CRISTIANO VICTORIOSO: LA VERDADERA OBEDIENCIA

Mateo 7:16-20 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que por sus frutos los conoceréis.

Adán y Eva no fueron expulsados del Edén porque no amaran a Dios, sino porque desobedecieron su mandato. ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué ocurre primero: la desobediencia o la pérdida del amor? En el caso de Adán y Eva fue su desobediencia lo que produjo el colapso de su amor. Adán y Eva esperaban que Dios no se enojara con ellos si se les antojaba experimentar con la fruta prohibida. Amaban tanto a Dios, que cuando el diablo les prometió que serían como Dios si comían la fruta, cedieron a la tentación. Ganar la victoria requiere amor y obediencia. Las tentaciones, la falta de discernimiento y la inmadurez pueden empañar el juicio. Por lo tanto, cuando la tentación adquiere tintes abrumadores, el compromiso con la obediencia resulta sumamente fortalecedor. Además, cuando obedecemos, nuestro amor permanece constante y genuino. El amor y la obediencia deben mantenerse mancomunados si intentamos ser cristianos victoriosos… Algunos cristianos enseñan que el Antiguo Testamento exige obediencia, pero el Nuevo Testamento sólo requiere fe, lo cual es incorrecto. La obediencia es un tema dominante en todas las Sagradas Escrituras.

Hechos 5:27-29 Cuando los trajeron, los presentaron en el Concilio, y el Sumo sacerdote les preguntó, diciendo:- ¿No os mandamos estrictamente que no enseñarais en ese nombre? Pero ahora habéis llenado Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron:- Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

En el contexto de nuestro estudio hay una pregunta importante: ¿Qué tiene mayor importancia para la redención del ser humano: establecer el amor o restablecer la obediencia? La respuesta obvia es que el amor y la obediencia son inseparables, porque el amor no puede existir sino se lo expresa en obediencia; y porque tampoco podemos manifestar obediencia despojada de amor. ¿Cuál es la constante invitación que encontramos en la Palabra de Dios?

Santiago 1:22-25 Sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, ese es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural; él se considera a sí mismo y se va, y pronto olvida cómo era. Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

Una madre ordenó a su hijito que se sentara. Pero el chico se negó pertinazmente a obedecer. La madre le ordenó que se debía sentar so pena de sufrir un castigo. El niño dijo: “Está bien. Me sentaré. ¡Pero por dentro, todavía seguiré parado! La Biblia enseña que la gente repara en la apariencia externa, pero Dios mira el corazón, es decir, lo que hay en la mente. En vista del carácter incuestionable de lo que antecede, debe entenderse la obediencia como actitud que antecede al acto. Por eso, ¿cuál es la seguridad para los que han decidido recorrer el camino de la obediencia?

Hechos 5:32 Nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que lo obedecen.

Para comprender el plan de salvación, debemos aceptar que la desobediencia es la causa del problema; es la raíz de todos los pecados y sufrimientos. El objetivo de la salvación es extirpar esta raíz del pecado y restaurarnos a nuestro destino original, que era una vida de obediencia. La obediencia era la condición establecida por Dios para vivir en el Edén (Génesis 2:17), y sigue siendo la característica fundamental de los que vivirán en la tierra renovada.

Apocalipsis 22:14-15 ¡Dichosos los que guardan sus mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida, y entren por las puertas de la ciudad! Pero los perros estarán afuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo aquel que ama y practica la mentira.

El corazón humano tiene cuatro compartimientos principales: tiene dos aurículas y dos ventrículos. La fe y la obediencia tiene la misma relación que estos: son inseparables. La fe y la obediencia nunca podrán funcionar independientemente. La persona que ha sido perdonada poseerá siempre el deseo de ser obediente. Los Diez Mandamientos han sido siempre el paradigma, o norma mediante el cual se juzga la obediencia absoluta a la voluntad de Dios; y esto constituye una verdad eterna. Pero Dios examina el corazón…El niño ingresa al primer año de escuela con la actitud de aprender. Comete errores, pero su actitud hacia el aprendizaje facilita su desarrollo intelectual. La vida del cristiano victorioso se parece a la asistencia a la escuela. Un buen alumno procura obtener la nota máxima en sus exámenes. Cuando se equivoca en una pregunta no se conforma. Sabe que sus conocimientos son insuficientes en el tema en el que erró; de modo que refuerza su estudio de ese tema hasta que lo domina y está seguro que no fallará la próxima vez. También nosotros comentemos errores en nuestra vida cristiana, pero como estamos comprometidos con una actitud de obediencia, podemos detectar los errores y aprender de ellos. ¿Cuál es la actitud de Dios para con los que desobedecen su Ley?

Salmo 40:1-3 Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí y oyó mi clamor, y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos y temerán, y confiarán en Jehová.

Para comprender qué es la obediencia, es necesario establecer en qué difieren el pecado voluntario y el pecado involuntario. El alumno que desea obtener la nota óptima en un examen, pero pierde algunos puntos, es diferente de aquel que dice que no le importa porque solo trata de aprobar el examen con el mínimo de estudio necesario. De esto se concluye que existe una importante diferencia entre la persona que ora todos los días pidiendo ayuda para obedecer y aquella que sostiene que la obediencia carece de importancia o bien es inalcanzable. El cristiano victorioso siempre está consciente de sus errores y fracasos, pero mediante la oración y el injerto de las enseñanzas de la Palabra de Dios mediante el Espíritu Santo avanza constantemente hacia la meta de Dios en Jesucristo. Sin embargo, la obediencia genuina nunca se origina en el temor, en la culpa, ni por temor a las consecuencias.

1 Juan 4:18-20 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, pero odia a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?

Se ha dicho con acierto que el amor perfecto desplaza el temor; sin embargo, no expulsará la obediencia. En cambio, únicamente el amor perfecto que nace en la intimidad del ser (y que es un don de Dios) posibilita la obediencia perfecta. Es posible que exista un examen en algún colegio que haga imposible contestar bien todas las preguntas, porque están redactadas en forma engañosa o porque el profesor no enseñó los temas.

Pero esto no nunca sucederá en la vida del cristiano victorioso en su relación con la verdadera obediencia, porque los mandamientos de Dios jamás son gravosos ni penosos… En generaciones anteriores, Dios trabajó con su pueblo basándose en el conocimiento de la verdad que poseía y aceptó su actitud de obediencia por fe en Jesús.

El pueblo de Dios que exista cuando Jesús venga, mediante el poder del Espíritu Santo disfrutará de una perfección de obediencia. Ellos serán esas personas cuyas vidas se cumplirá la promesa según la cual Aquel que comenzó una buena obra en sus corazones, la perfeccionará.

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