, no todas las predicciones llegan a cumplirse si la gente involucrada tiene un cambio de corazón. Como ejemplo tenemos a Jonás, quien afirmó que Nínive sería destruida por Dios en cuarenta días. No obstante, no sucedió así. ¿Fue Jonás un falso profeta? De ninguna manera, en cambio la profecía era condicional: su cumplimiento dependía de cómo respondiera la gente al mensaje de Dios.

En 1885, Elena G. de White predijo:“Cuando el protestantismo extienda la mano a través del abismo para asir la mano del poder romano, cuando se incline por encima del abismo para darse mano con el espiritismo…entonces sabremos que ha llegado el tiempo en que se verá la asombrosa obra de Satanás, y el fin está cerca” (2Joyas de los Testimonios 151). Cuando ella escribió estas palabras, protestantes y católicos estaban casi en guerra, pero los tiempos han cambiado. Basta con ver el documento firmado en 1994 entre protestantes y católicos, “Evangélicos y católicos juntos: la misión cristiana del tercer milenio”, y las noticias recientes en las que dirigentes del movimiento carismático le dan plena autoridad al papa.

¿Por qué Elena G. de White?

“…Y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones…” (Joel 2:28, 29).

Hay en la Biblia suficientes casos de mujeres profetas: María, la hermana de Moisés, es llamada profetisa (Éxodo 15:20); otra profetisa fue Hulda (2° Reyes 22:14-20), quien fue consultada por el rey Josías. Dios da el don profético a hombres y mujeres.

Durante el tiempo de la Reforma, Dios usó a personas como John Wycliffe, los hermanos Wesley, Juan Hus, Martín Lutero, entre otros, para restaurar la verdad descuidada. Ellos ciertamente tenían los dones del conocimiento, la sabiduría y enseñanza, pero ninguno pretendió tener el don profético. Este don específico, de acuerdo a Apocalipsis 12:17, debía manifestarse en el “resto de la descendencia de la mujer”. El pueblo de Dios, simbolizado por una mujer pura y sus hijos, es presentado como una minoría. De esto inferimos que en los últimos días sólo existirá un remanente, aquellos que:

Guardan los 10 mandamientos de Dios sin anular ninguno (Apoc 14:12).Tienen el testimonio de Jesús, o sea, el espíritu de profecía (Apoc. 19:10).

En conclusión, el ministerio de Elena G. de White cumple con todas las indicaciones que la Biblia, como regla de fe, da acerca de los profetas. Por haber sido la mensajera del Señor, sus escritos proveen una fuente de verdad perdurable y dan consuelo, conducción, instrucción y corrección para la iglesia. Además, demuestran el hecho de que la Biblia es la regla con la cual se debe probar toda enseñanza y experiencia.

Elena vivió y trabajó durante sesenta años bajo los ojos críticos de miles de personas. Los errores y las faltas eran expuestas, y todavía lo son, con gran satisfacción por los opositores, pero estos dejan de ver la forma en que Dios la usó para levantar esta iglesia. Entendemos que sólo Dios es intachable; sus mensajeros tenemos fallas.

Cualquiera que esté familiarizado con sus libros puede testificar que ella usó profusamente las Escrituras. Ella se sumergió en la Biblia, por lo que escribió está en armonía con la Biblia. ¿Consideraremos a los Testimonios como una adición a las Escrituras? No, más bien hemos de considerar los escritos de Elena G. de White como un telescopio, que no añade estrellas al universo, pero las acerca para verlas mejor.

Te invito a ti, lector, a que leas sus escritos con la luz mayor, la Biblia, y compruebes la forma en que Dios usó a esta mujer, con errores y debilidades como tú y como yo, pero que aún así exaltó a Jesús en todo lo que hizo.

“Los Adventistas del Séptimo Día debieran destacarse, entre todos los que profesan ser cristianos, en cuanto a levantar a Cristo ante el mundo”   -Elena G. de White

¡Cristo viene pronto!

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One thought on “El don de profecía y Elena G. de White (Parte 1)

  1. Jose dice:

    Muy buenas noche pastor Dios te bdg y los bndiga a tdos x este hermoso mensaje dl dn d Profecias ya son maravillosos scudriñar y no ser engañados gracias sigamos obedeciendo a Cristo Jesús y stamos mas serca d la venida d Cristo q alegria meda Amen sludo d Venezuela

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