LaGuerraEsReal

Nada creado está oculto de la vista de Dios. Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Siendo que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, a Jesús, el Hijo de Dios, retengamos la fe que profesamos. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Hebreos 4:13-15

Alguien dijo: “Podemos permitir que las aves vuelen sobre nuestra cabeza, pero no que hagan nido en nuestra cabeza” Cuando estas palabras se aplican a las tentaciones, asientan mayor significado e importancia. Es bueno estudiar y reflexionar la última petición formal del Padrenuestro. “No nos metas en tentación, sino líbranos del mal” Jesús, el Maestro de Maestros, la dejó al final, no porque la frase haya sido de menor importancia, más bien, porque es la base de la vida moral del ser humano. Fracasar o triunfar sobre una tentación es pecar o no pecar. Pero, ¿qué es una tentación? El diccionario define la tentación como la instigación o estímulo que induce el deseo de hacer algo, y también como la solicitación al pecado. Otro diccionario dice que la tentación es la inclinación hacia algo de naturaleza mala, o un estímulo imprevisto que empuja hacia una acción perjudicial. El Diccionario bíblico adventista se remonta más bien a las raíces hebreas y griegas, y los términos traducidos así describen generalmente a cualquier situación que tenga que enfrentar una persona, que implica una prueba de su carácter. Entonces, una tentación o prueba, si se supera, fortalece el carácter de la persona tentada o puesta a prueba.  En otras referencias del Nuevo Testamento, “tentación” tiene que ver, en general, con situaciones que podrían debilitar la comunión de la persona con Dios, pero si se las resiste con paciencia, podrían fortalecer la fe y el carácter.

En la Biblia está descrito una serie de tentaciones o pruebas que el diablo utilizó para hacer caer a Jesús, y ¿cómo terminó ese período de prueba para Cristo?

Y Jesús respondió: “Escrito está: No tentarás al Señor tu Dios”. Y acabada la tentación, el diablo se alejó de él cierto tiempo.    Lucas 4:12,13

   Se debe entender que una tentación no es pecado. Acariciar esa tentación puede llevar a un acto pecaminoso. Es difícil definir el punto medio entre tentación y pecado porque el proceso comienza en la mente a nivel sensorial. En algunas ocasiones, ni el mismo ser humano se da cuenta, por lo sigiloso y astuto que es el tentador… pero Dios sí conoce nuestras mentes y corazones. Toma la iniciativa para auxiliar y salvar hasta donde la voluntad del ser humano lo permita. No manipula la voluntad humana; Satanás, sí abusa de ella.

 El apóstol Pablo ¿Cómo  describe esa lucha interna contra las tentaciones?

Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así, encuentro esta ley: Aunque quiero hacer el bien, el mal está en mí.  Romanos 7: 19-21

La última petición formal del Padrenuestro “No nos metas en tentación, sino líbranos del mal”, es un ruego que no solamente se debe repetir en una oración de costumbre, tiene que salir del corazón sincero del creyente como un grito de auxilio ante un peligro inminente. Los escritores bíblicos usaron la metáfora de lucha, batalla, guerra, términos militares para entender el conflicto entre el bien y el mal. Si la guerra espiritual es real, según la metáfora literaria, el ser humano llega a ser soldado de Dios o de Satanás. El comandante supremo en el gran conflicto cósmico, por parte del bien es Jesucristo; sus soldados son sus ángeles y sus aliados son los creyentes de todos los tiempos. Por parte del mal, el jefe supremo es Satanás; los soldados son los ángeles caídos. Así que la vida del cristiano es una lucha. El mundo caído es el campo de batalla del mayor conflicto que el universo celestial y los poderes de la tierra hayan presenciado jamás. Fue señalado como el escenario en el cual se libraría la mayor lucha entre el bien y el mal, entre el cielo y el infierno. Todo ser humano desempeña una parte en este conflicto. Nadie puede permanecer en terreno neutral. Los hombres pueden aceptar o rechazar al Redentor del mundo. Todos son testigos, a favor o en contra de Cristo. Cristo llama a los que se alistan bajo su estandarte para que entren con él en el conflicto como fieles soldados, para que puedan heredar la corona de la vida.

¿Cómo se describe el nivel de la lucha contra la que tenemos que enfrentar día a día?

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de este mundo de tinieblas, contra malos espíritus de los aires. Efesios 6:12

  La armadura de Dios es la herramienta para vencer el mal, comienza con la verdad y termina con la verdad. La verdad de Dios es un instrumento de defensa y de ataque contra el mal. La palabra hebrea shirion en el Antiguo Testamento se refiera al coselete que se ceñía bien a la parte superior del cuerpo. Era una chaqueta pequeña de malla tejida, que llevaban los soldados para proteger sus pechos y sus brazos.

Pero en la lucha entre el bien y mal  ¿cómo se describe nuestra armadura?

Permanezcan, pues, firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, vestidos con la coraza de justicia  y calzados sus pies con la preparación para proclamar el evangelio de paz. Y sobre todo, ármense con el escudo de la fe con que podrán apagar todos los dardos de fuego del maligno. Tomen también el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Efesios 6: 14-17

Al orar “no nos metas en tentación, sino líbranos del mal”, nuestro compromiso debe ser estudiar constantemente la Palabra de Dios y contestar así al tentador: “Escrito está”. Pues en el uso de la Palabra de Dios  fue el instrumento primario de defensa de Jesús ante las tentaciones directas de Satanás. En la guerra, el escudo es un instrumento indispensable. Los arqueólogos han descubierto escudos de diferentes formas, usados desde tiempos inmemorables. Los sirios y los hititas usaban escudos planos, alargados, cubiertos de cuero. Los mitanios y los filisteos empleaban escudos redondos. Los hebreos tenían dos tipos, uno pequeño y redondo, y otro largo, y sus materiales eran combinaciones de madera, cuero y metal. Los escudos actuales que usan la policía y ejército para repeler los ataques cuando hay manifestaciones violentas en las calles, son de material ligero duro y resistente, cubren casi todo el cuerpo. Pero los escudos de antes y los de hoy tienen algo en común: proteger del ataque enemigo. El principio bíblico es: Protéjanse con el escudo de la fe, para que puedan apagar todas las flechas incendiarias del maligno (Efe 6:16) La fe es un don de Dios, nosotros no tenemos la capacidad de ejercitarla. Ese poder, esa facultad, es tan débil en nuestra naturaleza humana, que nuestro escudo pareciera hecho de paja o papel.

¿Cómo podemos, así débiles en la fe, salir triunfantes y airosos ante las tentaciones? ¿Qué petición le hicieron a Jesús?

 Y Jesús replicó: Si puedes creer, al que cree todo es posible. Al instante el padre del muchacho clamó: ¡Creo! ¡Ayuda mi poca fe! Marcos 9: 23-24

 La oración diaria es vital para forjar el escudo de la fe y hacerlo más fuerte y resistente. Por el contrario si se descuida, iremos a la guerra con armamento frágil; es una invitación al tentador. Es jugar con las tentaciones. Dios no puede librar del Enemigo de las almas a alguien si no tiene disposición de resistirlo. Dios  promete que ninguna tentación será superior al poder que nos da para resistirla

¿Qué indicación nos da Dios para poder salir victoriosos ante las tentaciones?

Sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes. Santiago 4:7

Ante las situaciones de peligro, lo mejor es alejarnos de allí. Si el león ruge por un lado esquivémoslo, y vayamos por otro lado. Si está en el sitio donde nos encontramos, retirémonos. Entre más lejos estemos del peligro, mejor… Dalí fue un perrito salchicha, quien vivía en un hogar donde procuraban siempre por su seguridad. Pero tenía un problema: desafiaba a los perros más grandes de los vecinos. Caminaba tranquilo, junto a la cerca de alambre, mientras los otros perros rugían de odio. Era como si Dalí hubiera dicho a sus enemigos: “Soy pequeño, pero ustedes no me pueden hacer nada, porque está de por medio la cerca”. Esa rutina se acabó cuando uno de los perros logró saltar la cerca y agarró a Dalí por el cuello. Cuando sus dueños lo llevaron al veterinario, para darle los primeros auxilios, el Dr les comunicó que el perrito estaba herido de muerte. Si tan solo Dalí hubiera comprendido que entre más lejos se esté del peligro, más seguridad hay… En el libro A fin de conocerle, da una descripción del conflicto contra las pruebas o tentaciones y dice: “Las inteligencias superiores del cielo observan el conflicto entre el tentador y el tentado. Cuando el tentado se aleja de la tentación, y vence con el poder de Jesús, los ángeles se regocijan y Satanás pierde en el conflicto” Jesús soportó cada prueba, y venció a Satanás en cada tentación, posibilitando de esta manera que el hombre pueda vencer por sí mismo y por su propia cuenta, mediante la fuerza que le proporciona esta poderosa victoria ganada por Jesús…

Hay una promesa que anima para todo aquel que esté enfrentando tentaciones:

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios para que él los exalte al debido tiempo.  Echen sobre él toda su ansiedad porque él tiene cuidado de ustedes. Sean sobrios y velen. Su adversario, el diablo, como león rugiente anda alrededor buscando a quién devorar. Resistan al tal estando firmes en la fe, sabiendo que los mismos sufrimientos se van cumpliendo entre sus hermanos en todo el mundo.  Y cuando hayan padecido por un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, quien los ha llamado a su eterna gloria en Cristo Jesús, él mismo los restaurará, los afirmará, los fortalecerá y los establecerá. (1 Pedro 5:6-10)

La lucha, algún día terminará. Dios sabe cuál será el momento apropiado. Pero aunque el diablo ronda para tentarnos, no se le permite tomar decisiones por nosotros. Esa es una prerrogativa muy personal. El cristiano fiel fue llamado a triunfar, porque Cristo ya triunfó en la cruz del Calvario

Que nuestra oración de hoy sea: Padre mío, no dejes que las tentaciones me venzan, líbrame del mal. Ayúdame a ponerme tu armadura, solamente así podré triunfar. En Cristo Jesús. Amén.

Notas y referencias

Daniel Sosa Reyes,El Padrenuestro

Enrique Chaij, A pesar de todo ¡No nos falta nada!

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