El mandamiento más natural – 5to mandamiento

ElMandamientoMasNatural

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque eso es justo. Honra a tu padre y a tu madre- que es el primer mandamiento con promesa-, para que te vaya bien, y vivas largo tiempo sobre la tierra. Efesios 6:1-3

Eleni Gatzoyannis no era rebelde. Vivía en Grecia durante el tiempo en que ese país estaba siendo convulsionado por una guerra civil ( 1946-1949), y cuando los comunistas tomaron su casa para usarla como su cuartel, ella no ofreció resistencia. Cuando la obligaron a trabajar en obras públicas y reclutaron a su hija mayor para la milicia, no se opuso. Consideraba que todo eso podría ser temporal, y que algún día la vida volvería a la normalidad. Pero, entonces, anunciaron que iban a quitarle sus dos hijos menores, niños de 6 y 8 años de edad, para llevarlos a otro país donde serían adoctrinados en los principios del partido. En lo más profundo de su alma Eleni sabía que eso no podría ser, y empezó a trazar planes para salvarlos. Decidió que el par de niños tenían que irse para salvarse. Con un abrazo ferviente y abundantes lágrimas les dio el último beso y los despidió. Cuando los camaradas vinieron pos los niños y no los encontraron, Eleni fue arrestada y torturada, hasta que días más tarde la fusilaron… No es difícil entender por qué la historia de esta valiente madre ha conmovido el corazón de millones… El quinto mandamiento se refiere a esta poderosa relación; pero, por una razón muy importante este mandamiento está dirigido a los hijos. Nuestra relación con nuestros padres, o aun la falta de ella, nos afecta para bien o para mal hasta el último día de nuestra existencia. Y de eso se trata el quinto mandamiento. ¿Qué referencia hay en la Biblia acerca de la importante responsabilidad que tienen los padres?

Nuestros padres nos disciplinaban por pocos días, como a ellos les parecía. Pero Dios nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad. Hebreos 12:10

Los Diez Mandamientos se dividen en dos grupos. Los primeros cuatro se refieren a nuestra relación con Dios, y los otros seis nos enseñan cómo relacionarnos con nuestros semejantes. El primer mandamiento nos ordena adorar a nuestro Padre celestial. Y el quinto, que encabeza la segunda sección, nos ordena honrar a nuestros padres terrenales. La honra, igual que la adoración, es una actitud del corazón. No se refiere a un acto específico sino a la forma cómo nos relacionamos con ellos. El apóstol Pablo dice que el quinto mandamiento significa que los hijos deben obedecer a sus padres. Cuando algunas personas, e incluso algunos padres, oyen la palabra “obediencia”, inmediatamente piensan en control, como la manera en que responde una máquina cuando abrimos una válvula o movemos una palanca. Pero la obediencia que nace de una actitud de honra es la respuesta inteligente de una voluntad libre; es una expresión activa de amor y respeto, no un acatamiento ciego a la autoridad. Honrar a nuestros padres significa hacerlos quedar bien siendo nosotros buenos, y colaborar con ellos en sus esfuerzos por ayudarnos a alcanzar el éxito en la vida. El sabio Salomón, ¿Cómo señala explica el principio del quinto mandamiento?

Guarda, hijo mío, el mandato de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre. Átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes, cuando duermas te guardarán, y te hablarán cuando despiertes. Proverbios 6:20-22

El quinto mandamiento dice “Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen…”La mayoría de nosotros amamos a nuestros padres. No es algo que nos cueste un gran esfuerzo, pues compartimos una vida con ellos durante los años en que ellos sí tuvieron que hacer grandes esfuerzos para darnos la mejor crianza. Sin embargo, para quienes no han tenido la dicha de tener padres buenos y que han sufrido por causa de ellos, este mandamiento brinda un nuevo enfoque bajo el cual es posible vivir el presente. No podemos permitir que el resentimiento nos embargue durante el resto de nuestra vida. Por la gracia de Dios podemos honrar a nuestros padres a pesar de lo que nos han hecho, y sin tener que exponernos a una situación de peligro. De hecho, podemos comenzar a hacer algo ahora mismo reconociendo las elevadas normas que dios tiene para nosotros. Este mandamiento nos dice que la familia es la unidad fundamental, la base de toda la sociedad humana. Dios desea que nos esforcemos al máximo para preservar esa unidad. ¿Quién no ha leído alguna de las innumerables historias de personas ricas y famosas que tienen todo lo que el mundo podría ofrecerles, y aun así se sienten miserables? ¿Cuál es la causa de su miseria? No es porque tengan no tengan dinero. No es porque no tengan fama. No es porque no tengan salud o poder. El problema es que carecen de buenas relaciones familiares. Artie Shaw, un famoso músico, en una entrevista que se le hizo al final de su vida, habló de sus pésimas relaciones y de las tensas interacciones que experimentó con los hijos que tuvo con diferentes mujeres. Al explicar su situación, dijo: “Bueno, si no me pude llevar bien con sus madres, ¿cómo podía esperar llevarme bien con los hijos? Ese no es el idea de Dios para nosotros, por eso puso ese mandamiento tan especial: el quinto mandamiento

Conclusión:

La relación entre padres e hijos es una relación natural. En las Sagradas Escrituras Jesús dice: ¿Qué padre de vosotros, si un hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Y si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a quien se lo pida? (Lucas 11:11-13)-Justo en el centro de los Mandamientos de Dios encontramos la orientación familiar de nuestro Creador. A Dios le importan nuestras relaciones, y cuando las basamos en las normas del Creador, encontramos el gozo que él desea que tengamos. El quinto mandamiento es como una calle de doble vía. Nosotros no solo tenemos la responsabilidad de honrar a nuestros padres, sino que también tenemos el deber divino de ser la clase de padres que nuestros hijos desean honrar. ¡Imaginemos la clase de hogares, familias y vidas que tendríamos si todos los padres trataran bien a sus hijos y que, como respuesta, los hijos le devolvieran el mismo bien a sus pares durante el resto de sus vidas! Esto quiere decir que hay esperanza. El mensaje del quinto mandamiento es sencillo: Dios se interesa profundamente por nuestra familia y quiere que tengamos relaciones estables que le den alegría y significado a nuestra vida.

Notas y referencias

Loron Wade, Los Diez Mandamientos

Shaw Boonstra, Clifford Goldstein, En Tablas de Piedra

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