La llave maestra: Apocalipsis

Apocalipsis 15: 3,4 Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.

Para entender los símbolos del libro de Apocalipsis es: necesario conocer el Antiguo Testamento. Sin conocer a Moisés, Salmos, y los profetas, es fácil leer el Apocalipsis en los extremos del literalismo. Estas presuposiciones no bíblicas abordan el último libro de la Biblia como si Juan hubiera sido un adivino o un Nostradamus. Sin embargo, la naturaleza del Apocalipsis cuyo autor inspirado fue el apóstol Juan ,es fundamentalmente diferente debido a que emplea imágenes hebreas para describir la consumación de la historia de la salvación. Apocalipsis continúa la historia de los actos poderosos del Dios de Israel, a la luz de los poderosos actos de Dios en Cristo Jesús. El segundo requisito previo para entender Apocalipsis es un conocimiento de Jesús tal como está revelado en el Nuevo Testamento. Solamente así aprendemos que Jesús vino como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” ( Juan 1:29) Sin esta revelación de la gracia salvadora de Dios, Apocalipsis se convierte en un libro espantoso de juicio, en lugar de uno de esperanza y consuelo. Los Evangelios proporcionan la clave para la correcta interpretación de las imágenes y los términos en el Apocalipsis. La primera visión que Juan ve de Cristo continúa donde terminaron los cuatro Evangelios… ¿Qué representación vio el apóstol Juan y porqué es una imagen que nos debe de llenar de esperanza?

Apocalipsis 1:12,13,17,18 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del
Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro… Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

A primera vista, el último libro de la Biblia puede parecer confuso. Es una mezcla caleidoscópica de símbolos que parecen tener poco orden o propósito. Pero esta confusión comienza a desaparecer cuando se distingue la ingeniosa estructura de su composición. La primera mitad revela los esfuerzos sustentadores de Cristo en la época actual, y la segunda parte su juicio futuro en su segundo advenimiento. La serie de visiones en el centro contienen el clímax y la sección fundamental del libro. Sin embargo, no debemos de perder el mensaje central de esta carta de amor, ¿cuál es el propósito que Dios tiene para la humanidad que le escucha?

Apocalipsis 2:7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

El libro del Apocalipsis es un libro extraordinario… fascinante. Así como Génesis es un libro de comienzos, Apocalipsis es un libro de consumación. Génesis nos dice como comenzó todo, Apocalipsis nos da el final de la historia…El Apocalipsis nos da esperanza para el futuro porque el Capítulo 21 dice que Dios hará “nuevas todas las cosas.” El Apocalipsis no solo es el último capítulo de la historia… no solo predice el futuro, sino más que nada, es la revelación de Jesucristo.En el Apocalipsis, las visiones de Juan se concentran cada vez más en la crisis final de fe. Pareciera que el momento culminante de la historia de la redención viene con la última generación en la historia de la iglesia, cuando la segunda venida de Cristo es realmente inminente. Esa orientación nos lleva al núcleo central de Apocalipsis y su mensaje para la última generación de la edad de la iglesia. Las visiones de Juan no están destinadas a ser como películas del futuro.

En su lugar, se presentan representaciones simbólicas “ de lo que pronto tiene que suceder” Aunque las las visiones utilizan el lenguaje del Antiguo Testamento, su propósito es alentar a los seguidores de Cristo a perseverar y seguir al Cordero. ¿Qué grupo tan importante destaca el libro de Apocalipsis? ¿Cuáles son sus características?

Apocalipsis 7: 9,10 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

Un estudioso del Apocalipsis puntualizó:“Todos hablamos de las mansiones celestiales ,y hablamos de sus puertas de perlas, las calles de oro y las paredes de jaspe, y nos encanta… pero esas cosas no serían atractivas si Jesús no estuviera ahí. Su presencia es lo que hace que el cielo sea el cielo.” Otro de los temas principales que encontramos en este libro es el trono de Dios. En realidad, el trono es la palabra clave en todo el Apocalipsis. El trono aparece cuarenta veces en este libro.Y a pesar de todo lo que pueda estar pasando en la tierra, Dios está sentado en Su trono y está en control de
todo. ¿Cómo describe el apóstol Juan el trono de Dios?

Apocalipsis 4:2,3 Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

Una escena de triunfo final se describe de la siguiente manera en el Apocalipsis: Una gran multitud compuesta de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas…Estaban de pie ante el trono, en presencia del Cordero, y vestían ropas blancas; en sus manos llevaban ramas de palmas ( Apoc 7:9) La frase “era imposible saber su número”, recuerda al lector de la promesa que Dios hizo a Abraham, que su descendencia serían tan innumerable “como las estrellas del cielo” (Gén 15:5) Pero en el Apocalipsis, la multitud se caracteriza por su fe en Dios y en Jesús “el Cordero de Dios”. El Ángel intérprete explica a Juan: “Estos han salido de la gran tribulación. Son los que han lavado y emblanquecido sus ropas en la sangre del Cordero” (Apoc 7:14) El énfasis está específicamente en la relación de transformación del creyente con Jesús. En esta experiencia salvadora todos se unen como un solo puedo adorador. Por lo tanto, hay un pueblo representado que sigue a Jesús durante las pruebas de los últimos tiempos y reciben el “sello” de aprobación divina. Los que vencen el mundo, y el diablo, serán los favorecidos que reciban el sello del Dios vivo. Aquellos cuyas manos no estén limpias, cuyos corazones no sean puros, no tendrán el sello del Dios vivo. Los que están planeando pecados y ejecutándolos serán pasados por alto. Sólo los que, en su actitud ante Dios, ocupan la posición de quienes se arrepienten y confiesan sus pecados en el gran día de la verdadera expiación (purificación), serán reconocidos y señalados como merecedores de la protección de Dios. Los nombres de aquellos que firmemente anhelan y esperan la aparición de su Salvador y velan por ella, estarán en el número de los que son sellados. ¿Cómo podemos ser parte de este grupo tan especial para Dios?

Apocalipsis 7:13,14 Entonces uno de los ancianos, habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?…Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Apocalipsis 7: 15,17 Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos… porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

En su visión final de “un cielo nuevo y una tierra nueva”, el apóstol Juan presenta un contraste culminante. Un ángel de Dios interpreta la ciudad celestial como la Nueva Jerusalén, llena de redimidos, y la califica como la novia, la esposa del Cordero (Apoc 21:9) En sus doce puertas están escritos “los nombres de las doce tribus de Israel” (vr 12), y en sus doce cimientos están escritos “los nombres de los doce apóstoles del Cordero (vr 14). Se esperaría lo contrario. Después de todo, el Israel del Antiguo Testamento es la raíz y el Nuevo Israel es el árbol ( Romanos 11). Pero la sorprendente capacidad de intercambio de imágenes expresa la unidad de todos los pueblos del pacto en Cristo Jesús, que, algún día, reunirá a todas las personas de su pacto en una Nueva Jerusalén.

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