PERMANENCIA VERSUS TELEVISIÓN E INTERNET II – DÍA 8

PermanezcanEnMiHoyDia8

Televisión e Internet en Ia vida espiritual
No debemos pisar en el terreno encantado del enemigo. Cuando percibas que la “serpiente” está cerca, sal de ese lugar y ve por otro camino. Está siempre atento y presta atención a todos los detalles. Según la enseñanza bíblica, cuando dejamos de ser “sobrios” y de “velar” el enemigo puede devorarnos (1 Ped. 5:8, RVR). Ser sobrio es tener nuestra mente despierta, lúcida y vigorosa para razonar y percibir la realidad.

Velar es estar atento. Eso incluye evitar quedar solo, sin Ia presencia de Dios. Muchas veces tenemos la tentación de quedar tranquilos y desconectados de Dios. Cuando eso sucede, nos conectamos con otros medios, sin analizar Ia posibilidad de que el enemigo nos esté llevando al abismo, así como llevó a nuestra madre, Eva. Al percibir cualquier indicio de peligro, debemos huir. De Io contrario, el enemigo hechizará nuestra mente y pasará a controlar nuestro apetito, nuestra visión nuestra conducta.

En esas condiciones perderemos completamente la noción de que somos hijos de Dios y cometeremos las peores barbaridades, sin percibir Io que estamos haciendo. La televisión, Internet y Ia música pueden arruinar Ia mente que esté vacía de Ia palabra de Dios, pudiendo llevar a Ia ruina a aquellos que no buscan a Dios. Por Io tanto, ¡cuidado! Lo que vemos, oímos y decimos termina por determinar Io que somos.

En el contexto de Ia comunión, nuestra vida se asemeja, cada vez más, a aquello que contemplamos. El apóstol Pablo destaca: “Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo Ia gloria del Señor, somos transformado a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu” (2 Cor. 3:18). Tendremos un mejor parecido con Cristo y con Io que el Cielo desea, si contemplamos ”con rostro descubierto”. Elena de White agrega: “iQué magnífica victoria! Mirándole nos transformamos en un ser distinto. Consideremos Io siguiente: nosotros contemplamos y captamos los rayos luminosos en el rostro de Jesucristo. Recibimos tanto como podemos soportar. [… ] Por medio del poder transformador del Espíritu Santo llegaremos a ser asimilados a Ia imagen del Objeto bendito que contemplamos” (Elena de White, Alza tus ojos, p. 266). Y agrega: “Aun al observar un momento el sol en su gloria meridiana, cuando apartamos nuestros ojos, su imagen aparecerá en todo cuanto veamos. Así ocurre cuando contemplamos a Jesús todo Io que miramos refleja su imagen, la imagen del Sol de Justicia. No podemos ver ninguna otra cosa, ni hablar de ninguna otra cosa. Su imagen está impresa en los ojos del alma, y afecta toda porción de nuestra vida diaria, suavizando y subyugando toda nuestra naturaleza. Al contemplar, somos conformados a la semejanza divina, a la semejanza de Cristo. Ante todos aquellos con quienes nos asociamos reflejamos los brillantes y alegres rayos de su justicia” (Elena de White, Testimonios para los ministros, p. 395).

Nuestra conducta, pensamientos e impulsos reflejan Io que permitimos que las avenidas del alma más absorban. Como dice el dicho popular: ”Somos Io que consumimos”. Nuestra mente responde y reacciona de acuerdo con el contenido que le proporcionamos. Una forma de evaluar Io que sostiene nuestra mente es preguntarnos: ”¿Es Cristo quien ocupa todo el tiempo en mi vida cada día? ¿Es él quien aparece primero en mis pensamientos? Cuando tomo decisiones al respecto de proyectos, incluyendo los momentos de ocio, ¿puedo imaginar a Cristo mirándome y diciendo: ‘Hijo, estoy feliz porque tomaste la decisión que yo tomaría si estuviese en tu lugar’? “.

La forma en que vivimos cada día determina hacia dónde estamos yendo. Por Io tanto, debemos atender cuidadosamente el mandamiento de Jesús “Estén alerta y oren” (Mat. 26:41), El apóstol Pablo complementa la idea diciendo: “Para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas” (2 Cor. 2:11 ). Por medio de la recomendación de orar y estar alerta, la Biblia nos aconseja ser precavidos. EI apóstol Pablo nos muestra el porqué de esa vigilancia: ”Para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas” (2 Cor. 2:11).

Todos los que ya hicimos los Seminarios de Enriquecimiento Espiritual I, II y III tenemos una responsabilidad aún mayor de colocar en práctica esa verdad. Ya nos hicimos el hábito de colocar a Dios en primer lugar. No tiene sentido dejar a Cristo de lado y volver nuestros ojos hacia aquello que pervierte el apetito y compromete la visión de la eternidad. Recordemos el concepto que ya aprendimos: No podemos desechar hoy aquello por Io que luchamos la vida entera para conseguir. Por Io tanto, ¡seamos juiciosos!

Guarda en tu corazón
“Aunque estemos rodeados de una atmósfera contaminada y corrupta, no necesitamos respirar sus miasmas; antes bien, podemos vivir en la atmósfera pura del cielo. Podemos cerrar la entrada a todas las imaginaciones impuras y a todos los pensamientos profanos, elevando el alma a Dios
mediante Ia oración sincera. Aquellos cuyo corazón esté abierto para recibir el apoyo y la bendición de Dios, andarán en una atmósfera más santa que Ia del mundo y tendrán constante comunión con el cielo” (Elena de White, El comino o Cristo, edición 2007, p. 52).

Show Buttons
Hide Buttons