La oferta de la salvación

Después de esto miré, y vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos. Clamaban a gran voz, diciendo: “La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero”. Apocalipsis 7:9-10

Apocalipsis es el último libro de la Biblia, la última parte del Nuevo Testamento. Así que, de cierta manera, es el clímax de la Biblia. Apocalipsis es el término griego que significa revelación, pero es la revelación de Jesucristo.

Por lo tanto: el mensaje central del libro es lo que hizo, lo que hace y lo que hará Jesús por nosotros. En las páginas de este libro Jesús aparece de muchas formas simbólicas: Es llamado el Hijo del hombre, el León de la tribu de Judá, el Cordero, el Hijo varón, y la Palabra de Dios entre otros símbolos. El libro del Apocalipsis revela al mundo lo que ha sido, lo que es y lo que ha de venir; es para nuestra instrucción, para quienes han alcanzado los fines de los siglos. Debe estudiarse con temor reverente. Tenemos el privilegio de conocer lo que es para nuestra instrucción…  Si no tuviéramos el Apocalipsis tendríamos mucha menos información sobre la gloria, el poder y la victoria definitiva que acompañan su posición y dominio celestial.  Al apóstol Juan se le reveló un mensaje para que lo escribiera y lo comunicara a siete iglesias del Asia menor. Y en el mensaje a esas iglesias se presenta una imagen magnífica de Cristo nuestro Salvador. El primer mensaje fue dado a Éfeso, fue una de las primeras ciudades donde se estableció el cristianismo. Los cristianos de Éfeso son elogiados por ser fieles, correctos y arduos trabajadores. Pero aun cuando la iglesia exaltaba la ley de Dios como la norma de conducta para el cristiano, su amor al Salvador comenzó a disminuir . ¿Qué palabras se dirigieron a la iglesia de Éfeso?

Has sufrido, has sido perseverante, has trabajado arduamente por amor de mi nombre y no has desmayado. Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, arrepiéntete y haz las primeras obras, pues si no te arrepientes, pronto vendré a ti y quitaré tu candelabro de su lugar. Apocalipsis 2: 3-5

La iglesia de Esmirna, cuyo nombre significa “mirra”, que es una especie de perfume, Jesús le asegura que él conoce su intimidad, las pruebas que soporta y la pobreza que padece, porque él mismo sufrió y se hizo pobre por amor a su iglesia. En el mensaje que se le dio a este iglesia, se les asegura que su fidelidad tendría una recompensa, ¿cuál es esa recompensa?

Escribe el ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: Yo no conozco tus obras, tu tribulación, tu pobreza (aunque eres rico) …No temas lo que has de padecer. El diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. ¡Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida! El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El vencedor no sufrirá daño de la segunda muerte. Apocalipsis 2:8-11

Otra de las iglesias, era Pérgamo, cuyo nombre significa exaltación, era la capital de una provincia romana cuya importancia y riqueza eran reconocidas en Asia Menor y a esto se añadía el hecho de que era un centro de adoración del emperador, así como de otras religiones paganas. Esta conducta de apostasía o rebeldía contra Dios sumió a esta iglesia en la práctica de sacrificios y de ideas que están alejadas de lo que el mismo Jesús enseñó a sus discípulos. La acrópolis, construida en la cumbre y las laderas de un abrupto monte que se eleva unos 300 m sobre la llanura, albergaba la mayoría de los edificios públicos más importantes. Entre ellos estaba el palacio de los Atálidas, un gran teatro que rivalizaba en tamaño con el de Efeso, los templos dedicados a Atenea y Demeter, y la estructura más maravillosa de todas: el enorme altar de Zeus, de unos 39 m de largo, por 36,5 de ancho, y 12 m de alto. Las lozas de piedra esculpida que cubrían los lados del altar eran obras maestras. Describían una guerra entre gigantes y dioses que reflejaban las victorias de los habitantes de Pérgamo sobre los gaulos . En medio de esa terrible idolatría, los cristianos de la ciudad de Pérgamo participaban de esos cultos falsos, por lo tanto, la única salida para la iglesia de Pérgamo era una acción de arrepentimiento ofrecida por Cristo, lo cual permitiría que él también se encargara de eliminar el mal en medio de ella y dejando el egoísmo y orgullo, aceptara la oferta de la salvación. ¿Cuál es el mensaje que Dios le da a la iglesia en Pérgamo? ¿Cuál es el mensaje que Dios sigue dando a las personas que practican la idolatría?

Por tanto, arrepiéntete, pues si no, vendré pronto hasta ti y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor le daré de comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual nadie conoce sino el que lo escribe. Apocalipsis 2:16-17

 El siguiente mensaje es a la iglesia de Tiatira, que significa “sacrificio”, y Cristo muestra a esta iglesia que su feligresía no es unánime en su lealtad pues está compuesta básicamente de dos clases: los fieles a quienes elogia por su amor, fe, servicio y paciencia y los infieles. En este comunicado que se le da a esta iglesia se usa la figura de una mujer llamada Jezabel cuya historia está registrada en el Antiguo Testamento. Esta mujer, que aquí es usada metafóricamente, fue un tropiezo especial para el pueblo de Dios. Pero ¿cuál es la oferta de la salvación que se le ofrece a esta iglesia?

Al vencedor que guarde mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones; las regirá con vara de hierro y serán quebradas como un vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre. Y le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Apocalipsis 2:26-28

Debe notarse también, que a cada iglesia se le advierte que lo que se le dice a cada una de ellas no es algo superficial o sin propósito; cada mensaje dirigido a ellas proviene del Espíritu Santo, tal como lo prometió Jesús. Y su ministerio es claramente parte del cumplimiento de esa promesa, ya que el divino Consolador, el Espíritu Santo, nunca dejó de velar, dirigir, y guiar a la iglesia pues siempre la guía a toda la verdad, sin hablar por su propia cuenta sino dando testimonio fiel de Jesús, exaltándolo y haciéndolo saber a los fieles de todas las edades “las cosas que habrán de venir” ¿Cómo expresó Jesús esas promesas?

Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador; para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce; pero vosotros lo conocéis, porque vive con vosotros y estará en vosotros. Juan 14:16-17

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificara, porque tomará de lo mío y os lo hará saber. Juan 16:13-14

La ciudad de Laodicea, era famosa por sus baños surtidos con las fuentes termales que había en su vecindario. Del mismo modo, allí se fabricaba un polvo especial que disuelto era un colirio muy apreciado en todo el territorio romano; además, Laodicea se enorgullecía de tener una industria famosa y peculiar de mantos satinados y vestidos especiales de lana negra para todas las clases sociales, especialmente la aristrocracia, y cuya exportación le dio gran riqueza. Jesús, como Creador y Testigo fiel y verdadero, utiliza estas peculiaridades laodicenses para suplicar a su iglesia en Laodicea que cambiara su actitud, ya que se caracterizaba por la tibieza de su cristianismo. Ellos pretendían tener una experiencia espiritual muy rica, pero esta era solo una formalidad religiosa, porque carecían del poder cristiano.  ¿Qué se mensaje se le da a ésta iglesia y a todos los cristianos que sufren la misma condición?

Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Tú dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad. Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo. Por tanto yo te aconsejo que compres de mí oro refinado en el fuego para que seas rico. y vestiduras blancas para vestirte, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez Y unge tus ojos con colirio para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete. Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo. Apocalipsis 3:15-20

Jesús no fuerza su entrada en nuestro corazón, sino suplica que se le abra. Solo tenemos que permitirle entrar, aceptar su invitación, para que él pueda darnos lo que nos ofrece. Es decir, en su amor, él mismo nos muestra cómo aceptarlo. Su súplica es: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y obra la puerta, entraré a él , y cenaré con él, y él conmigo”.

Si se quisiera resumir en una frase lo que significa esta sucesión de iglesias de los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, se puede decir con certeza, que describen y representan el acontecer histórico y espiritual de la iglesia de Cristo desde su ascensión hasta su Segunda Venida. Debe igualmente notarse que el ministerio del Espíritu Santo, el Consolador prometido a la iglesia sigue invariablemente fiel en cada período profetizado y su testimonio es fidedigno.

Además, debe enfatizarse que desde el mismo comienzo del cuadro profético se establece que al final de la controversia del gran conflicto cósmico, habrá solo triunfadores de la verdad y el bien. Ellos como vencedores serán coronados por el mismo victorioso Rey celestial y, la victoria que ellos logren, es y será gracias al ministerio poderoso del que los acompañó en todo tiempo con su dirección y poder: el Espíritu Santo.

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