{"id":2631,"date":"2019-03-22T11:23:13","date_gmt":"2019-03-22T17:23:13","guid":{"rendered":"http:\/\/iasdvallarta.org\/wp\/?p=2631"},"modified":"2019-03-22T11:31:09","modified_gmt":"2019-03-22T17:31:09","slug":"ante-una-profunda-necesidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iasdvallarta.org\/wp\/blog\/2019\/03\/22\/ante-una-profunda-necesidad\/","title":{"rendered":"Ante una profunda necesidad"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"788\" src=\"https:\/\/iasdvallarta.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/53172735_2050201685064397_5322962289458937856_n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2632\" srcset=\"https:\/\/iasdvallarta.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/53172735_2050201685064397_5322962289458937856_n.jpg 940w, https:\/\/iasdvallarta.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/53172735_2050201685064397_5322962289458937856_n-300x251.jpg 300w, https:\/\/iasdvallarta.org\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/53172735_2050201685064397_5322962289458937856_n-768x644.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\n\n\t\n\t\t\n\t\tMicrosoft Word &#8211; Ante una profunda necesidad  8 de marzo 2019.docx\n\t\n\t\n\t\t\n\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lucas 11:1 <\/strong>Aconteci\u00f3 que estaba Jes\u00fas orando en un lugar y, cuando termin\u00f3, uno de sus disc\u00edpulos le dijo:- Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como tambi\u00e9n Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos. <\/p>\n\n\n\n<p>La historia b\u00edblica nos relata, el momento cuando uno de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas se detuvo un instante para realizar una importante pregunta. Por sus pensamientos pasaba la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 no se hab\u00eda atrevido nunca a pregunt\u00e1rselo? No lo sab\u00eda. Algo le imped\u00eda interrumpir en la intimidad de Jes\u00fas. Su curiosidad, en cambio, se hab\u00eda vuelto tan irresistible que lo hab\u00eda empujado a seguirlo de lejos hasta aquel paraje. Sin embargo, se acerc\u00f3 un poco m\u00e1s, y mir\u00f3 por encima de la roca. S\u00ed. All\u00ed estaba Jes\u00fas. Orando. El intruso se qued\u00f3 paralizado sin poder reaccionar ni marcharse. El sentimiento de una presencia que lo llenaba todo lo hab\u00eda sobrecogido. No pod\u00eda ni sustraerse a ella ni dejar de mirar. La expresi\u00f3n de Jes\u00fas lo hab\u00eda magnetizado. Era evidente que Jes\u00fas estaba en contacto con alguien de quien recib\u00eda fuerza, energ\u00eda, poder y vida. El joven se estremeci\u00f3. El encuentro de aquella ma\u00f1ana iba a revelarle finalmente el secreto de una serenidad y una armon\u00eda que siempre hab\u00eda admirado y que, ahora m\u00e1s que nunca, deseaba tener tambi\u00e9n. Esper\u00f3 hasta que Jes\u00fas se puso en marcha. Cuando por fin consigui\u00f3 atreverse a formular su petici\u00f3n, le dijo, simplemente: &#8211; <strong><em>Ens\u00e9\u00f1anme a orar<\/em><\/strong>. Este relato, aunque breve, contiene una de las ense\u00f1anzas m\u00e1s sorprendentes de los Evangelios. <strong>\u00bfCu\u00e1l fue la respuesta de Jes\u00fas ante esta petici\u00f3n? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lucas 11:2 <\/strong>\u00c9l les dijo: -Cuando or\u00e9is, decid: Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu Reino, h\u00e1gase tu voluntad, como en el cielo, as\u00ed tambi\u00e9n en la tierra. <\/p>\n\n\n\n<p>El disc\u00edpulo, como todos los dem\u00e1s hab\u00eda cre\u00eddo hasta entonces que sab\u00eda orar. Llevaba orando, varias veces al d\u00eda, desde su m\u00e1s tierna infancia. La oraci\u00f3n formaba parte de su rutina cotidiana. Hab\u00eda pronunciado miles de oraciones en los servicios religiosos, en familia y en privado. Aunque las oraciones parec\u00edan representar mucho en su vida, en realidad, casi habr\u00eda podido prescindir de ellas sin que su existencia hubiera cambiado demasiado. Para \u00e9l, eso era orar. Ahora, despu\u00e9s de ver a Jes\u00fas, hab\u00eda descubierto que aquello no eran m\u00e1s que un triste remedo de oraci\u00f3n; que orar de veras era otra cosa. En el transcurso de su vida con Jes\u00fas iba a aprender que cuando hay que renunciar a ciertas facetas de la vida espiritual y quedarse solo con lo esencial, algo que se pueda conservar aun en la mayor soledad o en la c\u00e1rcel, cuando no es posible contar con nadie ni con nada, se puede prescindir de todo excepto de la oraci\u00f3n, verdadero aliento del alma. <strong>\u00bfDeben estar incluidas nuestras necesidades materiales en nuestras plegarias? \u00bfC\u00f3mo podemos ver la misericordia de Dios ante nuestros ruegos? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lucas 2:3 <\/strong>El pan nuestro de cada d\u00eda, d\u00e1noslo hoy <\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia del disc\u00edpulo que le pide a Jes\u00fas : <strong><em>Ens\u00e9\u00f1ame a orar<\/em><\/strong>. Nos muestra con claridad que ante la oraci\u00f3n todo es secundario. Es posible ser creyente sin adscribirse a una confesi\u00f3n religiosa. Es posible aceptar la escala de valores de una religi\u00f3n sin cumplir sus ritos. Pero no es posible tener una vida espiritual aut\u00e9ntica sin orar. Si la religi\u00f3n es relaci\u00f3n, la oraci\u00f3n es la vivencia que concreta esa relaci\u00f3n. La Biblia nos muestra el riesgo de descuidar ese v\u00ednculo. Las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas dejan en claro que \u00e9l insisti\u00f3 mucho acerca de la importancia de la oraci\u00f3n, pues su finalidad principal, si es que tiene otras, es acercarnos a Dios. Si la oraci\u00f3n es un encuentro, se convierte en algo sumamente importante porque, nada menos, se trata de conectar con la fuente de energ\u00eda del universo, la fuente de valor y del amor. En este sentido, orar es reconocer que no soy el centro de mi mundo; que el centro de mi existencia est\u00e1 ah\u00ed, infinitamente fuera y por encima de m\u00ed; pero, a la vez, tan cerca y tan dentro que puedo entrar en contacto con \u00e9l en cualquier momento, en un instante. As\u00ed, orar es reconocer que vivir es algo m\u00e1s de lo que yo percibo en mi experiencia de cada d\u00eda. Que tengo acceso a una calidad de vida ilimitada, solamente a un paso, a una oraci\u00f3n de distancia de mi realidad personal tan mediocre a menudo, tan peque\u00f1a siempre y tan \u00fanica al mismo tiempo. Quien no ora no tiene conciencia de lo que pierde.. Sencillamente se priva de su dimensi\u00f3n trascendente. Su vida puede ser moralmente intachable, llena de valores. Pero le faltar\u00e1 la profundidad, pues nos privaremos no s\u00f3lo de los beneficios que Dios quiere darnos sino de conocer su bondad y misericordia <strong>\u00bfCon qu\u00e9 ejemplo Jes\u00fas nos incentiva a orar m\u00e1s? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lucas 11:5-8 <\/strong>Les dijo tambi\u00e9n: &#8211; \u00bfQui\u00e9n de vosotros que tenga un amigo, va a \u00e9l a medianoche y le dice: \u201cAmigo, pr\u00e9stame tres panes, porque un amigo m\u00edo ha venido a m\u00ed de viaje y no tengo que ofrecerle\u201d; y aqu\u00e9l respondiendo desde adentro, le dice: \u201cNo me molestes; la puerta ya est\u00e1 cerrada y mis ni\u00f1os est\u00e1n conmigo en cama. No puedo levantarme y d\u00e1rtelos\u201d? Os digo que, si no se levanta a d\u00e1rselos por ser su amigo, al menos por su importunidad se levantar\u00e1 y le dar\u00e1 todo lo que necesite. <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no oramos? Falta de tiempo, falta de ganas y falta de concentraci\u00f3n, \u00bfno son acaso estos tambi\u00e9n nuestros problemas? Imaginemos un amigo que nunca desea hablarnos y que, encima, cada vez que lo hace, pierde el hilo de la conversaci\u00f3n o no se entera de lo que le contamos. \u00bfSe lo aguantar\u00edamos mucho tiempo? En cambio, esta actitud que nos parece insoportable en nuestras relaciones humanas nos resulta normal en nuestra relaci\u00f3n con Dios. <strong>\u00bfQu\u00e9 otros ejemplos utiliz\u00f3 Jes\u00fas para dejar en claro el gran privilegio que tenemos al orar? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lucas 11: 11-13 <\/strong>\u00bfQu\u00e9 padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dar\u00e1 una piedra? \u00bfO si le pide pescado, en lugar de pescado le dar\u00e1 una serpiente? \u00bfO si le pide huevo, le dar\u00e1 un escorpi\u00f3n? Pues si vosotros, siendo malos, sab\u00e9is dar buenas d\u00e1divas a vuestros hijos, \u00bfCuanto m\u00e1s vuestro Padre celestial dar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo a los que se lo pidan? <\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces olvidamos que la oraci\u00f3n mas que un texto que se dice, es un encuentro que se vive. Incluso es m\u00e1s comuni\u00f3n que comunicaci\u00f3n. Si fu\u00e9semos conscientes de esta realidad, la oraci\u00f3n jam\u00e1s resultar\u00eda rutinaria, apresurada, ni forzada. Si nos di\u00e9semos cuenta de que, en ese momento privilegiado, el Creador del universo acepta escucharnos, hablar con nosotros y prestarnos atenci\u00f3n durante todo el tiempo que queramos, nuestra vida espiritual se transformar\u00eda por completo. Los paganos de la antig\u00fcedad ofrec\u00edan sacrificios y rogativas a sus dioses para pedirles algo, aplacarlos o hacerles cambiar de actitud. Nuestras oraciones, \u00bfno parecen a veces, tambi\u00e9n, grandes esfuerzos para sensibilizar a Dios con respecto a situaciones que parecen no afectarle? Muchas de nuestras oraciones se me antojan paganas porque, adem\u00e1s se expresan en imperativo. Todo son \u00f3rdenes y mandatos. Oramos como si tuvi\u00e9ramos que cambiar a Dios olvidando que quienes necesitamos cambiar somos nosotros. Pedimos, rogamos y suplicamos, en un aparente intento de influir en \u00e9l para que act\u00fae. Eso es tratarle como los paganos&#8230; o incluso peor que ellos. Cuando en nuestras oraciones pedimos as\u00ed: &#8211; \u201cSe\u00f1or, d\u00edgnate a escuchar a tus hijos\u201d&#8230; Nos atrevemos a decirle que Dios es un tirano distante a quien solo se puede sacar de su indiferencia con s\u00faplicas. Cuando oramos: \u201c- \u201cte rogamos por la paz del mundo!\u201d Como si hiciera despertar su inter\u00e9s por la paz. O cuando decimos- \u201cSe\u00f1or, ten piedad de los ni\u00f1os que sufren\u201d \u2013\u201cCompad\u00e9cete de los pobres y necesitados\u201d- Pareciera que a Dios le falta sensibilidad o no se compadece bastante.<strong>\u00bfC\u00f3mo podemos elaborar oraciones que realmente sean aceptables ante Dios? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Romanos 8:26 <\/strong>De igual manera, el Esp\u00edritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qu\u00e9 hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Esp\u00edritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Santiago 4:3 <\/strong>Ped\u00eds, pero no recib\u00eds, porque ped\u00eds mal, para gastar en vuestros deleites. <\/p>\n\n\n\n<p>Los astronautas lanzados al espacio saben que es vital\nmantener una relaci\u00f3n constante con su base de lanzamiento. Para\nrealizar el m\u00e1s m\u00ednimo gesto necesitan depender de esa\ncomunicaci\u00f3n. Perderla significa pr\u00e1cticamente la desintegraci\u00f3n&#8230; Es\nimposible mantener nuestra vida espiritual viva, si no nos colocamos\nen la atm\u00f3sfera celestial a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n. Si queremos\nprofundizar en nuestra relaci\u00f3n con Dios, no podemos contentarnos\ncon repetir superficiales letan\u00edas. Debemos de pedirle que siga\nteniendo paciencia y nos ense\u00f1e a orar. Cuanto m\u00e1s conscientes\nseamos de nuestra necesidad de reaprender a orar, m\u00e1s sensibles\nseremos a la voz del Esp\u00edritu Santo. Y es que orar no es tanto hablar\ncomo escuchar. No es tanto pedir como recibir. No es tanto llamar a\nDios como responder a su llamada. Orar, es ofrecernos a Dios. No es\nintentar manipularlo, ni hacerle cambiar de idea para que haga nuestra\nvoluntad. Es tomar conciencia de su voluntad, y ofrecernos a\ncumplirla.\n<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Microsoft Word &#8211; Ante una profunda necesidad 8 de marzo 2019.docx Lucas 11:1 Aconteci\u00f3 que estaba Jes\u00fas orando en un lugar y, cuando termin\u00f3, uno de sus disc\u00edpulos le dijo:- Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como tambi\u00e9n Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos. 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