Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. 1 Juan 5:13- 15
Una pareja de ancianos asistió a un retiro espiritual un fin de semana. Habían estado casados por 60 años. Y ahora aquella amorosa dama sufría la enfermedad de Alzheimer. Todos los presentes vieron como su esposo tiernamente cuidaba de ella. Le ayudaba a tomar sus alimentos. La llevaba de nuevo a su habitación. La guiaba en sus momentos de extravío mental. Él todavía lucía fuerte, con algunos buenos años por delante. Podía todavía andar un buen trecho. Fácilmente podía haberse escabullido por la puerta trasera y haber encontrado a otra persona con quien continuar su vida sin mayores complicaciones. Pero él había hecho una promesa, un compromiso. Por lo tanto, se había mantenido junto a su esposa durante 6 décadas… Esto nos lleva a considerar el compromiso y la decisión de entregar nuestras vidas a Dios. Esta es la mayor decisión que un ser pensante pueda jamás tomar. Y este compromiso no es someterle a Dios un mal hábito, o un vicio. A Dios no se le da tan solo una parte de nosotros. Le damos todo; cada parte de nosotros. ¿Cuál es el beneficio de ese compromiso permanente que debemos asumir con Dios? ¿Cuál es la seguridad respecto a la salvación?
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones… Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. Santiago 4:8,10
Muchas veces le hemos fallado a Dios, y la relación de confianza se ha estrellado contra las rocas. ¿Te ha ocurrido esto en tu fe? ¿Podemos encomendar nuestras vidas a Jesús y determinar que vamos a vivir en una relación de confianza con él, pero luego cambiar de opinión y dar marcha atrás? ¡Me alegra saber que tenemos un Dios que no forza nuestra obediencia, él nos invita a poner nuestra vida en sus manos! El acepta nuestro compromiso pero nunca nos forzará a permanecer fieles a él. He visto personas que han encomendado sus vidas a Dios y después, decidieron “tomarse unas vacaciones”. Y, ¿sabes que?, Dios se los permite. Con gran pesar en su corazón los deja ir. ¡Pero esto es algo que no tiene que suceder en tu vida!
Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al SEÑOR vuestro Dios, porque El es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente del castigo. Joel 2:13
A.W. Tozer en su libro llamado “El conocimiento del Santo” utiliza una frase muy acertada: “Conocer a Dios es lo más fácil y a la vez lo más difícil de este mundo” Y podríamos decir que es difícil, porque se necesita una entrega diaria de nuestra agenda, de nuestro tiempo, de nuestros gustos, además tenemos conciencia que existe un Enemigo, quien luchará para nublar nuestras mentes y evitar que el objetivo de conocer a Dios se haga efectivo en nuestra vida. Si vamos a conocer a Jesús, hemos de buscarlo en la Biblia. Es allí donde se encuentra su historia. Es donde se experimenta la comunión con el nuevo Señor de nuestra vida. Jesús mismo lo dijo en Juan 5:39: “Las Escrituras dan testimonio de mí”. Así que tú y yo necesitamos comenzar a leer nuestras Biblias. Y lo hemos de hacer cavando profundo en ellas; es decir, buscando a Jesús. Pienso que teniendo en mente esa perspectiva, será un poco más fácil hacerlo. Te podemos compartir en resumen esta receta espiritual: Pasa tiempo a solas, al principio de cada día, buscando a Jesús mediante el estudio de la Biblia y la oración. Esto significa a diario, no durante dos días a la semana, o uno que otro día. Y piensa en las siguientes preguntas: ¿Qué días necesito a Jesús? ¿Cuándo necesito depender del poder de Dios? ¿Cada tercer día? ¿ O necesito a Jesús todos los días de la semana?.
El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor es intachable. Escudo es Dios a los que en él se refugian. ¿Quién es Dios, si no el Señor? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios? Es él quien me arma de valor y endereza mi camino; da a mis pies la ligereza del venado, y me mantiene firme en las alturas; adiestra mis manos para la batalla, y mis brazos para tensar arcos de bronce. Tú me cubres con el escudo de tu salvación, y con tu diestra me sostienes; tu bondad me ha hecho prosperar. Me has despejado el camino, así que mis tobillos no flaquean. Salmo 19:30-36 NVI
Deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación. 1 Pedro 2:2
En nuestro compromiso para conocer y entregarle nuestra vida a Dios, es importante comunicarnos con él… Dios es nuestro mejor amigo, no se cansa de escuchar nuestras conversaciones con el… El Dr Tony Evans describe a un hombre que economizó y ahorró mil trescientos dólares con el propósito de hacer un viaje en un crucero. Gastó cada centavo que tenía, porque este había sido el sueño de toda su vida. Él sabía que prácticamente estaba en bancarrota, así que antes de abordar el barco, empacó un maletín y lo llenó de emparedados de mantequilla de cacahuate. A la par que disfrutaba de la alberca, del sol y del aire fresco, se dio cuenta de lo bien que comían los otros pasajeros. Ellos no parecían preocuparse. Dondequiera que miraba, se encontraba con un sinnúmero de bocadillos, ensaladas, frutas, pan y postres. Al final de las largas mesas, los cocineros preparaban los mejores platillos de la cocina internacional. El último día de viaje, su curiosidad llegó al máximo. Detuvo al mesero que llevaba un especial y delicioso manjar en una bandeja:- Disculpe joven-, le preguntó- ¿Cuánto cuesta una comida de estas? El mesero sorprendido le contestó: -Señor, no entiendo. Toda la comida que usted desee consumir está incluida en el precio que pagó por su boleto. ¿Pueden imaginarse la sorpresa del viajero? Y al final éste dijo: ¡Que trágico es haber tenido un privilegio así y no haberlo aprovechado!… El poder de la oración es tuyo si tu así lo pides. El privilegio de orar, es el beneficio de la oración gratis. Está incluida en el precio del boleto. ¡Por favor, pon a un lado tus “emparedados… y disfruta de las delicias de una relación sólida con nuestro Dios. ¿Cuál es la invitación que hace Dios referente a la oración?
Por nada estéis afanosos, sino presentad vuestros pedidos a Dios en oración, ruego y acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo entendimiento, guardará vuestro corazón y vuestros pensamientos en Cristo Jesús Filipenses 4:6,7
En el libro, El camino a Cristo, encontramos esta frase : “Presenta a Dios tus necesidades, tristezas, gozos, cuidados y temores. No lo puedes cargar. No lo puedes agobiar ni cansar”. Un principio que mencionamos respecto al estudio de la Biblia, es que si la oración se considera realmente un medio para establecer una relación más íntima con Dios, entonces debe llegar a ser algo regular. Algo que debemos realizar diariamente.
Gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración. Romanos 12:12
Nuestra amistad con Dios requiere de tres elementos: estudio de la Biblia, oración y testificación. Quiere decir que hay que comunicarles a otros qué significa Jesús en nuestra vida.
En Marcos capítulo 5 encontramos la historia en la que Jesús había sanado a un hombre. Y el recién sanado de sus cadenas de tormento, está tan agradecido que quiere quedarse con su nuevo amigo y con los doce discípulos. Pero se sorprende cuando Jesús le dice: “Ve a tu casa, a tu familia, y cuéntales cuán grandes cosas ha hecho el Señor contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti” Podemos entender por qué este nuevo creyente quería quedarse con el Salvador. Quizá pensando: “!Gracias Jesús!” Quiero permanecer contigo por siempre. El Señor es un predicador, un médico y un orador maravilloso. Me quedaré con él y lo apoyaré mientras él presenta la historia de la salvación.
Nota que Jesús no permite que eso suceda. Él envía al hombre a su casa y le dice: “Ve con tus amigos, tus familiares. Esta es tu historia: ¡cuéntala!” ¿Quieres escuchar una buena noticia? Ante todo, Jesús establece que cuando testificamos, sencillamente les contamos a los demás lo que Cristo ha hecho por nosotros. ¡Eso es todo! Jesús le dijo al hombre recién sanado: “Vuelve a tu casa y file a la gente lo que he hecho por ti. Háblales de nosotros, de nuestra relación”. He aquí un secreto: No podemos testificar, a menos que tengamos algo que testificar. A menos que tengamos una relación viva con Jesús, no tendremos nada que decir. Es posible que hayas descubierto que si lees la Biblia y oras, y sigues orando y leyendo, y nunca le platicas a nadie acerca de las grandes verdades que vas encontrando, tarde o temprano tu experiencia cristiana languidecerá y morirá. Así ocurre con los lagos. Si el agua entra a ellos, pero nunca sale, se estancará y se corromperá… La amistad con Jesús se alimenta con la testificación, y la testificación se alimenta con la amistad, éste es el círculo de crecimiento.
Un gripo de cristianos se juntaron, invirtieron su dinero y compraron un dirigible. Ellos colocaron toda clase de señales publicitarias en aquel enorme globo; transmitieron sermones e himnos utilizando enormes bocinas cada noche. Ese esfuerzo misionero estaba especialmente enfocado en un hombre que esperaban convertir. Después de un año, más que tiempo suficiente, aquel hombre se convirtió al cristianismo. ¿Cómo sucedió? Todo el mundo quería saberlo. Él les dijo: “Me he unido a la familia de Dios gracias al vecino de al lado que vino a ofrecerme su amistad. Ese vecino fue a pescar conmigo. Y nos ayudó cuando mi esposa enfermó. Finalmente, me habló del valor que Jesús tenía para él. Después de todo, eso fue lo que conquistó mi corazón.


