Cierta vez me encontré con una hermana que me contó un hecho que la había dejado muy triste. Había conocido a una persona esa semana y, al conversar, descubrió que ella trabajaba en un determinado lugar, donde un joven de su iglesia también trabajaba. Después de algún tiempo de diálogo, esta persona mencionó a ese joven. Las características físicas, la sección y hasta el nombre encajaban. La hermana entonces dijo: “El es de mi iglesia”.
Admirada, la otra persona preguntó
-¿De verdad? ¿Usted es creyente? Porque si usted lo es, entonces no estamos hablando de la misma persona. Mi amigo de trabajo puede ser cualquier cosa, menos evangélico.
La hermana quedó tan avergonzada que dijo que podría llegar a ser un engaño. Pero sabia que se trataba de ese joven. Y se entristeció porque él era uno de los líderes de los jóvenes y uno de los cantantes de Ia iglesia. Muchas personas no viven auténticamente la fe que profesan o, incluso, no tienen valor para profesar su fe. Su religión es circunstancial, y no corresponde a los patrones del evangelio.
Sello de garantía de calidad
¿Cuál sería la marca de calidad que le da el derecho al cristiano de recibir del Cielo un certificado de autenticidad? Ciertamente, solamente Dios puede juzgar el corazón y las intenciones de los hombres, pero Jesús mismo dijo que “por sus frutos los conocerán” (Mat. 7:20). Por Io tanto, considere Io siguiente:
1. El cristiano hace Io que es correcto porque es cristiano, no para ser un cristiano. un manzano produce manzanas por ser un manzano, nunca a fin de transformarse en uno. “Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo, da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno” (Mat. 7:17, 18).
2. EI cristianismo no se basa en Io que tú haces, sino en quién tú conoces.”Y esta es la vida eterna que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado” (Juan 17:3). Cuando aceptamos la invitación de Cristo, comenzamos a sentir el gusto de la vida eterna. EI cielo es un incesante aproximarse de Dios por intermedio de Cristo. Conocer a Jesús transformará tu estilo de vida, Pues al conocerlo y amarlo tu vida será transformada a su imagen.
3. La ausencia de actos errados no es evidencia de cristianismo. No importa cuán correcta pueda ser tu vida, no importa la cantidad de buenas acciones que puedas practicar, no importa cuán religioso puedas parecer, tú no serás un cristiano genuino hasta que conozcas a Jesucristo personalmente. Hacer Io que es correcto no te transforma en cristiano, solamente te hace un ser moralmente correcto. Tú puedes estar haciendo Io correcto por afuera, pero Io malo por dentro. Debemos hacer Io que es correcto tanto por fuera como por dentro. Dios no es contrario a Ia moralidad. En Apocalipsis 3, Dios reprende a los laodicenses porque están intentando sustituir Ia justicia por Ia moralidad.
4. Las buenas acciones pueden esconder un falso cristianismo. Es posible ser una persona fuerte, capaz de manifestar un buen comportamiento religioso. Un comportamiento del cual uno pueda sentir orgullo, pero eso puede transformarse en una barrera para tener una relación correcta con Jesucristo. Es verdad que “Las obras no nos comprarán la entrada en el cielo” (Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, p. 455). “Si bien es cierto que las buenas obras no salvarán ni a una sola alma, sin embargo es imposible que una sola alma sea salvada sin buenas obras” (Elena de White, Mensajes selectos, t. 1, p. 442).
La gran obra
Algunos pensadores esotéricos creen en una “gran obra”, que consiste en el aprendizaje y el cultivo de Ia chispa divina que existe dentro del ser, cuyo dominio Io hará capaz de reflejar aquí en la tierra una pequeña fracción del poder y la gloria del gran Arquitecto del universo. Creen que es posible transformar la personalidad, para mejor, mediante el desarrollo de Ia espiritualidad. Y que, cambiando la personalidad para mejor, todo alrededor se hará mejor también. Se piensa que cuando se lapida el alma con toda labor y persistencia, se eliminan las escorias de la personalidad, representadas simbólicamente por los metales inferiores, y surge lapidado el oro espiritual o la piedra filosofal de los antiguos alquimistas.
Es evidente que la búsqueda interior no es suficiente para transformar a alguien en un cristiano auténtico. “La educación, la cultura, el ejercicio de la voluntad, el esfuerzo humano, todos tienen su propia esfera, pero para esto no tienen ningún poder. Pueden producir una corrección externa de la conducta, pero no pueden cambiar el corazón” (Elena de White, El camino a Cristo, edición 2007, p. 11).
“Como la levadura, cuando se mezcla con la harina, obra desde adentro hacia afuera, tal ocurre con la renovación del corazón que la gracia de Dios produce para transformar la vida. No es suficiente un mero cambio externo para ponernos en armonía con Dios. Hay muchos que tratan de reformarlo corrigiendo este o aquel mal hábito, y esperan llegar a ser cristianos de esta manera, pero ellos están comenzando en un lugar erróneo” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 69).
Así, ejercicios de mentalismo, oraciones, rituales, palabras de pase, mantras, no son suficientes para atenuar las tendencias psíquicas o los comportamientos disonantes de toda una vida. Solo Cristo, actuando por medio del Espíritu Santo, puede producir este cambio y, como resultado, ocurre la “gran obra” de transformación en el interior del ser humano.
Fructificando
“Y recibirán el don del Espíritu Santo” (Hech. 2:38). Eso es “nacer del Espíritu”, La acción del Espíritu Santo es invisible, pero sus efectos no Io son. El cambio es visto en la vida. Las prácticas pecaminosas son abandonadas: ”Inmoralidad sexual, impureza y libertinaje idolatría y brujería, odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia borracheras, orgías, y otras cosas parecidas” (Gál. 5:19-21 ) y los frutos del Espíritu son vistos en la vida: “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (Gál. 5:22, 23). ”Por Io tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya Io nuevo!’. (2 Cor. 5:17). iNueva criatura! Así es el viejo hombre, ladrón, pendenciero, viciado, muere y es sepultado. AI ser resucitado por el Espíritu Santo, refleja el carácter del Hijo de Dios.
Apariencia externa
Existen sistemas religiosos abusivos, que intentan siempre mantener una apariencia de santidad. Se imponen patrones legalistas de pensamiento y comportamiento a los miembros, imposibles de ser mantenidos. Una religión abusiva es, esencialmente, legalismo. La religión abusiva también es
paranoica. Los seguidores intentan controlar sus propios pensamientos, por miedo de que puedan estar cuestionando a Dios.
En los sistemas abusivos, todas las bendiciones son vistas como fruto del desempeño propio. El fracaso es seriamente condenado y, por Io tanto, la única alternativa es la perfección. El creyente legalista, aunque cree que está teniendo éxito en mantener los patrones requeridos, normalmente exhibe orgullo, elitismo y arrogancia. Mientras que cuando los tropiezos y los fracasos inevitablemente ocurren, ese mismo creyente muchas veces naufraga en la fe. Aquellos que fracasan en sus esfuerzos son vistos como apóstatas, débiles y, normalmente, son descartados por el sistema.
EI amor es la marca registrada del verdadero cristiano
“El amor es un precioso don que recibimos de Jesús. El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio. Los que son movidos por el amor verdadero no carecen de juicio ni son ciegos” (Elena de White, El ministerio de curación, pp. 276, 277). Los verdaderos cristianos son aquellos que más aman. Los cristianos que más aman son los que más donan. Los cristianos que más aman son los que están más dispuestos al sacrificio. Los cristianos que más aman son los que mejor representan a Dios en su vida.
La santificación vivencial o práctica, cada día, es el testimonio vivo del nuevo nacimiento procesado interiormente en el cristiano, y que se refleja exteriormente en su comportamiento y manera de vivir, como nueva criatura, por el poder del Espíritu Santo y de Ia Palabra de Dios. Esa transformación exteriorizada, visible como la luz, surge a partir de la transformación interior por el Espíritu Santo. A través de ella, es manifestada la diferencia entre el verdadero y el falso cristiano entre el “nominal – teórico” y el “verdadero – práctico”. Eso se hace evidente en los actos practicados diariamente, a través de nuestro testimonio.
Guarda en tu corazón
Es posible parecer sin ser pero es imposible ser sin parecerlo. Si tú no haces evidente un cristianismo auténtico, pídele a Dios el poder para vivir tan íntimamente conectado a Cristo, de tal modo que su señorío sobre tu vida sea natural, espontáneo y placentero.


