¿Por qué no ha venido Cristo por segunda vez?

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Nota: El presente artículo representa la postura y conclusiones de su autor. No necesariamente representa la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

POR ISAÍ GUTIÉRREZ

Hebreos 10:35-37 nos exhorta a ser pacientes a la segunda venida de Cristo, pues Él vendrá y no tardará. Pero tal vez ya demoró en exceso… ¿qué estamos haciendo mal? ¿Se habrá olvidado Dios de sus promesas?

Te invito a leer esta cita de Elena G. de White: 

“Cristo espera con un deseo anhelante la manifestación de sí mismo en su iglesia. Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su pueblo, entonces vendrá él para reclamarlos como suyos.”  Eventos de los últimos días p. 40

Esta medida me parece humanamente imposible de alcanzar, y hasta cierto punto, contraria a las Escrituras, pero concuerda perfectamente con las palabras de nuestro Señor Jesús en la parábola de Marcos 4:26-29: “Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.”

Jesús está esperando que nosotros, la semilla, maduremos, y tengamos Su mismo carácter. Es la única manera en que podemos predicar el evangelio a todo el mundo: con nuestro ejemplo. Y entonces vendrá el fin. Pero la pregunta es: ¿estamos esperando realmente la venida de Cristo, o Él nos está esperando a nosotros?

No me gustaría que pasara este año sin que Cristo Jesús ya haya vuelto para recoger a su pueblo. Hemos fallado en satisfacer las expectativas de nuestro Redentor, y sin embargo, no se retira de Su pueblo. Necesitamos llegar a reflejar el carácter de Cristo, ser luz en este mundo, predicar todos juntos que ¡Cristo viene pronto!  Mi deseo es que esta generación sea la que vea a nuestro Salvador sin haber visto la muerte, y que podamos decir: ¡ESTE ES NUESTRO DIOS, LE HEMOS ESPERADO Y ÉL NOS SALVARÁ!

“Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará” (Habacuc 2:3).

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