LAS SAGRADAS ESCRITURAS – DÍA 9

PermanezcanEnMiHoyDia9

La Iglesia Adventista del Séptimo Día sostiene 28 creencias fundamentales en la Biblia. En las próximas 28 jornadas volveremos a estudiar estas creencias, no solamente en su aspecto cognitivo o del conocimiento teórico, sino en su aspecto integrador.

La idea es percibir cómo el conocimiento de cada una de estas creencias puede mejorarme diariamente a mi, puede mejorar a mi familia, a los miembros de mi iglesia, a mis vecinos y a mi comunidad. Entendemos que no es suficiente conocer o memorizar cada una de estas creencias. Es necesario integrarlas al estilo de vida en el día a día. Esa será nuestra preocupación y abordaje en las próximas jornadas.

Hace un tiempo, revisando algunos papeles ya envejecidos por el paso del tiempo, encontré uno que me llamó Ia atención y que ya no recordaba. Cómo hace el tiempo que las cosas, que son tan importantes en un determinado momento, ¡se olviden tan rápidamente! ¡Y que emociones avasalladoras se transformen, con el paso del tiempo, solamente en suaves recuerdos! Fue Io que sentí cuando encontré aquel papel amarillento, escrito hace mucho tiempo, cuando en los sueños y los encantos juveniles encontré mi primera pasión. Comencé a leer los primeros versos del poema que escribí para expresar Io que sentía: “A veces me encuentro perdido pensando / pensando en cosas que no sé explicar. / Tal vez motivos de desilusión / o incluso un toque de soledad”. A medida que continuaba leyendo, fui recordando momentos de mi adolescencia, amigos y situaciones vividas ¿Cómo es posible que un pedazo de papel amarillento tenga tanto poder para traer a mi mente recuerdos que hacía tanto tiempo que estaban adormecidos?

Con plena seguridad tú ya viviste algo parecido con antiguas cartas, notitas, poemas, cuadernos de escuela o fotografías y cosas del género. Recuerdos que estaban grabados en tu mente, personas que tuvieron un papel muy importante en tu vida, innumerables alegrías y tristezas originadas en situaciones vividas intensamente, vienen a Ia superficie por un registro que posee Ia fuerza de hacernos viajar de vuelta en el tiempo y revivir emociones experimentadas en el pasado.

Fue Dios quien nos hizo así. Por eso mismo se preocupó por dejarnos una carta de amor, en relatar parte de una historia de amor eterno, escrita en forma de poemas, parábolas y narrativas, que registran para nosotros aquello que el tiempo podría apagar. Por eso nos dejó su Santa Palabra, la Biblia.

La Biblia es el registro de nuestra historia; no solamente la historia de la humanidad, sino también la lucha entre el bien y el mal dentro de esa historia. Al leer sus páginas y meditar en el mensaje que contiene, no encontramos solamente relatos, meras informaciones. El conocimiento sobre Dios que ofrece la Biblia tiene como objetivo cambiar nuestra vida y hacernos creer en él. Por eso es tan importante para nosotros. Nos enseña cómo Dios cuidó y protegió la vida de innumerables personas, y por eso nos da la seguridad que estará con nosotros también. Esto me hace recordar una frase que escribí en la primera página de mi Biblia: “Solo temeremos al futuro si nos olvidamos de aquello que Dios hizo en el pasado”. Antes que nada, la Biblia es la fuente de esperanza y confort que nos capacita para enfrentar las luchas del día a día. ¿Y qué mensaje es este, que tiene tanto poder? La Biblia es un relato de un Padre amoroso buscando a sus hijos perdidos.

Este poema de amor de Dios tardó unos mil cuatrocientos años en ser escrito por más de cuarenta personas. Dios Io hizo así porque sería difícil que un único ser humano consiguiera expresar con su lenguaje toda la maravilla de Ia obra divina.

Los seres humanos somos limitados y, por más que no nos guste admitirlo, relatamos solamente parte de Io que observamos. Imagina que cinco personas son testigos de un accidente de tránsito y la policía va a tomar declaraciones de cada una de ellas. Cada una dirá en esencia Io que ocurrió, pero Ios detalles serán diferentes pues cada uno los captará según sus filtros personales y podrá describir de acuerdo con el recurso de lenguaje que dispone. Si la Biblia hubiese sido escrita por una persona, como Io son muchos libros que son considerados sagrados, correríamos el riesgo de seguir la historia relatada desde un punto de vista único, Io cual sería extremamente limitado y peligroso. Pero Dios, en su infinita sabiduría, nos reveló su Palabra a través de varias personas, con culturas diferentes y separadas por el tiempo y el espacio. Pero cuando leemos los textos no podemos identificar tantas diferencias. Es como si una sola mente estuviese por detrás del proyecto. No hay contradicción de mensajes. Y esta Palabra divina se hace comprensible para todos, tanto para los más escolarizados como para los que menos oportunidades tuvieron. Eso sucede porque, por detrás de los cuarenta escritores había una únicamente guiando el proyecto: Dios el Espíritu Santo.

Siendo el Espiritu Santo el ser divino que guió todo el proyecto de la Biblia, queda claro que para comprender su mensaje necesitamos de la orientación de él. Así, la Palabra de Dios solo debe ser abierta y estudiada con oración, rogándole al Espíritu Santo que la haga clara para nuestra mente. Jamás podremos leerla como un libro común, y tampoco se revela a cualquier lector descuidado. La verdad es como un tesoro escondido, es necesario cavar hondo para poder encontrarla.

Tú ya debes haber intentado leer la Biblia innumerables veces. Quién sabe, ya comenzaste el famoso año bíblico una decena de veces. Y siempre que llegas a las secciones de las genealogías, con aquellas informaciones de padre de alguien, hijo de alguien, y así sucesivamente, tú desistes porque es muy cansador. O, por más que hayas avanzado en la lectura, existen tantos nombres de ciudades, personas, reyes, reinos y otras informaciones que parecen tan distantes a veces, innecesarias, que desistes de continuar leyendo. Hay momentos que presenta un lenguaje complicado, términos y conceptos extraños. Realmente Ia Biblia es un libro difícil de leer y de comprender, si buscamos la verdad de manera superficial. Dios no se revelará a aquel que no quiere realmente conocerlo. Sin embargo, quien Io busque de todo corazón, encontrará en las páginas sagradas a ese Dios maravilloso que se revela en ella. Es el espíritu con el que buscamos Ia verdad Io que marcará la diferencia.

La Biblia solo revelará sus tesoros a aquellos que sean persistentes en su estudio y en oración. No basta una lectura apurada, descuidada y superficial. Son necesarios dedicación y esfuerzo que llevarán, si nuestro real y sincero deseo es ese, al encuentro de la verdad. Es como una chica apasionada que recibe una carta de amor. Ella lee con todo el cuidado imaginable como si pudiese beber de aquellas palabras. Y Ia va a leer otras veces para absorber cada palabra y los minuciosos detalles que puedan demostrar todo el cariño y el amor contenidos en aquellas letras. Prestará atención a la disposición de las palabras, a Ia melodía de su lectura y a sus significados. Al leer recordará tantas cosas que vivieron juntos, y soñará con momentos de felicidad y alegría cuando se puedan volver a encontrar. ¡Y cuál no será el sentimiento que arderá en su corazón ante la presencia de aquel a quien ama tan profundamente! Esa carta será guardada en el mejor lugar posible para ser preservada, La joven enamorada dedicará las mejores horas del día para poder disfrutar de Ia lectura de aquella carta y, quién sabe, hasta dormirá con ella en su cabecera. ¿Por qué no tenemos ese mismo apego y cariño a la carta de amor que nuestro Dios nos envió? ¿Por qué tratamos a la Biblia como algo de poco o de ningún valor si es el mensaje de amor de nuestro Señor y Creador?

Como buena parte de las personas, siempre creí que la Biblia era un libro difícil y cansador para leer. Mi madre me obligaba a leer algunas porciones o a hacer el año bíblico, que nunca terminé, por Io menos no de Ia forma esperada. Hasta que un día tuve un encuentro con Jesús y decidí estudiar su carta de amor con dedicación y cariño. Decidí buscar la verdad, por más escondida que pudiera estar. Y realmente fue Io que percibí: cada vez que leía el mismo párrafo, surgían nuevas ideas y mensajes más profundos, y más apegado a ella quedaba yo. La lectura de sus páginas se transformó en un placer. No solo encontré Ia verdad que tanto buscaba, sino que la continúo encontrando, cada vez más profunda. Por medio de este mensaje conocí, no de escuchar hablar, no por la boca de otros, no por el testimonio de alguien, a un Dios maravilloso que cambió mi vida. EI me concedió una felicidad que jamás pensé encontrar y me dio una razón para amar y vivir. Encontré a Dios en Ia primera lectura, pero descubrí que cuanto más profundizo en el estudio de su Palabra, más íntimamente Io conozco y lo amo. Y puedo ver que él siempre estuvo conduciendo mi vida hasta aquí.

Solamente con su Palabra, el Dios eterno creó toda la naturaleza que está a tu alrededor, mundos, galaxias y el universo. Esa Palabra tiene poder para crear, recrear y transformar, no solamente cosas, sino también tu vida.

Escucha la Palabra de Dios que ahora te habla al corazón diciéndote que Io debes conocer más.

Toma tu Biblia y Iéela, buscando oír esa Palabra poderosa. Asume las promesas que en ellas están escritas, pues son promesas de Dios para ti. DeIéitate con la carta de amor que Dios te dejó con los más variados estilos. Lee sus poemas, canta sus himnos, emociónate con sus historias, aprende con sus enseñanzas, ten esperanza con sus profecías y cree en sus verdades. La Biblia es la suprema verdad que Dios dejó para ti. Es Ia carta divina en la que Dios afirma que él te ama icon amor eterno!

Aquellos que ya participaron de los Seminarios de Enriquecimiento Espiritual I, II y III, y que ya consolidaron el hábito de buscar a Dios en la primera hora de cada mañana, pasaron a amar y a seguir a Cristo.

Cuando la búsqueda de Dios por medio de la oración y el estudio de Ia Biblia se transforman en parte del estilo de vida, la persona se siente amado por Jesús, y ese sentimiento resultará en esperanza paz, motivación y felicidad. La continuidad de ese hábito hará que cada día la persona encuentre la verdadera razón para vivir.

Para reflexionar
Tal como pudiste notar, la Biblia es una declaración de amor de Dios para ti. ¿De qué forma esto puede mejorar tu vida, Ia de tu familia y la de tus amigos? ¿Te sientes amado por Jesús? ¿Qué tal orar durante todo el día pidiendo que tu amor por Cristo y su Palabra aumente cada día más?

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