CONDUCTA CRISTIANA – DÍA 30

PermanezcanEnMiHoyDia30

Hablar de conducta cristiana hoy en día parece una cosa fuera de moda y socialmente inconveniente. ¿Por qué este asunto tan relevante se volvió tan antipático? Cuando este tema es presentado teniendo como foco al ser humano, realmente es un asunto sin gracia. ¿A quién le gusta ser maltratado por su incapacidad para hacer ciertas cosas?

En la jornada de hoy vamos a aprender que cuando Cristo está en el centro de nuestra vida, naturalmente se manifestará obediencia, integridad, justicia, amor y bondad en todo Io que hacemos y pensamos. La forma en que vivimos, el mensaje que predicamos, tienen una importancia que va más allá de nuestra imaginación. Todo el tiempo estamos diciendo quién está en el control de nuestra vida por aquello que hacemos. La buena conducta no nos salva, pero demuestra si estamos o no viviendo como una persona que es salva en Cristo. Bien, vamos a profundizar este asunto.

El peligro de los extremos
Hace algunos años estuve en una linda y animada iglesia de nuestra División Sudamericana. Durante el programa de Escuela Sabática, en el momento de la confraternización, todos fuimos invitados a saludarnos unos a otros y, así, cada uno buscó saludar a la mayor cantidad de personas posible.

Percibí que entre los adoradores se encontraba una señora llena de joyas y maquillaje, llamando la atención de todos. Enseguida pensé: es una amiga que está visitando la iglesia. Me acerqué con entusiasmo, intentando demostrarle mi alegría por contar con ella entre los adoradores de aquella mañana. Después de los saludos y de la invitación para que vuelva en otras oportunidades, fui sorprendido con la siguiente afirmación: “iYo también soy adventista!”.

En ese momento me sentí avergonzado. Pensé en decirle: “¡Pero no parece!”. Pero no Io hice. Simplemente volví, triste, a mi asiento, meditando en los papelones que podemos pasar cuando nos olvidamos de verificar el punto de equilibrio de Io que hacemos.

La Palabra de Dios dice: ’’No amen al mundo ni nada de Io que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de Io que hay en el mundo -los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida- proviene del padre sino del mundo. El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15- 7).

Supongo que ya percibiste que Ia explicación del versículo 15 es dada en los versículos 16 y 17. Pero déjame agregar algo más: todo Io que en el mundo político, social, educacional, científico y/o familiar no esté de acuerdo con los principios bíblicos colocados en nuestro corazón por el Espíritu Santo debe ser rechazado. No podemos transigir con principios. En cuanto a Io cultural, tenemos que evaluar a la luz de la Biblia Io que hiere y Io que no hiere estos principios. Lo que dice la Palabra de Dios debe ser el gran divisor de aguas. No podemos avanzar más allá de eso.

Pero cuidemos los extremos. Muchos, hoy, alegan que Io importante es ser salvo y que las obras no tienen importancia. ¿Cómo que no tienen importancia? ¿cómo es que demuestro que estoy salvo? No somos salvos por Io que hacemos o dejamos de hacer, como dice el apóstol pablo: “Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley, han roto con Cristo; han caído de la gracia” (Gál 5:4). Por otro lado, Santiago dice que “la fe por si sola, si no tiene obras, está muerta” (Sant. 2:17).

Graba en tu mente: hago buenas obras porque fui salvo de Ia condena del pecado, porque estoy
siendo salvo del poder del pecado y porque seré salvo de la presencia del pecado cuando Jesús regrese. La gran pregunta es: ¿Cómo mantener el punto de equilibrio.

Vivir en la presencia de Cristo
La palabra de Dios nos muestra cuál fue el secreto de aquellos que tuvieron una conducta ejemplar y cómo nosotros también podemos tenerla. Acerca de Moisés, la Biblia dice que: ”se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible” (Heb. 11:27) y el apóstol Pablo nos desafía: “Por Io tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia Ia carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó Ia cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios” (Heb. 12:1, 2).

Mi hermano, mi hermana: cuando comenzamos el día en la primera hora de cada mañana y permanecemos en su presencia hasta la última hora del día, él nos mostrará el punto de equilibrio. En Ia compañía del Invisible, él será nuestro tesoro de gran valor, nuestro todo en todo. En su presencia, tendremos el buen  tino necesario como para hacer solamente Io que le agrada a él y consecuentemente, a nuestro prójimo.
Así tendemos una conducta de glorificación al padre. “Ustedes son la luz del mundo”, dice Cristo. ”Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al padre que está en el cielo” (Mat. 5:14 16). Como discípulos de Cristo, debemos hacer todo mirando firmemente, como quien ve al Invisible, y, ciertamente, no tendremos dificultades en vivir una conducta irreprensible en todos los aspectos de Ia vida.

La preocupación primaria de un cristiano sincero no debería ser luchar por tener una buena conducta, Aun la persona más dedicada va a fracasar en este ideal. La más importante y urgente de todas las preocupaciones es Ia búsqueda de intimidad con Dios.

Eso es Io que nos prepara para tener una conducta semejante a la de Cristo diariamente. Luchar por otra cosa, es luchar por Io imposible. Sin el poder que viene de la Palabra, todos fracasarán. Con Cristo en nuestra vida, desde la primera hasta la última hora de cada día, tendremos el poder para obedecer.

Recordamos una vez más que,”si bien es cierto que nuestra conducta y nuestra espiritualidad están estrechamente relacionadas, nunca podremos ganar Ia salvación por medio de una conducta correcta. Más bien Ia conducta cristiana es un fruto natural de la salvación, y se basa en Io que Cristo ya realizó en favor nuestro en el Calvario” (Creencias de los adventistas del séptimo día, p. 313).

Dentro de este contexto de obediencia como resultado de nuestra intimidad habitual con Dios, nos gustaría recordar algunos puntos relevantes de nuestras creencias, con fines educativos.

Puntos relevantes
El cuidado del cuerpo: Es parte de nuestro deber religioso y de nuestra preparación para el encuentro con Cristo. Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y “el llamado que Dios hace a la santidad incluye un llamado a disfrutar de salud tanto física como espiritual” (Creencias de los adventistas del séptimo día, p. 314). Dios nos dio ocho remedios para que sean usados como condición para que disfrutemos de salud total cada día.

Cine, televisión, lnternet, blog, twitter, música: Estos medios, junto con la música, son importantes medios de comunicación y no podemos descartarlos, pues pueden ser usados para divulgar el evangelio y otras cosas buenas. Pero deberíamos preguntarnos, para no caer en las trampas del enemigo iSerá que Io que estoy viendo o escuchando promueve la inmoralidad, la sensualidad, algún desvío de conducta y/o la violencia? Y por otro lado, aunque sea seleccionado el material, ¿Cuánto tiempo te consume?

Vestuario: ”Cómo nos vestimos demuestra ante el mundo qué y quiénes somos, no como un requisito legal heredado de la época victoriana, sino como una expresión de nuestro amor por Jesús” (Creencias de los adventistas del séptimo día, p. 321). Por Io tanto, los principios que deben regir nuestra decisión en relación con qué vestir, deben ser la modestia, Ia simplicidad, la practicidad, la salud, el buen gusto, el sentido común, Ia adoración, la predicación y la glorificación.

Mayordomía cristiana: Regularidad y honestidad para con Dios y como consecuencia, también para con los hombres. ¿Cómo será la adoración de un cristiano deshonesto en los diezmos y las ofrendas? ¿Qué se puede esperar de un mayordomo que malgasta los recursos del Señor solamente para sí mismo, en detrimento del prójimo necesitado?

Todos son llamados a ministrar y vivir cada día con Ia mente de Cristo, de forma ejemplar, en alabanza, adoración y glorificación del Padre.

Para reflexionar
“No hemos de imitar a ningún ser humano. No existe ningún hombre suficientemente sabio que pueda servirnos de ejemplo. Debemos contemplar al Hombre Cristo Jesús, en quien habita plenamente la perfección de la justicia y la santidad. Él es el Autor y el Consumador de nuestra fe. Él es el Hombre modelo. Su experiencia es la medida de Ia experiencia que nosotros debemos obtener. Su carácter es nuestro modelo. Por Io tanto, apartemos nuestra mente de las perplejidades y las dificultades de esta vida, y fijémosla en él, para que mediante la contemplación podamos ser transformados a su semejanza. Podemos contemplar a Cristo con un fin elevado. Podemos volvernos a él con seguridad pues es omnisapiente. A medida que Io contemplemos y pensemos en él, él se formará en nosotros, la esperanza de gloria” (Elena de White, Dios nos cuida, p. 362).

¿De qué forma este conocimiento de que Jesús es tu modelo de conducta puede mejorar tu vida hoy? Piensa y ora sobre eso en las próximas 24 horas.

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