Realmente, no entiendo lo que me pasa; porque no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. Y al hacer lo que no quiero, apruebo que la ley es buena… Así, encuentro esta ley: Aunque quiero hacer el bien, el mal está en mí. Porque en mi interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo en mis miembros otra ley, que lucha contra la de mi mente, y me somete a la ley del pecado que está en mis miembros. Romanos 7:15,16; 21-23
Descubrir la voluntad de Dios es solamente parte del camino. Escoger la voluntad de Dios versus tu propia voluntad suscita otro problema. Algunas personas están configuradas psicologicamente para tener una voluntad fuerte, mientras otros son más propensos para echarse atrás cuando se trata de conseguir lo que quieren. Seas de un grupo o de otro, una cosa es muy cierta, todos podemos utilizar la fuerza de la voluntad para el bien o para el mal. La característica más atractiva de una persona de voluntad fuerte es su habilidad de sobrellevar la adversidad por principio… Un joven tenía un padre quien era un bebedor empedernido. Pero este joven una vez vio algo extraño al regresar a su casa. Vio a su padre leer, cuando nunca lo hacía, y otra cosa extraña era que el bar lleno de botellas de alcohol de todo tipo ya no estaba. El muchacho se preguntó: ¿Qué sucedió con mi padre? La versión corta de esta historia es que ese hombre había encontrado a Cristo. Su padre por la gracia de Dios ya nunca bebió un solo trago desde ese momento. ¿Cómo es que pudo dejar de tomar? Como todos sabemos el alcohol es una droga, una sustancia adictiva que requiere fuerza de voluntad para abandonar. En el camino a Cristo , la autora E.White escribió. La guerra contra el yo es la batalla más grande que jamás hayamos peleado. Entregando todo a la voluntad de Dios, requiere lucha, pero para que la vida sea renovada en santidad, debe someterse antes a Dios ¿Cómo se sometió Jesús sin dudas ni vacilación a la voluntad del Padre celestial?
Se adelantó un poco, cayó con su rostro en tierra, y oró: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa. Sin embargo, no sea como yo quiero, sino como quieras tu” Mateo 26:39
En el viaje hacia el descubrimiento de la voluntad de Dios para tu vida, tu propia voluntad se interpondrá en el camino más a menudo que cualquier otra persona. Satanás puede ser la imagen misma del egoísmo y el arquitecto en jefe del mal, pero Dios creó a sus criaturas con la habilidad de elegir, lo que transforma el seguir la dirección de Dios en un asunto de nuestras decisiones. ¿Cuál debe ser nuestra actitud al hacer la voluntad de Dios?
No para ser vistos, como los que agradan a los hombres, sino como siervos de Cristo, que hacen con ánimo la voluntad de Dios. Efesios 6:6
Considera las oraciones que tendemos a hacer: oraciones pidiendo protección. Oraciones pidiendo perdón. Oraciones para bendecir la comida. Oraciones pidiendo que las personas que amamos experimenten la salvación. Oraciones por nosotros mismos para cambiar un comportamiento o actitud específicos. El precioso libro llamado “Cartas de niños para Dios” contiene una oración que un niño escribió de una manera bastante elocuente. “Gracias por mi hermanito menor, pero lo que pedí fue un perrito” Por eso, debemos orar siempre diciendo “Hágase tu voluntad”, pues éste no es un pedido tímido o una retirada; es un grito de guerra como ningún otro en el universo. La voluntad de Dios en la tierra choca con todo lo que es injusto y malvado. Hacer esa oración es hacer la protesta consumada contra una vida egoísta y levantarse con coraje para que el reino de Dios gobierne en forma indiscutible sobre nuestros corazones. Tal vez las cosas que frenan nuestra prontitud para hacer la voluntad de Dios pueden surgir a partir de nuestra sospechas de que al hacer lo que Dios nos dice vamos a cortar nuestra libertad, pues entregar nuestros planes y nuestros deseos es anti natural. Pensamos que la libertad es la ausencia de restricciones externas y la expansión de los derechos personales, pero ¿cuál es el concepto que nos enseña Jesús acerca de la libertad?
Decía Jesús a los judíos que habían creído en él: “Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois realmente mis discípulos. Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará” Juan 8:31-32
Tal vez otro de los obstáculos que nos impide obedecer y seguir los caminos de Dios es porque la cultura occidental tiende a valorar la cualidad de la autosuficiencia y el control. Existen frases populares tales como: “Es mi vida”, “A mi manera”, “Solamente quiero vivir haciendo lo que quiero”, y éstas frases demuestran el concepto popular de pensar que somos dueños de nuestras vidas y de que solo nosotros volvemos realidad nuestros sueños. Pero , ¿cuál es la enseñanza de la Palabra de Dios que es contraria a todos estos pensamientos populares de autosuficiencia?
¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, que tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprador por precio. Por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 1 Corintios 6:19-20
Otra razón por la que luchamos con someternos a la voluntad de Dios cuando difiere de la nuestra es que en lo profundo de nuestro interior dudamos de que Dios desea lo que es mejor para nosotros. Muchas veces sentimos que sabemos lo que es bueno para nosotros, y definimos la buena vida como la ausencia de dolor y la presencia de la prosperidad. Pero en el caso de Cristo, Dios dijo que la buena vida era la vida en el Calvario. Para Job, era ser el blanco de los dardos de Satanás. Para algunos cristianos, fue una arena llena de leones. La verdad pura y honesta es que debemos, en algún punto, confiar en que los caminos de Dios no solamente son diferentes de los nuestros, sino que sus caminos son más altos y mejores, hasta la mejor manera imaginable. Tomemos las palabras del libro el Camino a Cristo que dice: “Ojalá que todos los que no han elegido seguir a Cristo puedan darse cuenta de que él tiene algo muchísimo mejor que ofrecerles que lo que están buscando por sí mismos. El hombre hace el mayor perjuicio e injusticia a su propio ser cuando piensa y obra de un modo contrario a la voluntad de Dios”. ¿Cuál es la petición que debemos hace todos los días de nuestra vida?
Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. Salmo 143:10
En la ausencia de un itinerario específico para tu vida o una bola de cristal que lo prueba todo, aquellos que conversan con Dios acerca de su voluntad deben tomar algo de iniciativa, como lo hizo Abraham ( el padre de la fe), el no tenía ninguna dirección específica, ningún mapa de ruta, pero Abraham tomó la decisión de levantar su pie izquierdo y luego el derecho y comenzó a caminar con Dios impulsado por la fe. ¿Qué promesa tenemos los creyentes, aunque no veamos claramente nuestro futuro inmediato?
El Señor ordena los pasos del hombre bueno, y aprueba su camino. Aunque caiga, no quedará postrado, porque el Señor sostiene su mano. Salmo 37:23
Un profesor colocó sobre su escritorio del aula de clases 10 bolsas de regalo llenas de tesoros. Todas las bolsas eran brillantes y atractivas, pero nueve de las bolsas contenían artículos relativamente inútiles, tales como piedras, trozos de madera y arena. El maestro había llenado la décima bolsa con galletas, dulces, caramelos y cupones para helados. Entonces le explicó a la clase que la última persona que hubiere entrado al aula podía, ya sea elegir una de las bolsas y ser el único dueño de su contenido, o podía elegir a alguien en quien confiaba para elegir por él. Janet una niña de la clase, llegó tarde, así que ella se convirtió en la “voluntaria”. Meditó seriamente acerca de su dilema por algunos momentos, y entonces le pidió al profesor, el cual había colocado los artículos en las bolsas, para que él escogiera en su lugar. Por supuesto, el maestro eligió la bolsa con las cosas buenas para ella. El maestro comentó con la clase las implicaciones de este ejercicio en nuestra relación con Dios. Evidentemente, los criterios ideales para elegir a alguien para que haga la elección serían:
1.- Elegir a alguien que conozca qué bolsa contenía las golosinas, y
2.- elegir a alguien en quien confías para que escoja bien para ti.
En resumidas cuentas ¿Sabe Dios lo que es mejor para nosotros, y podemos confiar en que él nos guiará por el mejor camino? Confiemos más en el Señor y avancemos por fe.
Elegir la voluntad de Dios en vez de la nuestra no es un evento o experiencia aislada. Es un proceso, un proceso de entrega. Es más, no estamos seguros de si la entrega de nuestra voluntad se sentirá totalmente completa alguna vez. Quizá porque la vida es tan compleja. Tomamos decisiones acerca de tantas cosas sin siquiera pensar acerca de la voluntad de Dios. El proceso de entrega comienza normalmente con una conversación con Dios acerca de la naturaleza de su voluntad y de cómo podría diferir de la nuestra. El siguiente paso implica cooperar con Dios, comenzando con nuestra iniciativa y acción. El proceso culmina con nuestra voluntad y la de Dios volviéndose una sola.


