De todo mal camino contuve mis pies para guardar tu palabra. No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia, por eso, aborrecí todo camino de mentira. Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino. Salmo 119:101-105
¿Alguna vez has empujado una puerta cuando el cartel decía claramente tire/jale? Yo sí lo he hecho. Y “agitar bien antes de abrir” es otra de esas instrucciones obvias que suelo pasar por alto. No podría decirles cuántas veces los niños de las escuelas primarias se acercan a sus maestros para quejarse así: – Esto no tiene ningún sentido para mí. Siempre, sin falta, los maestros responden: – ¿Leíste las instrucciones? Y aunque a veces a regañadientes, los niños leen las instrucciones, solamente para descubrir que la tarea es bastante sencilla… La búsqueda de la voluntad de Dios comienza con los obvio: la Biblia. Sorprendentemente, la Palabra de Dios puede partirnos en pedazos tal como lo haría un cuchillo “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12), pero la Biblia también puede infundirnos esperanza en momentos de aparente desesperanza. Este libro también asevera ser capaz de revelar el camino como una luz en la oscuridad. Una de las historias más conmovedoras de la vida de Cristo ocurrió cuando un gran número de discípulos lo abandonó porque sus palabras los hacían avergonzarse. Pero cuando Jesús les preguntó a sus discípulos más cercanos si deseaban irse también.
¿Cuál fue la respuesta de Simón Pedro?
Simón Pedro respondió: Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Santo de Dios. Juan 6:68-69
Un hombre que alguna vez había sido cristiano, pero que se había vuelto cínico, viajaba con regularidad por el Mar Báltico. En uno de sus viajes consiguió que lo llevara un barco pesquero que se dirigía a la misma dirección de su destino. Sin embargo, los pescadores lo llevaron a una pequeña isla habitada por piratas. Convencido de sería hombre muerto, el viajero les dijo a los pescadores que él era un ministro. Cuando el bote llegó a la isla, los pescadores anunciaron que el ministro secuestrado les predicaría. Así que el viajero no tuvo opción que preparar un mensaje convincente para los bandidos, los cuales esperaban un mensaje de la Biblia. Cuando llegó el tiempo para que predicara a los piratas y otros criminales abrió su Biblia en el único versículo que recordaba, el Salmo 58:11 y leyó: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra. Los criminales fueron quebrantados por la verdad de las Escrituras, y con lágrimas en los ojos hicieron su conversión sincera ante Dios ese mismo día. Y el corazón del propio viajero comenzó a derretirse al observar el impacto de la Palabra de Dios sobre los piratas. Se preguntaba, ¿Cómo pudieron las palabras de las Escrituras cambiar a esa banda de criminales? El siguiente día, los piratas lo enviaron a su destino original, y al volver a su hogar, decidió iniciar un nuevo comienzo con Dios. La Palabra de Dios es poderosa y estamos seguros que en ella podemos ver con claridad la voluntad de Dios para nuestra vida.
¿Cuál es el mayor deseo de Dios para nosotros?
(Dios) desea que todos los hombres sean salvos, y vengan al conocimiento de la verdad. 1 Timoteo 2:4
La Biblia no responde directamente a cada pregunta que tenemos acerca de la vida. No habla acerca de cada decisión que tenemos que tomar. Es más, la Biblia quizá no hable acerca de muchos temas que consideramos “temas candentes”. Pero es todo menos silenciosa acerca de la voluntad de Dios para nuestras vidas. No estamos hablando de deducciones escondidas que nos dan pistas del plan de Dios para nosotros, sino información directa, explícita e inequívoca de la voluntad de Dios. Y el mensaje primario de las Escrituras acerca de la voluntad de Dios es que él quiere que seas salvo. Muchos caminos que puedes tomar en la vida pueden exponerte a miles de experiencias ricas, pero la única experiencia que Dios desea más que todas es que tomes la decisión de pasar la eternidad con él… Randy un obrero de construcción se cayó de más de 30 metros de altura y se golpeó contra un montículo de tierra. Aún con vida, pero quejándose por un dolor en su espalda se quedó acostado hasta que llegó ayuda. Y cuando llegaron los paramédicos y lo colocaron en una camilla. Randy dijo: – Por favor, no me dejen caer. A veces podemos ser como Randy: Dios no salva de una gran caída, pero nos volvemos caprichosos acerca de una caída de un metro-
¿Cuál es la solicitud que Dios tiene para con sus hijos que han sufrido caídas y se han alejado de sus manos?
¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. Mateo 18:12-14
La voluntad de Dios es que crezcamos: Un día un hombre plantó en su casa una variedad de árboles frutales. El que pensaba que iba a ser su preferido era un árbol de mandarinas. Así que hizo todo para su cuidado: lo cultivó, fertilizó, abonó. Luego de plantar el árbol continuó con los mismos rituales semana tras semana. También le hablaba cariñosamente al árbol mientras trabajaba en el patio. Pero el árbol no crecía. Así que se le acabó la paciencia, y comenzó a despreciar al árbol cítrico indefenso. Y enojado le dijo: ¿Qué sucede contigo?- ¡Todos los demás árboles están creciendo y tu no! ¡Te estás convirtiendo en una verdadera frustración!… Un día, se encontraba rastrillando unas hojas en el patio cerca del árbol de mandarinas miniatura cuando su rastrillo se atascó en una etiqueta que tenía el árbol “rebelde” en su base. Se agachó y descubrió que la etiqueta identificaba el árbol como: “un árbol de mandarinas enano”. Este hombre se hubiera evitado un sinfín de frustraciones si tan sólo hubiera leído la etiqueta…Pero a diferencia de ese árbol enanito, según las palabras de Cristo estamos destinados a cambiar y crecer hasta llegar a su semejanza. Y la transformación no sucede en un momento futuro sino de poco cada día. Sin duda la transformación personal se encuentra en la cumbre de la lista de deseos de Dios para nuestras vidas. Este es el deseo de Dios:
“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria.” (Colosenses 1:10)
La voluntad de Dios es que seamos llenos de su Espíritu Santo. Y para entender un poco mejor lo que esto significa, reflexionemos en la siguiente ilustración: Una maestra de escuela secundaria se puso delante de su clase con una jarra de agua de agua cristalina y un vaso de vidrio lleno hasta la mitad con barro, y dijo: -Algunos de ustedes me han preguntado ¿Cómo conseguimos que Dios nos ayude a deshacernos de las cosas malas de nuestras vidas?- La maestra sostuvo en alto el vaso lleno de barro y dijo- Este vaso representa a cada uno de ustedes. ¿Tienen cosas en sus vidas de las cuales desean deshacerse para hacerle lugar a Dios, verdad?- Ella continuó: La única forma que conozco de deshacerse del barro del vaso es utilizando agua. Ahora, puedes echar un poco de agua en un momento, y esto es lo que ocurre. El vaso de barro se llenó, con más barro. – O- dijo la maestra-, puedes limpiar del todo el barro del vaso con agua de esta manera. Comenzó a verter un chorro constante de agua limpia dentro del vaso, y de poco a poco el agua limpió el vaso. La conclusión fue clara: – No es suficiente agregar un poco de agua cada tanto. Debes limpiarlo del todo con mucha agua. El principio bíblico que podemos destacar es el siguiente:
“Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones…”( Efesios 5:17-21)
La voluntad de Dios para nosotros es que tengamos una vida abundante. Piensa en alguien en tu vida que está cerca de la personificación de las cualidades reveladas en este pasaje:
“Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. ( 1 Tes 5:16-18)
Seguir a Cristo es una experiencia emocionante, significativa y provechosa que es rica en propósito, y de a ratos, hasta que puede ser extremadamente feliz. El apóstol Juan compara esta experiencia con la palabra “vida” (1 Juan 5:11) Pero esta vida incluye dolor, frustración y desilusión. A menudo, cuando Pablo escribió cosas como “estad siempre gozosos” y “dad gracias en todo” lo hizo desde una celda de una prisión. Una conversación constante con Dios crea una fuerza de alma que nos capacita para seguir adelante. Las personas que quieren vivir la voluntad de Dios no se llenan de ansiedad por el futuro, en cambio sus vidas están llenas de gracia y profundo significado y están cubiertos de contentamiento. Quizá quieras saber qué te espera en el mañana. Pero Dios quiere que lo conozcas a Él para que cuando llegue el mañana, ya sabrás todo lo que necesitas saber.


