CUESTIONANDO MITOS – BUSCANDO LA VOLUNTAD DE DIOS

LaVoluntadDeDios

Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. Salmo 16:11

Una pregunta importante que podemos responder es: ¿Qué quiere Dios de mí, y cómo revelará su plan para mi vida?

Un grupo de investigación descubrió que alrededor de dos tercios de estadounidenses se encontraban enfrentando decisiones acerca de las cuales deseaban algún tipo de orientación de parte de Dios. Descubrir la voluntad de Dios le atañe a cualquier persona que esté buscando el aporte de Dios en cuanto a las decisiones más importantes. Comprender la forma en que nos guía es tan importante, porque en cada etapa de la vida tomamos decisiones cruciales. Por lo tanto, si Dios tiene algo que decir, la mayoría de las personas queremos oírlo. Un día un profesor universitario les preguntó a sus alumnos que si tuvieran la oportunidad de estar cara a cara con Dios, ¿qué preguntas le realizarían? Y estas fueron algunas de estas preguntas: ¿Qué espera Dios de mí? ¿Contiene la Biblia todo lo que necesito saber para tomar decisiones correctas? ¿Tiene Dios un plan específico para mi vida, o depende de mí?  Y Efectivamente, si Dios tiene un plan para nuestras vidas, debe haber un camino.

¿Cómo describe la Biblia el camino por el cual debemos de andar?

Entrar por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos la hallan. Mateo 7:13,14

¿Qué esperas ver y oír cuando le pides a Dios que te muestre su voluntad? ¿Un sueño? ¿Un sentimiento? ¿Una señal? ¿En qué forma te parece que vendrá la respuesta? Nuestras expectativas acerca de la dirección de Dios se encuentran en estrecha relación con que nuestra comunicación con él se esté llevando a cabo. Dios no nos ha abandonado a juegos de adivinanza o enigmas misteriosos para abrirnos paso en la oscuridad. ¡ Él es el comunicador por excelencia! Pero la comunicación solamente es efectiva si ambas partes prestan atención. Esto nos deja con la tarea de echar un vistazo a los procesos de comunicación elegidos por Dios; desde cómo se comunica hasta que comunica.

¿Qué principio de comunicación es importante entender y obedecer para entender los planes de Dios para nuestras vidas?

Me buscaréis y me hallaréis, cuando me busquéis de todo vuestro corazón. Jeremías 29:13

Obtener la dirección de Dios rara vez implica una visión del futuro; tiene más que ver con tener una relación con Dios en el presente.

En cierta ocasión, un hombre visitó el Parque Nacional Yosemite en los Estados Unidos. A pesar de tener un sistema electrónico de mapas, se perdió por los senderos, pero se encontró con unos leñadores quienes trabajaban en el lugar. Así que detuvo su vehículo para pedirle ayuda a un leñador y le preguntó: – ¿Me encuentro en el camino correcto  para salir del parque, o hay un camino mejor?- con un resoplido y una sonrisa el leñador le dijo: – No puedes llegar hasta allí desde aquí. El visitante esperó unos momentos hasta que quedó claro que el leñador no tenía ninguna intención de compartir más información. Entonces lo presionó para que ampliara su respuesta: – y le dijo: Muchacho, solo puedes llegar a la salida del parque a pie o a caballo. Y tenía razón, ni el camino en el que se encontraba ni ningún otro camino le podría llevar a su destino… Este principio se aplica a muchos aspectos de la vida: los matrimonios fuertes no suceden por accidente, las buenas calificaciones no se dan a menos de que estudies y hagas tu parte, y no puedes ser bueno en algún deporte sin entrenamiento. Los atajos y el camino fácil no existen en esta travesía.

En la vida espiritual desear orientación sin el Guía es como buscar en vano. Entonces, para dirigir nuestra vida por el camino correcto o el camino de Dios, ¿qué debemos hacer?

Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. Jeremías 6:16

Conocer la voluntad de Dios tiene más que ver con conocer a Dios que con saber exactamente qué hacer en cada encrucijada de tu vida. Y una buena fuente de información que comunica la voluntad de Dios para nuestra vida es: La Biblia, la Sagrada Palabra de Dios. Creo que una de las paradojas más equivocadas del mundo posmoderno es que supuestamente nuestra experiencia debería ser la fuente de autoridad para decidir qué es real y correcto. Pero hemos aprendido que confiar únicamente en nuestra experiencia puede no ser sabio.

¿Cuál es el valor más importante que encuentra el diligente estudiante de la Biblia?

Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.  2 Timoteo 3:15

Tal vez tu te has encontrado algunas experiencias que te han defraudado cuando se trata de entender que Dios es bueno y que quiere lo mejor para nosotros, y estoy hablando de: enfermedad, oraciones no contestadas, tragedias, silencio, obstáculos, personas malas que nos hacen daño, cáncer, abuso etc…y mucha gente duda en estos momentos de dificultad y se pregunta: si Dios es tan bueno, ¿por qué ocurren tantas cosas malas? Si Dios está en el control, ¿por qué reina la maldad? Si Dios está tan cerca y es tan amoroso, ¿Por qué sufrimos tanto? Para algunos, la falta de una respuesta inmediatamente suscita un rotundo “no me importa” o “No me interesa”, y dejamos de lado a Dios en la ecuación de nuestras vidas porque pensamos que él nos ha dejado a nosotros de lado. Y reconozcamos a todos nos disgusta ser ignorados más de lo que nos disgusta ser odiados. Odiar requiere un compromiso emocional hacia la otra persona. En cambio ser indiferente administra la última cachetada en el rostro, prácticamente como diciendo: “no tienes importancia”. Supongo que algunos sienten como si no le importaran a Dios porque el Todopoderoso no les devuelve las “llamadas”. Pero Dios no es indiferente. Dios ha estado llegar hasta nosotros con más insistencia de la que cualquiera de nosotros lo ha buscado a él.

¿Cómo se describe en la Biblia el cuidado que Dios tiene por cada una de sus criaturas?

Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Claman los justos, y Jehová oye,y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Salmo 34:15,17-18

 Podemos estar seguiros de una cosa: hay un Dios que se preocupa por ti, y él está preparado para responder a algunas de tus preguntas. Hay un Dios que siente profundamente tu vacío, y anhela llenarte de significado y propósito

¿Por qué en esta tierra no vamos a tener todas las respuestas a las interrogantes de la vida? ¿Cuándo y dónde encontraremos todas las respuestas?

Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.  1 Corintios 13:12

Dios ha establecido tres condiciones básicas para conocer su voluntad para nuestra vida.

1.-Confianza en que Dios existe, que es bueno y justo, y que desea lo mejor para nosotros (Hebreos 11:6).

2.-Obediencia: Decidir obedecer a Dios en todo aquello en que ya haya revelado su voluntad para nosotros. Esto requiere desterrar de nuestra vida todo pecado conocido. Dice el salmista: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18). Por otra parte, “si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14)

3.-Sumisión: Estar dispuestos a obedecer lo que Dios nos revele de su voluntad. Esto requiere una actitud especial, porque nuestra tendencia natural es decirle al Señor: “Muéstrame tu voluntad y después déjame que decida si la voy a obedecer o no”.

Se cuenta que un joven elevó a Dios una oración parecida: “Señor, quiero servirte como misionero. Estoy listo a ir a cualquier parte que tú me envíes, con tal que el sueldo sea bueno y el clima agradable”. Esta actitud cínica se basa en dos mentiras: Creer que sabemos mejor que Dios lo que nos conviene y pensar que él no desea nuestra felicidad ni nuestra salvación eterna. Cuando hacemos frente a una decisión importante y queremos conocer la voluntad de Dios, podemos orar como David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23, 24).

Troy Fitzgerald, Guía práctica para descubrir la voluntad de Dios

Enrique Chaij, A pesar de todo ¡No nos falta nada!

Morris L. Venden, Nunca sin un Intercesor

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