Resoluciones de año nuevo


No quiero decir que yo haya logrado ya hacer todo lo que les he dicho, ni tampoco que ya sea yo perfecto. Pero sí puedo decir que sigo adelante, luchando por alcanzar esa meta, pues para eso me salvó Jesucristo. Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo. Filipenses 3:12-14

La incertidumbre es cada vez mayor en esta época. En esta primera parte del nuevo milenio se han producido cambios irrefrenables en todos los aspectos de la vida. Su velocidad y complejidad se aceleran con rapidez. Ya nada parece estable. Los correos electrónicos, los mensajes de texto instantáneos, los teléfonos celulares y los localizadores implican que el trabajo es una actividad que ocupa todas las horas de la semana para quienes saben aprovechar la tecnología. También significa que ahora hay que competir por un empleo con cualquier persona del planeta. Tener cada vez más ocupaciones y horarios menos compatibles, ha dejado a las familias sin estabilidad y permanencia. El lugar donde uno vive más bien parece sujeto al azar, y no a la intención. Las grandes familias, y las nucleares, han sido fragmentadas. Estos cambios también pudieran afectar nuestra vida espiritual. Algunas iglesia o instituciones religiosas pierden feligreses. Algunos han seguido patrones seculares en la búsqueda de relevancia. Otros se pronuncian en contra el cambio y se aíslan en patrones de comportamiento y pensamiento. En una época en la que la vida espiritual es tan necesaria, muchos piensan que las instituciones religiosas son el último lugar en donde se puede recibir ayuda. ¿Qué podemos hacer para contrarrestar los efectos espiritualmente devastadores del alejamiento de Dios?

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Isaías 55:6-7

¿Cómo podemos tener una relación con Dios, al cual no podemos ver, oír o tocar? ¿Cómo puede ser Dios real para nosotros hoy?

Buscad a Jehová y su poder: Buscad siempre su rostro. Acordaos de las maravillas que él ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca. Salmo 105:4-5

La base de las relaciones exitosas es la comunicación bilateral: hablar y escuchar. Aprendemos sobre los demás al escucharlos, y compartimos nuestro ser interior al hablar de las cosas que nos importan. El concepto de hablar a Dios no es extraño. Todos conocemos el concepto de la oración. Pero una relación unilateral fastidia y aburre rápidamente. Cuando tratamos a Alguien que no podemos ver, oír o tocar, escucharlo puede ser un poco difícil. Así que una de las claves para tener una relación viviente con el Señor en un mundo postmoderno y secular, es aprender a escuchar una voz que la mayoría de la gente nunca oye. Para lograrlo, lo que la mayoría de los creyentes hace es leer la Biblia y otros libros y artículos que hablen de Dios. Pero podemos compartirte un consejo: La lectura devocional no se hace a las carreras. Trata de acomodar tus asuntos personales de manera que no tengas que poner una alarma, o limitar tu tiempo. El momento devocional a las prisas son más dañinos que provechosos. EN nuestra era tecnológica, necesitamos desesperadamente aprender a ir más despacio, reflexionar, y evaluar nuestras vidas. De lo contrario, estaremos cada vez más lejos de relacionarnos personalmente con Dios. También creo que una de las mejoras maneras de caminar más cerca con Dios es llevar un diario, escribir las reflexiones que te da un versículo de la Biblia u otros libros espirituales. Una colección poderosa de ideas que te hayan conmovido en el pasado, será un recurso excelente para mantener y restaurar tu relación con Dios en el futuro . Que nuestro último pensamiento de la noche, y nuestro primer pensamiento de la mañana, se dirijan hacia Dios es el consejo que encontramos en el siguiente salmo.

Dichoso el hombre que no anda en el consejo de los malos ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en silla de burladores. Antes en la ley del Señor se deleita, y en su ley medita de día y de noche. Salmo 1:1-2

La mayoría de los gigantes espirituales de la historia parecen haber llevado días: Elena G. de White, Lutero, Wesley y muchos más. En estos diarios revelaban sus conflictos internos. Desenmascararon una sensación de que Dios se comunicaba con ellos de una u otra manera. Hicieron un mapa de su progreso a través de los desafíos de la vida. Por lo tanto, tener un diario de reflexiones, o un diario de experiencias, puede desempeñar una función en extremo importante en nuestra relación con Dios.  ¿Por qué es una experiencia positiva expresar las formas en que Dios interactúa con sus hijos?   

Busqué al Señor, y él me respondió, y me libró de todos mis temores. Contempladlo y seréis iluminados, y vuestro rostro no se avergonzará. Este pobre clamó y el Señor lo oyó, y lo libró de todas sus angustias. Salmo 34:4

En lo tocante a una relación con Dios, es importante recordar que una vida personal de oración es probablemente el más grande reto que enfrentan los cristianos. Para lo cual te compartimos los siguientes consejos: 1.- Ora en la posición que te resulte más cómoda. Las oraciones registradas en la Biblia muestran una gran variedad de posiciones. La Escritura describe a personas que oraban de pie, arrodilladas o recostadas boca abajo. Algunas oraban con los ojos abiertos; otras los tenían bien cerrados. Oraban con las manos juntas o las estiraban hacia el cielo. Conectarse con Dios mediante la oración es más importante que la postura. La clave es concentrar la mente en Dios y distraerse lo menos posible con el entorno. 2.- Escribir un diario de oración: Si el concepto le parece un poco extraño, recuerda que la mayoría de los Salmos eran oraciones escritas. 3.- Permítele a Dios responder a las oraciones. No solo haz un pliego petitorio, espera que Dios responda de alguna manera. Dios a veces decide comunicarse con nuestro corazón de maneras específicas que resultan divinas… Después de orar un estudiante , sintió una imperante necesidad de contactar a cierta mujer. Dado que la esposa del estudiante estaba entonces en Canadá, no muy lejos de donde vive la mujer en cuestión, el llamó a su esposa y le dijo que se comunicara con ella. Al día siguiente, la esposa llamó para decir que no había podido comunicarse con la mujer. Él insistió para que no dejara de intentar. Estaba convencido que el Señor tenía un motivo por el cual era necesario contactar inmediatamente a esa mujer. La esposa volvió a llamar. Esta vez la mujer respondió. Fue impactante lo que dijo: “Hace un mes murió mi esposo, y recién volví de ver a mi doctor. Me dijo que tengo cáncer. He estado sentada aquí, junto al teléfono, preguntándome si a alguien le importaba”. Este estudiante no le quedaron dudas de que Dios todavía se comunica con su pueblo. ¿De qué manera la oración puede llegar a ser nuestra fortaleza para cada día de nuestra vida?

Pueblos, esperad en él en todo tiempo, derramad ante él vuestro corazón. Dios es nuestro refugio. Salmo 62:8

Como el ciervo ansía las corrientes de agua, así suspira por ti, Señor, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré, y me presentaré ante Dios? Salmo 42:1, 2

Un predicador solía hacer hincapié en el texto de Nehemías 8:10 “ El gozo del Señor es nuestra fortaleza”. Es decir que el secreto del poder espiritual es el gozo que produce un espíritu de agradecimiento. El sugería escribir cada mañana diez cosas por las cuales uno debe estar agradecido. Y es que cuando agradecemos a Dios por cosas específicas que han afectado nuestras vidas, nos llenamos de una increíble sensación de confianza y gozo. Nada puede alegrar más nuestras vidas que un espíritu de agradecimiento y alabanza. Así que antes de pasar al año 2017, dedica suficiente tiempo para agradecerle a Dios por las bendiciones que de él recibiste

Una madre solía orar en las noches con una hija pequeña, de unos seis años, al acostarla. Una noche la madre le dijo:– Hoy vamos a pedir a Dios un poco más para que sane a la tía Marta. Oraron por la tía Marta, cada noche, durante un par de semanas. Después, la madre no dijo nada y dejaron de pedir. A la tercera o cuarta noche sin hacerlo, la niña preguntó:– Mamá, ¿por qué no oramos por la tía Marta?.– Es que Dios ya la dio la salud, respondió la madre.– Y si la curó, -replicó la niña- ¿no deberíamos orar para darle las gracias?. Somos más dados a pedir que a agradecer .De cada diez veces que pedimos, quizás, no damos gracias ni una. La gratitud del que pide abre la mano del que da: el agradecimiento facilita la generosidad.¡Y tenemos tanto que agradecer a Dios!.

El año viejo con su carga de registros, ya pasó a la eternidad. Que cada pensamiento, cada sentimiento, se dedique ahora a recordar el amor de Dios. Rememoremos una a una sus bendiciones. Como peregrinos, como extranjeros que anhelamos las cosas brillantes de Dios, el gozo que está por delante, que buscamos una ciudad cuyo artífice y hacedor es Dios, que contemplamos las provisiones hechas en nuestro favor, las mansiones que Jesús ha ido a preparar para nosotros, y que hablamos de ese bendito hogar, nos olvidamos de las molestias y de los incómodos cuidados de esta vida. Nos parece estar respirando la misma atmósfera de ese país mejor, celestial. Nos sentimos aliviados, consolados; pero aún más, nos sentimos gozosos en Dios.

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