Consejos para el viaje

consejosparaelviaje

Desde antes de crear el mundo Dios nos eligió, por medio de Cristo, para que fuéramos sólo de él y viviéramos sin pecado. Dios nos amó tanto que decidió enviar a Jesucristo para adoptarnos como hijos suyos, pues así había pensado hacerlo desde un principio. Efesios 1:4-5 TLA

Descubrir la voluntad de Dios no es un programa sino un estilo de vida. Como consecuencia, vivir el plan de Dios para tu vida significa aprender a caminar con Dios. Es una experiencia de aprendizaje. De hecho, Moisés habló con Dios “como habla cualquiera a su compañero” ( Ex 33:11), y sin embargo el gran profeta de Israel le pidió a Dios: “Si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos (Ex 33:13) . David se hizo eco del mismo deseo, al cantar: Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre (Salmo 86:11). Por consiguiente, el hombre que habló con Dios cara a cara y el hombre que era conforme al corazón de Dios, ambos se refirieron a la dirección de Dios como algo que aprendemos, no algo que vemos. En una feria rural, un artista local demostró cómo hacer cerámica a partir de un montón de barro sobre el torno de un alfarero. Y una persona que vió las manos manos del artesano realizar con aparente facilidad vasijas hermosas, pensó que el con el sólo hecho de haber visto la técnica del alfarero, podría hacer lo mismo. Pero pronto descubrió que observar a un artista fabricar vasijas de barro no te enseña cómo hacerlo. Enseñar es más que decir y saber es más que escuchar información. Aprendemos la voluntad de Dios experimentalmente, y hoy es el único momento para comenzar.

¿Cuál es el camino por el cual comenzar a transitar en la búsqueda de la voluntad de Dios?

Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado. Juan 17:3

Casi todos los teléfonos celulares y planificadores o agendas personales tienen un lugar donde una persona puede crear una lista de cosas para hacer. Me gustan los cuadernos que dicen “cosas para hacer hoy”. El “hoy” es importante, porque muchos de nosotros tendemos a postergar, especialmente cuando las cosas a realizar no son fáciles. El “hoy” también es crucial porque si no somos cuidadosos, las cosas que demandan nuestra atención inmediata pueden llenar el día. La Biblia dice: “antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” ( Hebreos 3:13) El dicho popular es cierto: “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Entonces sugerimos que comiences el día con algunas actividades básicas que profundizan tu relación con Dios al igual que tu impacto sobre las personas que te rodean. Esto pondrá en movimiento el mecanismo de tu búsqueda. Cuando nosotros queremos girar un auto, es muy difícil hacerlo cuando las ruedas no están en movimiento. Lo mismo pasa en la vida, recuerda que al avanzar a lo largo de cada día, Jesús estará contigo.

¿Por qué debemos tener altas expectativas en nuestra búsqueda de la voluntad de Dios?

Os aseguro: El que cree en mí, las obras que yo hago, él también las hará. Y mayores que estas hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, eso haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14:12-13

Los docentes saben que sus expectativas influyen fuertemente en la manera en que se desempeñen sus alumnos. Por eso el Maestro de maestros, Jesús, les dijo a sus discípulos: De cierto, de cierto os digo: EL que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también y aun mayores hará… Esto podría parecer difícil de creer al principio, pero considera las miles de personas que llegaron a conocer a Jesús cuando el Espíritu Santo finalmente descendió sobre todos los discípulos. Por lo tanto, podemos decir que perdemos muchos momentos grandes del día simplemente porque no anticipamos que son posibles, ni mucho menos probables. Si deseas vivir la voluntad de Dios para tu vida hoy, trata de cambiar tus expectativas “grises” a expectativas grandes. Las revelaciones de Jesús respecto de las cosas celestiales son de tal carácter que sólo la mente espiritual las puede apreciar. La imaginación puede recurrir a sus más poderosas facultades a fin de imaginar las glorias del cielo, pero “cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Cor. 2: 9).” Al abrir la Biblia, muchos se sorprenden al ver plasmados los grandes planes que Dios tiene para sus hijos.

¿Cuál es uno de los planes que Dios desea ver realizado en cada uno de nosotros?

Así, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos con los santos, miembros de la familia de Dios. Efesios 2:19

La Biblia también dice que – Somos hijos de Dios ( 1 Juan 3:1,22) que Somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios (1 Ped 2: 9 ), la Palabra de Dios asegura que solos la sal de la tierra y la luz del mundo. ( Mateo 5:13,14) Y que somos embajadores en nombre de Cristo… Se cuenta la historia de un abogado melancólico que se mudó a un nuevo lugar para iniciar su oficio. La gende el pueblo a menudo lo observaba caminar solo al atardecer con su cabeza hacia abajo y sus hombros caídos. Un día, el abogado le confesó a un artista que en el pasado había cometido un error crítico que nunca había podido sacarse de encima. El artista no dijo nada, pero algunas semanas después invitó al abogado deprimido a observar un retrato en su estudio. Cuando el abogado vio el retrato, se sorprendió al ver que se trataba de él mismo; solamente que en el retrato aparecía alto y confiado, y la cara reflejando ambición, visión y coraje. Después de ver este retrato el abogado se dijo a sí mismo: “si el artista puede ver eso en mí, entonces yo también lo puedo ver. Si él cree que yo puedo ser ese hombre, entonces seré ese hombre”. Dios en su Palabra comparte los altos ideales que él tiene para nosotros. Él desea cumplir su propósito en cada uno de nosotros, así que debemos permitirle tocar nuestras vidas con su Santa presencia.

En la Biblia está escrito: ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. (Fil 2:12,13) Considera algunos consejos para incluir a Dios en los detalles de tu vida: 1.- Habla con Dios directa y específicamente acerca de tu situación, y recuérdale que eres consciente de su presencia y de que él sabe lo que estás enfrentando. 2.- Haz tuya la promesa de Santiago 4:8 “ Acercamos a Dios, y él se acercará a vosotros. En el libro el gran conflicto, nos asegura que nuestro Salvador compasivo “está tan dispuesto a escuchar la oración de la fe como cuando andaba en forma visible entre los hombres. Lo natural coopera con lo sobrenatural. Forma parte del plan de Dios concedernos, en respuesta a la oración hecha con fe, lo que no nos daría si no se lo pidiésemos así. 3.- Explícale a Dios cuál crees que es la mejor manera de manejar el desafío que enfrentas, e invítalo a mostrarle por cualquier medio que le parezca apropiado.

Vivir la voluntad de Dios para tu vida comienza con un pacto: un acuerdo entre tú y Dios. Haz un pacto con él acerca de tu disposición de hacer su voluntad, y haz una lista de cosas para hacer hoy que te permitan integrar el vivir su voluntad con tu vida diaria. Cristo lanzó un desafío para cada uno de los creyentes cuando dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”( Mat 6:33) Todo parecerá estar desordenado hasta que algo se convierta en lo primero, lo mejor y más importante en tu vida. Cristo promete que si comienzas con un compromiso para con su reino ( un compromiso para que su voluntad sea hecha en la tierra así como en el cielo), las demás preocupaciones de la vida serán manejables. Dios dijo: “Seré hallado por vosotros” ( Jer 29:14). Él promete que cuando comenzamos a vivir su voluntad para nuestras vidas, la encontraremos; pero solamente si nunca nos damos por vencidos. La búsqueda requiere una entrega total. La promesa es segura: descubriremos y obtendremos las grandes cosas que Dios tiene para cada creyente cuando nos entreguemos por completo y continuemos haciéndolo hasta que encontremos la realidad de la gracia de Dios y la felicidad que conlleva experimentarla.

Show Buttons
Hide Buttons