No améis al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo- los deseos de la carne, la codicia de los ojos y la soberbia de la vida-, no proceden del Padre, sino del mundo. Y el mundo y sus deseos se pasan. En cambio, el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2: 15-17
Se dice que una buena mujer, que al caer enferma, le preguntaron si quería morir o vivir, a lo cual contestó: –Lo que Dios quiera. –Pero –dijo uno de los presentes–, si Dios lo dejara a tu voluntad para decidir ¿qué escogerías? –Oh, si Dios me dejara a mí escoger yo lo volvería a dejar a él decidir… La religión pura tiene que ver con la voluntad. La voluntad es el poder que gobierna en la naturaleza del hombre, poniendo a las demás facultades bajo su dominio. La voluntad no es el gusto ni la inclinación, sino el poder de decidir, que obra en cada persona para obediencia o desobediencia a Dios. No puedes dominar como deseas tus impulsos, tus emociones, pero puedes dominar la voluntad y hacer un cambio completo de tu vida. Entregando tu voluntad a Cristo, tu vida se ocultará con Cristo en Dios, y se unirá al poder que está por encima de todos los principados y las potestades. Tendrás fuerza procedente de Dios que te mantendrá unido a su fuerza y te será posible alcanzar una nueva luz, la luz misma de la fe viviente. Pero tu voluntad debe cooperar con la voluntad de Dios, no con la voluntad de personas por medio de quienes Satanás trabaja constantemente para entramparte y destruirte. . .
¿Qué invitación se nos hace en la Palabra de Dios con respecto a la voluntad?
No para ser visto, como los que agradan a los hombre, sino como siervos de Cristo que hacen con ánimo la voluntad de Dios. Servid con buena voluntad, como quien sirve al Señor y no a los hombres. Efesios 6: 6,7
Hay una historia muy conocida acerca de un famoso rey de Polonia, que consumó grandes hazañas. Cuando le preguntaron cuál era el secreto de su éxito. Les dijo: “Soy hijo de un gran padre, y llevo siempre conmigo, en un medallón, su retrato. Muy a menudo lo miro”. Cada vez que se disponía a entrar en combate miraba el retrato de su padre y extraía de él el valor necesario. Cuando tenía que reunirse con sus consejeros hacía lo mismo y luego actuaba con limpieza… Es una gran cosa que debe hacer el creyente: Llevar consigo la voluntad de Dios en el corazón y luego, antes de hacer cualquier cosa, consultarla siempre. Si mantienes persistentemente la voluntad de parte del Señor, toda emoción quedará ligada de la voluntad de Jesús. Hallarás entonces tu pie afirmando sobre roca sólida. A veces se requerirá toda partícula de voluntad que poseas, pero es Dios el que está obrando por ti, y saldrás del proceso modelador convertido en un vaso para honra.
Si todos los hombres siguiesen la voluntad de Dios esta tierra sería semejante al cielo, pero como los hombres del mundo hacen la voluntad del Enemigo, la tierra más se parece a un mundo caótico, alejado de los planes originales de Dios, según lo vemos en Génesis. El hecho de que el diablo domina la voluntad de los hombres que viven sin Dios y sin Cristo es un hecho que no admite réplica. El infortunado poeta Burns decía, para explicar su vicio terrible: “Si en un cuarto hay un galón de licor, y un cañón está listo para despedazar a quien vaya a beberlo, yo no me detengo a pensar, sino que me lanzo a tomar el licor”… El Señor nos ha librado de esta debilidad, y nos ha dado una naturaleza que aborrece lo malo que antes amábamos. La promesa de Jesús es: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. A los cristianos verdaderos no les será difícil rendir su voluntad por completo a la voluntad de Dios. No son nuestros sentimientos, nuestras emociones, lo que nos hace hijos de Dios, sino el cumplir la voluntad de Dios.
¿Qué relación hay entre nuestras decisiones y la nueva naturaleza que Dios nos ofrece?
Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. 1 Corintios 3:9
Un joven campesino cristiano tenía su novia en una vereda vecina y todos los días en las tardes ensillaba su caballo blanco y se dirigía a casa de su novia. Esta rutina se repitió todos los días durante los dos años de noviazgo. Muchas persones le aconsejaron que esa muchacha no era la indicada para tomar como esposa, por las alarmantes diferencias, pero sobre todo porque era una chica que no quería nada con Dios. El joven confundido, le dijo a Dios en oración: “Señor, confirma por medio de una señal si es tu voluntad que esta joven sea mi esposa”. Al día siguiente, como de costumbre, estaba ensillando su caballo blanco para dirigirse a casa de su novia y le vino a la mente una idea. Oró a Dios diciendo: “Señor, si es tu voluntad que me case con ella, permite que mi caballo me lleve a su casa sin que yo tenga que guiarlo. De lo contrario que el caballo pierda el camino y me lleve a otro lado”. El joven se subió a su caballo y lo único que hizo fue ordenarle que se pusiera en marcha. El caballo sin vacilar tomó rumbo, como era costumbre todas las tardes. Sin que el joven lo guiara, el caballo llegó a casa de la novia… Año y medio después su matrimonio fracasó a pesar de todos los esfuerzos que hicieron para que eso no sucediera. El joven muy triste se lamenta ante su pastor preguntando: “¿Por qué fracasó mi matrimonio si tomé la decisión después de consultar la voluntad de Dios? –Joven – le respondió el pastor- tu no hiciste la voluntad de Dios, tu hiciste la voluntad del caballo.
Sufrimos mucho porque nos salimos de la senda que Dios ha elegido para nosotros. Caminamos a la luz de las chispas del fuego que nosotros mismos hemos encendido, y el resultado inevitable es la aflicción, la intranquilidad y el pesar, males que habríamos podido evitar, si hubiéramos sometido nuestra voluntad a la de Dios, y le hubiéramos permitido dirigir nuestros pasos. Dios considera necesario contradecir nuestra voluntad y proceder, y poner bajo sujeción nuestra voluntad humana. Diariamente debemos manifestar el espíritu de sumisión infantil, y orar para que nuestros ojos sean ungidos con el colirio celestial, a fin de que podamos distinguir las indicaciones de la voluntad divina, para que no se confundan nuestras ideas y gustos con las ideas que Dios nos ha dejado.
¿Por qué podemos esperar la guía divina al momento de hacer decisiones?
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestreo y con freno, porque sino, no se acercan a ti. Salmo 32:8,9
En China hay un saludo muy peculiar para recibir el año nuevo, dice: “Que todo ocurra según tu voluntad”. Y aunque suene esplendido, hay infinidad de razones para afirmar que no existe nada mejor que vivir en la voluntad de quien nos creó. La palabra de Dios en el libro de Génesis capítulo 39 nos enseña sobre esto; si José si hubiese podido elegir, de seguro no escogería ser esclavo, y a pesar de ello, fue un hombre próspero porque Dios estaba con el. Mucho menos era su deseo ir preso acusado de algo que no hizo. Pero nuevamente vemos que: “El Señor estaba con José” . Y aunque se pueda pensar que estar en la cárcel era el fin de su vida, estar allí se convirtió en el inicio de su ascenso a la posición más sublime en Egipto…Si estuviéramos en su lugar muy probablemente no nos gustaría pasar por tales cosas para llegar a una extraordinaria meta. Creemos y buscamos con afán lograr el éxito sin tener inconvenientes, ni tropiezos; y es justamente cuando vencemos la angustia, y nuestros propios argumentos que podremos ver la Voluntad de Dios buena, agradable y perfecta obrando en nuestras vidas.
La vida de una persona se puede edificar sobre muy diferentes cimientos: sobre roca, sobre barro, sobre humo, sobre aire… El cristiano sólo tiene un fundamento firme en el que puede apoyarse con seguridad: el Señor es la Roca permanente. Nuestra vida sólo puede ser edificada sobre Cristo mismo, nuestra única esperanza y fundamento. Y esto quiere decir, que procuramos identificar nuestra voluntad con la suya. Hay una advertencia al respecto en la Biblia: “No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los Cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7:21). La voluntad de Dios es la brújula que nos indica el camino que nos lleva a Él, y es al mismo tiempo, el sendero de nuestra propia felicidad. El cumplimiento amoroso de la voluntad de Dios es a la vez, la cima de toda santidad. El Señor nos muestra su voluntad a través de los 10 Mandamientos. La voluntad de todo ser humano debiera estar bajo la disciplina y el control de Dios, porque es un elemento peligroso si se ejercita en proyectos egoístas. Te invito a que revises tu lista de propósitos que quieres cumplir en este 2016, y si quieres cumplirlos, preguntate: ¿están de acuerdo a la voluntad de Dios? Si es así, no confíes en tu fuerza de voluntad para cumplirlos sino descansa en el poder de Dios , para que con su poder se puedan cumplir exitosamente esos proyectos.
La voluntad se compone de: decisiones, intenciones, propósitos, gustos y deseos. Todos estos componentes deben pasar por un proceso que se llama quebrantamiento. Los principios y el sistema del mundo son opuestos a los de Dios. En el sistema del mundo : “se gana ganando y se pierde perdiendo”, en Dios cuando “ganas pierdes y cuando pierdes ganas”. Jesús dijo:
“Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, por causa de mi la salvará” Lucas 17:33.
En Dios, Él multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” Isaías 40:29.En el mundo y lo secular para tener hay que ahorrar, en Dios para tener hay que dar. En el mundo y lo secular las cosas cuando se esquebrajan, se parten, se rompen, pierden su valor, en Dios mientras más te esquebrajes, te rompas, y te quebrantes mas vales para Él. Quebrantamiento: Es el acto de desmoronarte, segmentarte, desarmarte, inutilizarte, a fin de que todo tu ser pueda morir y Cristo pueda vivir en ti.
Un nuevo año es una nueva oportunidad, para volver a tener el deseo de llegar a la meta. Pero, recuerda: No es asunto de fuerza humana solamente. Es un asunto de saber que a nuestro lado está Aquel que es Todopoderoso y es en Él, que lograremos mucho de lo anhelado. Deja que Dios te impacte en el nuevo año. Quizá hoy te sientas cansado y sin fuerzas, pero un encuentro personal con Dios puede cambiar tu actual estado. Por eso hoy quiero motivarte para que vayas y deposites delante del Señor todas esas cargas que te han estado agobiando, ¿cómo?, pues ve a un lugar a solas, cierra tus ojos, piensa en el Señor y comienza a hablar con Él como hablaras con tu mejor amigo, entonces Dios comenzara a abrazarte y a renovar tus fuerzas, porque Él está allí mismo contigo. ¡Levántate! Ve a ese encuentro maravilloso con tu Señor y estoy seguro que saldrás renovado totalmente, porque en esos momentos en donde nos sentimos cansados y sin fuerzas, lo que realmente necesitamos es encontrarnos con nuestro Padre. Hay una cosa que tienes que entender y es que a pesar de las diferentes situaciones que te toquen experimentar, Dios estará contigo, Él nunca te dejará, Él estará a tu lado aun en esos momentos de crisis, aun en esos momentos de confusión, y es que el hecho que te sientas sin fuerza y cansado, no quiere decir que Dios no esté allí para abrazarte y que recobres la fuerza.


