EL REMANENTE Y SU MISIÓN – DÍA 21

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“Entonces  el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue a hacer guerra contra el resto de sus descendientes, los cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles al testimonio de Jesús” (Apoc. 12:17).

AI describir Ia batalla del dragón contra Ia mujer y su descendencia, Juan utilizó Ia expresión “el resto de sus descendientes” (Apoc. 12:17). Esa expresión significa “los que sobran”, “el remanente”. La Biblia retrata al remanente como un pequeño grupo de hijos de Dios que, a Io largo de las calamidades, guerras y apostasías, permanece fiel a él. Ellos son “los que habían vencido a la bestia, a su imagen y al número de su nombre” (Apoc 15:2).

Características del remanente
El remanente de los últimos días no puede ser fácilmente confundido. Juan Io describe en términos bastante específicos. Está constituido por aquellos que “obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles al testimonio de Jesús” (Apoc.12:17). Ellos tienen sobre sí la responsabilidad de proclamar, justamente antes del retorno de Cristo, la advertencia final de Dios al mundo, el triple mensaje angélico de Apocalipsis 14:6 al 12.

El pueblo remanente de Dios se caracteriza por una fe semejante a la que Jesús poseía. Refleja la inalterable confianza de Jesús en Dios y en la autoridad de las Escrituras. Cree que Jesucristo es el Mesías de Ia profecía, el Hijo de Dios, que vino como Salvador del mundo, Su fe alcanza todas las verdades de la Biblia, las mismas que Jesús predicaba.

Los integrantes del remanente se dedican a la proclamación deI evangelio eterno, el evangelio de Ia salvación por la fe en Cristo Jesús. Le advertirán al mundo que la hora del Juicio de Dios ha llegado, e intentarán hacer que otros se preparen para el breve encuentro con el Señor. Se involucrarán en una misión de extensión mundial: “a toda nación, raza, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6), a fin de completar el testimonio divino a la humanidad.

El remanente está dispuesto a seguir el ejemplo de obediencia dado por Cristo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar la obra” (Juan 4:34). Así como Jesús guardó los mandamientos de su Padre, los integrantes del remanente también obedecerán los mandamientos de Dios. Cristo mismo afirmó: “Si obedecen mis mandamientos, permanecían en mi amor, así como y he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” (Juan 15:10).

Otra característica del remanente es a de ser conducido por el “testimonio de Jesús”, De acuerdo con Apocalipsis 19:10, el testimonio de Jesús es el “espíritu de profecía”. Por Io tanto, el remanente cree en el don profético concedido por Dios a su iglesia.

El remanente en los últimos días
De acuerdo con las profecías bíblicas, principalmente las de Daniel y Apocalipsis, el remanente aparecería después de Ia gran persecución promovida por el “dragón” contra Ia mujer (Apoc. 12:14-17). Los sensacionales eventos de Ia Revolución Francesa, que culminaron con Ia prisión del Papa al final de los 1,260 días/años (1798 d. C.), y el cumplimiento de las tres grandes señales cósmicas, descritas en el Evangelio de Mateo: ”Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol y no brillará más la luna; y las estrellas caerán del cielo y los cuerpos celestes serán sacudidos” (Mat. 24:29), condujeron a un gran reavivamiento en el estudio de las profecías. Se observó una expectativa general en Io referente al inminente regreso de Cristo. Por todo el mundo muchos cristianos reconocieron que “el tiempo del fin” había llegado (Dan. 12:4).

La esperanza del advenimiento desarrolló un espíritu de profunda unidad entre sus participantes, y muchos se unieron para advertir al mundo del pronto regreso de Cristo. El movimiento adventista tuvo como base Ia Palabra de Dios. Cuanto más estudiaban la Biblia, más y más se convencían de que Dios estaba llamando a un remanente para continuar la reforma estancada de Ia iglesia cristiana. Ellos mismos ya habían experimentado Ia ausencia del espíritu de reforma en sus respectivas iglesias, y la falta de interés en el estudio y en Ia preparación para la segunda venida. Su estudio de Ia Biblia reveló que las pruebas y chascos que Dios les había permitido atravesar constituían una experiencia profundamente espiritual y purificadora, que los habla hecho unirse como el pueblo remanente de Dios. EI Señor los había comisionado para continuar con la reforma que tanta alegría y poder le había traído a la iglesia.

La misión del remanente
De acuerdo con las profecías del libro de Apocalipsis, la misión del remanente es presentar los tres mensajes angélicos (Apoc. 14:6-12), que son una respuesta divina a los extraordinarios engaños satánicos que barren el mundo justamente antes del retorno de Cristo (Apoc. 13:3,8;14-16). Inmediatamente después de la última advertencia divina al mundo, Cristo retorna para buscar a los suyos (Apoc. 14:14-20).

El primer ángel simboliza al remanente de Dios llevando el evangelio eterno a todo el mundo. Ese evangelio contiene las buenas nuevas del infinito amor de Dios que los antiguos profetas y los apóstoles proclamaron (Heb. 4:2). El remanente no presenta un evangelio diferente, en vista del juicio, sino que reafirma el evangelio eterno que los pecadores pueden ser justificados por la fe y recibir la justicia de Cristo.

Et hecho de que haya llegado la hora del juicio, agrega el sentido de urgencia al llamado al arrepentimiento. En Apocalipsis 14:7, la palabra juicio es traducida del griego krisis, el acto de juzgar, y no la sentencia del juicio (krima). Se refiere, por Io tanto, a todo el proceso de juicio, incluso la comparecencia de las personas ante el tribunal divino, la investigación de los libros, el veredicto de absolución o condenación y la atribución de Ia sentencia de vida eterna o muerte eterna.

Este mensaje también convoca a todos a adorar al Creador. EI llamado de Dios a la adoración contrasta con el llamado a la adoración de Ia bestia y de su imagen (Apoc. 13:3, 8, 15). Al ordenarnos que adoremos “al que hizo el cielo, Ia tierra, el mar y los manantiales” (Apoc. 14:7; cf. Éxo. 20:11), este mensaje llama la atención al cuarto mandamiento. Conduce a las personas a Ia verdadera adoración del Creador, una experiencia que involucra honrar el memorial de su creación: el sábado del Señor, el séptimo día, que él instituyó en la creación y confirmó al entregar los Diez Mandamientos a Moisés, en el monte. Solamente cuando la verdadera adoración es restaurada y los creyentes viven los principios del Reino de Dios, es que el Señor puede ser glorificado.

El mensaje del segundo ángel expone la naturaleza universal de la apostasía babilónica y su poder coercitivo, diciendo que ha dado de beber a todas las naciones del vino de la furia de su prostitución (Apoc. 14:8). El “vino” de Babilonia representa sus enseñanzas heréticas. Babilonia presionará a los poderes del Estado para que este obligue a Ia imposición universal de decretos y falsas enseñanzas religiosas.

Babilonia cayó porque se rehusó a atender el mensaje del primer ángel el evangelio de la justificación por la fe en el Creador. Así como la iglesia de Roma apostató durante los primeros siglos de la Era Cristiana, muchos protestantes de la actualidad se desviaron de las grandes verdades de la Reforma. EI mensaje del segundo ángel se hará más y más relevante a medida que el fin se aproxime, y encontrará su completo cumplimiento mediante la alianza entre las diversas organizaciones religiosas que rechazaron el mensaje del primer ángel.

El tercer ángel proclama el más solemne aviso divino contra la adoración de la bestia y de su imagen. La bestia es la unión de la Iglesia con el Estado, unión que dominó el mundo cristiano durante tantos siglos, y que fue descrita por el apóstol Pablo como el “hombre de maldad” (2 Tes. 2:2-4), y por Daniel como el “cuerno pequeño” (Dan. 7:8, 20-25; 8:9-12). La imagen de la bestia representa aquella forma de religión apóstata que se desarrollará cuando las iglesias, habiendo perdido el verdadero espíritu de la Reforma, se unirán con el Estado a fin de imponerles sus enseñanzas a las personas. Al unirse, Iglesia y Estado formarán una perfecta imagen de la bestia: la iglesia apóstata que persiguió a la mujer durante 1,260 años.

Dios tiene sus hijos en todas las iglesias, pero es a través de la iglesia remanente que él proclama el mensaje que deberá restaurar la verdadera adoración, mediante el llamamiento de su pueblo para que salga de los círculos de Ia apostasía y su preparación para el regreso de Cristo. (Extraído y adaptado del libro Creencias de los adventistas del séptimo día).

Para reflexionar
Yo soy un remanente. Por la gracia de Cristo, guardo los mandamientos de Dios y tengo el testimonio de Jesús, el Espíritu de Profecía. ¡Qué privilegio y qué gran responsabilidad! En la práctica, ¿Cómo me ayuda espiritualmente este conocimiento? Piensa y ora sobre esto en las próximas 24 horas.

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