La profecía más sorprendente del Apocalipsis

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Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará? Amós 3:7

El 14 de noviembre de 1969, la nave espacial Apolo XII fue alcanzada por un rayo. Por increíble que parezca, 15 segundos más tarde otro rayo lo alcanzó. Prácticamente todos los interruptores eléctricos de seguridad del módulo de comando se dispararon. El comandante Charles Conrad dijo más tarde: Me di cuenta de que fulguró una luz blanca… Lo siguiente que noté fue que la alarma principal no paraba de sonar. Eché un vistazo al panel de instrumentos y lo que vi resultaba increíble. ¡Casi todas las luces de advertencia del sistema eléctrico estaban encendidas! …Conrad se comunicó con los encargados de la misión de control: “Compañeros, acabamos de perder el sistema de estabilización; no sé qué ha pasado aquí; todo se ha venido abajo”…Así mismo como éste accidente en la historia, las luces de alarma en el panel de instrumentos de la Tierra también están encendidas. Como pasajeros nos encontramos en ruta hacia un choque directo con el fin de la historia. Las guerras y los rumores de guerras nos preocupan. Los terremotos devastadores aparecen en los titulares de primera plana. La sociedad entera se desmorona. La violencia no para de aumentar. La inmoralidad se ha convertido en algo común y corriente. Todo éstas son señales de que la historia está llegando al final. Políticos, científicos, filósofos, sociólogos y muchos otros se preguntan: ¿Qué va a suceder ahora? ¿Hacia dónde se encamina el mundo? El libro de Apocalipsis revela el deseo de Dios para salvar a todos los habitantes de la tierra. Pero, ¿en qué consiste el mensaje final que se da a la población de todo el mundo? ¿Qué hará significa que Dios hará un juicio?

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Apocalipsis 14:6-7

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Mateo 25: 31-33

En el libro de Apocalipsis Dios nos envía un mensaje de alcance universal. Nos advierte que un cataclismo de proporciones cósmicas está a las puertas, diciéndonos: “Se aproxima algo tremendo. Pero no tengas miedo. Yo estaré contigo y te proporcionaré una vía de escape. Mantén tus ojos fijos en mí, y yo te diré cómo tienes que actuar. Y también en el Apocalipsis capítulo 14, el apóstol Juan señala que los ángeles se encargan de llevar los mensajes divinos del cielo a la tierra. El hecho de que uno de ellos sea el portador de este mensaje destaca su urgencia e importancia. Este es el primero de los tres que proclaman las advertencias finales de Dios. Estos ángeles son portadores de las esperanzadoras promesas que un Dios amante hace llegar a un pueblo que se halla a un solo paso de la eternidad. Temer a Dios significa mantener una actitud reverente en su presencia. Y la reverencia significa admirarlo profundamente, inclinarnos ante él y respetarlo.. ¿Cuál es la relación directa entre el temor o la veneración a Dios y la obediencia.?

El fin de todo discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Eclesiastés 12:13

Porque cualquiera que guardare toda la ley pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos… Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Santiago 2:10,12

El mensaje final de Dios es un llamamiento apremiante a la obediencia en un momento de la historia cuando millones de personas creen que no hay que hacer caso más que a nuestras propias interpretaciones de la verdad. Hoy día prevalece la idea de que “Puedo hacer lo que yo quiera, solo soy responsable ante mí mismo. No existe ninguna norma que indique lo que es correcto o incorrecto, la única norma es mi propia conciencia”. Hay una norma externa a nosotros mismos. El que se considera el mayor sabio de todos los tiempos lo expresa así: “El que confía en su propio corazón es necio” (Proverbios 28:26) El primer mensaje del Apocalipsis referente al tiempo del fin nos insta a que busquemos los caminos de Dios, no los nuestros. Nos pide que obedezcamos a Dios y no a los dictados de nuestra naturaleza caída y pecaminosa. La gracia de Dios no nos conduce a la rebeldía, sino a la obediencia. El amor no nos insta a oponernos a la ley de Dios, sino a obedecerla. Ahora, consideremos la segunda parte del mensaje del primer ángel. El ángel nos dice por qué debemos obedecer a Dios. Declara cuál es la motivación, la razón por la que es necesario temer y glorificar a Dios. La Biblia repetidamente insta a la humanidad a adorar a Dios. ¿Cuál es la razón por la que debemos adorar a Dios?

Adorar al que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales. Apocalipsis 14:7 NVI

Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. Apocalipsis 4:11

Hace muchos años, en un pueblo del oeste norteamericano un hombre mató a un amigo en un momento de ira. Aquel hecho no se correspondía con su conducta habitual. Este hombre no tenía antecedentes penales. Era un ciudadano respetable, una persona estimada por todos sus conciudadanos. El juez lo sentenció a morir en la horca. Conmovidos por aquel fallo judicial, sus familiares y amigos hicieron circular una petición por todo el estado. Miles de personas lo firmaron. En ella apelaban al gobernador para que perdonara al reo. La reacción de la ciudadanía tocó el corazón del gobernador. Luego de meditar acerca del caso durante un tiempo considerable, decidió perdonar al condenado. Pero para probar su sinceridad, el gobernador decidió ir personalmente a llevarle el documento del perdón. Se vistió como un ministro religioso, y llegó a la prisión con documento en mano. El prisionero, sin embargo, rehusó verlo. Los guardias lo animaron a que por lo menos aceptara una corta visita, pero se negó rotundamente. ¿Por qué tenía él que hablar con un predicador? Él no quería saber nada de religión. Un par de horas más tarde el alcalde visitó al prisionero y le contó que el gobernador había estado allí con el documento de perdón. Profundamente desilusionado, el joven le escribió una carta al gobernador pidiéndole disculpas. El gobernador simplemente escribió en la parte superior de la carta: “Este caso no es de mi incumbencia” Cuando las autoridades finalmente llevaron al prisionero a la horca, alguien le preguntó: ¿Desea decir algo? Su respuesta fue escueta pero significativa: “No me llevan a la horca por mi crimen. Me van a ejecutar porque rechacé el perdón”.

Dios nos ha enviado un mensaje urgente expresando su inmenso amor por toda la especie humana. Aceptar ese mensaje significa vida; rechazarlo conduce a la muerte eterna. Dios respeta nuestro libre albedrío. Él no obliga, ni fuerza ni manipula a nadie. Con el más tierno amor, nos llama a cada uno para que respondamos a su gracia, para que le rindamos completamente nuestras vidas y lo adoremos como Creador, Salvador y Señor. Hoy, ¿aceptarás la vida eterna que te ofrece tu Padre celestial?

Muy pronto llegará el día cuando las decisiones que hayamos tomado determinarán nuestro destino eterno. El apóstol Juan lo describe así: “Yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para dar a cada uno según su obra” (Apocalipsis 22:12) El pecado es una epidemia mortal que se ha desatado sobre nuestro planeta. Dios lo erradicará. Pero lo hará únicamente cuando cada cual haya tomado una decisión, y escogido seguir a Satanás, o a Dios. El propósito del regreso de Jesús no es destruir a los pecadores, sino erradicar el pecado. Por esa razón él nos ha dado este urgente mensaje acerca del juicio, la adoración y la lealtad. A medida que nos aproximamos a la conclusión de la historia, más se acerca la terminación del juicio. Demasiada gente se ha dejado adormecer por un falso sentimiento de seguridad. Y algunos ni siquiera plantean la necesidad de obtener el perdón divino. ¿Sientes que Dios te está llamando para que puedas vivir una experiencia espiritual más profunda? Dios nos llama para que lo adoremos como Creador, Salvador y Señor.

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