CRISTIANO VICTORIOSO: LA CULTURA POPULAR

1 Juan 2:15 No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre.

En la Biblia sobreabundan las historias que descorren el velo para revelar lo que sucedió cuando el pueblo de Dios ignoró la voluntad divina, expresada por un “así dice el Señor”, y permitió que la cultura popular dictaminara lo que era bueno y lo que era malo. La Biblia también refiere la historia de quienes rechazaron el mundo y sus prácticas pecaminosas, y rehusaron vivir únicamente de pan, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios. En todas las épocas hubo numerosas personas que no estimaron sus vidas y prefirieron morir antes que deshonrar a Dios. Esto demuestra que los que han obedecido a Dios históricamente no han tenido el privilegio de contar con aprobación de la cultura mundanal. ¿Cómo describe la Biblia algunos de los héroes de Dios?

Hebreos 11:36-40 Otros experimentaron oprobios, azotes y, a más de esto, prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada. Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados. Estos hombres, de los cuales el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Pero ninguno de ellos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, recibió lo prometido, porque Dios tenía reservado algo mejor para nosotros, para que no fueran ellos perfeccionados aparte de nosotros.

Isaías 57:1-2 Perece el justo, pero no hay quien piense en ello. Los piadosos mueren, pero no hay quien comprenda que por la maldad es quitado el justo; pero él entrará en la paz. Descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.

En la historia se encuentra registrado el hecho de que decenas de millones de creyentes en Dios fueron martirizados. Se ha estimado que no menos de 50 millones de cristianos fueron asesinados durante la Alta Edad Media (años 476 a 800 a.C) también denominada por algunos Edad de las Tinieblas. Esos cristianos perecieron porque rehusaron aceptar la cultura de la época, la cual entonces estaba dominada por un poder religioso recalcitrante. Perdieron sus vidas por : insistir en ser bautizados por inmersión, rehusar confesar sus pecados al sacerdote local, y hasta por tener un ejemplar de la Biblia, lo cual el poder eclesiástico prohibía al hombre común. En nuestro mundo existen dos culturas. Una es la cultura nativa del mundo y de sus prácticas pecaminosas, las cuales adoptan distintas formas según el lugar donde se viva. Esta cultura dominante es la cultura de la mayoría. La otra cultura es la que surge de la obediencia a la Palabra de Dios… Jesús se propuso mostrar que las leyes de Dios van en contracorriente de la cultura predominante. ¿Cuáles fueron sus palabras en el Sermón del Monte?

Mateo 7: 13-14 Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

En la Biblia no existe ningún pasaje que inste al pueblo de Dios a identificarse con la cultura del mundo. En ninguna parte se le incentiva a intentar armonizar el evangelio con la cultura contemporánea. Todo lo contrario, la Palabra de Dios provee casos específicos cuando la verdad se haya perdido cuando hubo intentos de mezclarla con el error. Al parecer la verdad es más vulnerable que el error. Cuando se mezcla la verdad con el error, generalmente triunfa el error. La verdad no puede mezclarse con el error y mantener su pureza. Reflexionemos con atención en los siguientes pasajes bíblicos

2 Corintios 6:14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión, la luz con las tinieblas?

Efesios 5:11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.

Hay quienes afirman que la cultura no tiene nada que ver con el bien ni el mal, porque es neutral; pero no es así, porque la cultura jamás ha sido neutral. Es pura o impura, correcta o incorrecta, buena o mala. Eclesiastés 12:14 declara: “Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala aun la realizada en secreto”. Este pasaje enseña que todo lo que hacemos está sujeto al juicio de Dios, y esto incluye todas las facetas de nuestra cultura. Resulta interesante recalcar que la realidad es que cuando se predica el evangelio, este lleva consigo tanto normas de salud como agua pura para beber. La predicación del evangelio enseña a leer a la gente. Viste con ropa a los que viven desnudos y libera a la gente de la opresión de los demonios. Es perfectamente lógico que el estilo de vida del misionero cristiano esté en pugna con la cultura local, incluyendo el estilo de vida sucio o inmoral… Es imposible predicar el Evangelio sin predicar cultura, porque no hay nada que impacte la cultura con la misma intensidad que el Evangelio.

Romanos 12:1,2 Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

1 Pedro 1:13-14 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia.

Todo puede incluirse bajo el rótulo de cultura, porque tiene que ver con la manera como vive la gente. Nuestros hogares son min culturas. Cada familia tiene su propia cultura, su manera particular de vivir, su modo especial de hacer las cosas. La cultura del mundo está en rebelión con la cultura de Dios. No hay forma de armonizar la cultura que prevalece en este mundo con la cultura del Evangelio de Jesucristo.

El reino de los cielos no está fundado sobre el reino de este mundo con sus estilos de vida. El Evangelio de Jesús para la actual generación está perfectamente delineado en

Filipenses 4:8 “Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo qe sea excelente o merezca elogio”.

En ninguna parte de la Biblia se nos autoriza vivir o adorar obedeciendo los dictados de la cultura. La cultura no tiene que ser la piedra de toque para distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo. En cambio la Palabra de Dios debe ser una lámpara a nuestros pies y una luz en nuestra senda. La Palabra de Dios debe ser el patrón para medir la cultura, y debemos resistir la tendencia a probar la Palabra de Dios usando los patrones culturales

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