CRISTIANO VICTORIOSO: UN NUEVO COMIENZO

1 Juan 5:4,5 porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

Durante las décadas de 1940 y 1950 se propagó una temible y mortal enfermedad que atemorizó a los padres en el mundo entero. Recibió el nombre de poliomielitis, o sencillamente polio. Aunque no respetaba raza ni rango social, se ensañaba especialmente con los niños. Dejaba a sus víctimas incapacitadas o paralizadas. Hasta que llegó el Dr Jonas Edward Salk. Era un especialista en microbiología. Por eso, cuando la polio se convirtió en epidemia, concibió la idea de encontrar algo que curara la enfermedad. En 1953 presentó su famosa vacuna al mundo. Como resultado de su aplicación, en la actualidad esa terrible enfermedad ha quedado relegada. El Dr Salk no se preocupó de patentar su vacuna; en cambio distribuyó la fórmula gratuitamente para que todo el mundo se beneficiara con su descubrimiento. Cuando el Dr Salk desarrolló la vacuna contra la poliomielitis, esta enfermedad quedó derrotada. Pero para impedir que la polio regrese, es absolutamente necesario que todos los niños del mundo sean vacunados. Sin embargo, algunos países dejaron de vacunar a los menores y como resultado la enfermedad nuevamente apareció. Jesús, ha puesto el don de la salvación al alcance del mundo entero, pero para beneficiarnos con ese don, ¿qué tenemos que realizar?

Filipenses 2:12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no solamente cuando estoy presente, sino mucho más ahora que estoy ausente, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor.

El tema que estudiaremos durante las siguientes semanas es: la victoria que Jesús ganó y puso a disposición de todos. Y a lo largo de estos estudios veremos la forma en cómo podemos beneficiarnos con esta victoria. La doctrina de la seguridad del cristiano tiene varios aspectos. Unos tienen que ver con la confianza con la que debemos acercarnos a Dios, otros con la realidad de la salvación en el presente, y otros con el testimonio interior que nos da el Espíritu Santo.

Romanos 8:37-39 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Un hombre vivía solo en su casa. Durante una inundación las aguas rodearon la vivienda y continuaron subiendo. El hombre supuso que el agua no entraría, de modo que no se preocupó por buscar un lugar seguro. Pero el agua continuó subiendo y llegó el momento cuando no había manera de escapar. Decidió subir al techo, como último recurso.

Puesto que era una persona religiosa y la inundación no cedía, comenzó a rogar a Dios que lo salvara. Poco después llegaron dos personas en un bote. Le dijeron:- entre al bote y lo llevaremos a un lugar seguro. -¡No me iré con ustedes!- fue la respuesta. Dios me salvará. Después llegó un helicóptero, del cual bajó una escalera de rescate para subirlo. El hombre hizo señas que se fueran y gritó: – No se preocupen por mí, porque Dios me salvará… El triste final: ese hombre quien rechazó al bote, al helicóptero de rescate murió ahogado. Lo mismo sucede en nuestra vida, así como el hombre tenemos que aceptar el rescate, y está escrito en la Biblia que Dios proveyó todo lo necesario para salvarnos, pero tenemos que “subir a bordo”. La vida del cristiano victorioso es la experiencia de todos los que aceptan a Jesús como su Salvador. ¿Has experimentado sentimientos de tristeza, de derrota? ¿Le has fallado a alguien? ¿O te han fallado a ti? Reflexionemos en la promesa de Romanos 8:1-3

Romanos 8:1-3 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Lo que era imposible para la Ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne,

Actualmente se emplea la palabra relación para describir la vida cristiana. Se insta a todos a mantener una relación con Jesús. ¿Pero qué significa eso? Con el significado actual de la palabra, no resulta difícil responder a la invitación a mantener una relación con Jesús, porque la palabra relación carece de un sentido específico. No produce rechazo sino invita a la amistad. Tampoco compromete ni obliga a cumplir nada. Debido a esto, la gente establece o deshace relaciones con tanta facilidad como cambiarse de calcetines. ¿Establecer una relación con Jesús? ¡Ningún problema! Mantendré a Jesús al alcance de la mano, sólo en caso de necesitarlo si sobrevienen tiempos difíciles. ¿Qué tipo de relación debemos tener con Jesús?

Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

La gente suele usar la cruz como amuleto u objeto decorativo. Pero en la cultura romana, en la que la crucifixión era el castigo para los criminales más empedernidos. Existía no solo una clase de cruz, sino numerosas. Algunas víctimas eran crucificadas con la cabeza hacia abajo, otras eran empaladas o sentadas violentamente sobre una estaca puntiaguda, y otras era crucificadas con los brazos extendidos sobre el madero horizontal de la cruz. Pero definitivamente, la cruz era un símbolo de muerte, cuando una persona era llevada al lugar de ejecución, y ase había despedido de sus familiares y amistades, sabía que no regresaría. La cruz no hacía compromisos, un reo no “hacía tiempo” en la cruz como podía hacerlo en la cárcel… Para comprender lo que significa ser un cristiano victorioso, es indispensable entender el significado el sentido de ser crucificado. Ser crucificado quiere decir que una clase de vida debe terminar si queremos comenzar otra.

2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.

Cierta vez un predicador dirigía una serie de reuniones. En una de ellas un hombre se puso de pie para dar testimonio. Comenzó con esta declaración: “Yo fui alcohólico, pero Jesús me libró del vicio”. A continuación, habló de las cosas que Jesús estaba haciendo por él. Cuando se sentó, el predicador preguntó a la congregación: “¿Escucharon lo que nuestro hermano acaba de decir? Dijo que “había sido” alcohólico. Eso no es lo que las organizaciones y grupos de apoyo enseñan. En verdad. Enseñan que cuando alguien ha sido alcohólico, continuará siéndolo por el resto de su vida, aunque no vuelva a beber. Creo que un cristiano que fue alcohólico y que no ha vuelto a beber, debiera poder decir: “Fui alcohólico, pero Jesús me libertó del vicio”. Algunos conceptos de la psicología moderna están confundiendo a muchos cristianos, porque causan la impresión de decir que para avanzar debemos mirar hacia atrás las cosas que nos ocurrieron en el pasado. Pero esto no concuerda con el modelo bíblico para la vida del cristiano victorioso.

1 Corintios 6:9-11 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.

Aunque una persona haya tenido un pasado dominado por el pecado, puede obtener la victoria en Jesús… La revista de la Asociación Norteamericana de Automovilismo publicó un artículo en el que explicaba la razón por la cual se reproducen miles de accidentes de autos que chocan con vehículos estacionados en la vera del camino.

El artículo explicaba que puesto que somos gente curiosa, no podemos resistir la tentación de echar una mirada al vehículo estacionado a un lado del camino. Y así como una mariposilla nocturna es atraída por una luz, también una persona tiende a viajar en dirección hacia donde mira.

EL sentido que esto tiene para la vida cristiana es obvio. Chocamos con lo que vemos. Avanzamos en dirección hacia lo que miramos. Si miramos hacia atrás, hacia nuestro pasado, y nos lamentamos y quejamos por causa de menosprecios, errores y perjuicios recibidos, tarde o temprano comenzaremos a ir en esa dirección. Jesús lo enseñó con las siguientes palabras:

“Ninguno que , haciendo puesto su mano en el arado, mira hacia atrás es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:62)

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