CUESTIONANDO MITOS ( 2ª parte)

CuestionandoMitos2

Un muchacho estaba estudiando en la universidad, y un miembro de su iglesia metió cien dólares en un sobre y se los envió por correo en forma anónima. Durante el servicio religioso en la iglesia, el benefactor y también el cual era predicador preguntó desde el púlpito si había algo que querían agradecerle a Dios esa semana, y miró fijamente al estudiante. Al principio el muchacho se sentía agradecido, pero cuanto más se lo miraba, mas incómodo se sentía. Así que el estudiante se sintió tan avergonzado que quería meterse debajo de la banca. Parecía como si el predicador y benefactor, estuviera intentando desesperadamente guardar un secreto pero al mismo tiempo quería gritarlo a todo el mundo…

 Algunos argumentan que Dios conoce el secreto acerca de su plan para nuestra vida, pero que no puede decírnoslo. Otros piensan que depende de nosotros descubrir el plan de Dios a partir de algunas pistas misteriosas enviadas desde el cielo. Pero no lo es así. Dios no deja dudas de lo que él sabe y lo que elige decirle al ser humano. El plan de Dios no es como un rompecabezas. El tiene un plan y será puesto en marcha. El tiene una voluntad para tu vida, y la declara, comunica, ordena y revela libremente a aquellos que están deseosos de conocerla.

¿Por qué  el creyente debe de tener esperanza en el futuro?

Esperanza hay también para tu porvenir, dice Jehová, y los hijos volverán a su propia tierra. Jeremías 31:17

 ¿Se esconde Dios detrás de la aparente realidad, jugando a las escondidas con la humanidad?  De acuerdo a las Escrituras, Dios ha dado a conocer su voluntad al mundo a través de su Palabra y a través de su Hijo Jesús. No creemos que Dios esté jugando con nuestras vidas como si su voluntad fuera resolver un acertijo o armar un rompecabezas.

Entonces, ¿Cuál es la promesa que podemos reclamar como nuestra en el tema de la búsqueda de correctas decisiones?

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. Sal. 32: 8

En el tema de entender cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida, el problema no es lo que Dios sabe o no sabe. El problema es ¡cuán limitados estamos como seres  humanos para comprenderlo! Es cierto que Dios declara con anticipación algunos aspectos del destino de una persona. Por ejemplo: le dijo a Abraham que sería el antepasado de Jesús. Otro caso es el de Moisés, quien fue salvado milagrosamente en un canasto y fue criado con el entrenamiento de un rey a fin de prepararse para librar de la esclavitud al pueblo de Dios e introducirlo en la tierra prometida. No cabe duda de que Moisés fue elegido desde su nacimiento para un propósito específico en la vida. Otro ejemplo fue Ester, una mujer cuya vida es caracterizada por un momento especial de coraje, era la persona correcta en el lugar correcto en el momento correcto. Aun antes de que Juan el Bautista fuera concebido, ya tenía un destino especial. Los detalles de su vida estaban claros en la mente de Dios, incluyendo su sexo, nombre, hábitos de alimentación, y por sobre todo, su misión en la vida ¿.Personas especiales? ¡Si! ¿Elegidos con un destino específico? Así pareciera.

¿Cómo entendía el salmista el plan que Dios tenía para su vida?

Porque tú formaste mis entrañas; me entretejiste en el vientre de mi madre. Te doy gracias, porque has hecho maravillas. Maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien… Tus ojos vieron mi embrión y en tu libro estaba escrito todo aquello que a su tiempo fue formado, sin faltar nada de ello. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!¡Cuán grande es la suma de ellos! Salmo 139:13-17

Así como el arquitecto dibuja el plano y traza las especificaciones para una nueva vivienda, también Dios dispone lo que ha de ser cada individuo aun antes de que éste vea la luz del día. A cada uno le toca decidir si seguirá el diseño divino o no.

¿Cuáles son los ideales y objetivos que Dios tiene para cada creyente en él?

Habéis, pues, de serme santos, porque yo, el Señor, soy santo; y os he separado de los pueblos para que seáis míos.  Levítico:20:26

  Una persona expresó que le costaba mucho trabajo ver las figuras en tres dimensiones. El notaba que otras personas las miraban fijamente y la imagen emergía de forma clara y sin mucho dramatismo. Pero el no las podía ver. Intentaba, miraba con los ojos entornados, parpadeaba, buscaba, escudriñaba, imaginaba y nunca lograba ver la imagen escondida entre los puntos. Fue hasta que un niño de cuarto grado asumió la responsabilidad de educarlo en cuanto a figuras de tres dimensiones, y ¡por fin las pudo ver!. El primer truco que le enseñó ese niño, fue comenzar por leer las instrucciones. Era impresionante notar cuánta información valiosa contienes las instrucciones bien especificadas. El próximo secreto era mirar fijamente y con paciencia la figura, esperando que emergiera la imagen escondida… Conocer la voluntad de Dios, ¿es como ver la imagen escondida de las figuras tridimensionales? Y la respuesta es no. Porque Cristo vino al mundo para revelar el carácter del Padre y para rescatar a la raza caída. Para conocer la voluntad de Dios, no es suficiente enfatizar que debemos de estudiar la Biblia, la Palabra de Dios. Allí en sus páginas se revela. Las revelaciones del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento son los despliegues del Evangelio, la revelación del propósito y voluntad del Padre infinito.

¿Por qué hay personas que no entienden el mensaje de la Biblia?

En ese tiempo Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las revelaste a los niños. Mateo 11:25

Piensa en la cantidad de veces que te has preguntado si un evento era una señal de Dios. Una llamada telefónica inesperada. Una visita inesperada. Un cheque en el buzón de correo. Una carta de aceptación. Una oferta de trabajo. Un acto de bondad al azar un diagnóstico de salud positivo. ¿Por qué Dios no nos da una señal cada vez que estamos confundidos?

¿Por qué no debemos basar nuestra vida en la búsqueda constante de señales?

Como el mundo, mediante su sabiduría, no reconoció la sabiduría de Dios, agradó a Dios salvar los que creen mediante la necedad de la predicación. Los judíos piden señales, y los griegos sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado; para los judíos tropiezo, y para los gentiles necedad, pero para los llamados, así judíos como griegos, Cristo es el poder de Dios, y la sabiduría de Dios. 1 Corintios 1:21-24

CONCLUSIÓN

Aunque descubrir la voluntad de Dios implica buscarla, no estamos buscando a un Dios que se está escondiendo. Queremos reflexionar en las palabras del libro “Dios nos cuida” que dice: “Los seres humanos sufrimos mucho porque salimos de la senda que Dios ha elegido para nosotros. Caminamos a la luz de las chispas del fuego que nosotros mismos hemos encendido, y el resultado inevitable es la aflicción, la intranquilidad y el pesar, males que habríamos podido evitar, si hubiéramos sometido nuestra voluntad a la de Dios, y le hubiéramos permitido dirigir nuestros pasos. Dios considera necesario contradecir nuestra voluntad y proceder, y poner bajo sujeción nuestra voluntad humana.

Cualquiera que sea la senda que Dios ha escogido para nosotros, cualquiera que sea el camino que ordena para nuestros pies, ése es el único camino de seguridad. Diariamente debemos manifestar el espíritu de sumisión infantil, y orar para que nuestros ojos sean purificados con el colirio celestial, a fin de que podamos distinguir las indicaciones de la voluntad divina, para que no se confundan nuestras ideas. Con los ojos de la fe, con una sumisión infantil, como hijos obedientes, debemos mirar a Dios, seguir su dirección, y así desaparecerán las dificultades”.

NOTAS Y REFERENCIAS

Troy Fitzgerald, Guía práctica para descubrir la voluntad de Dios

Enrique Chaij, A pesar de todo ¡No nos falta nada!

Morris L. Venden, Nunca sin un Intercesor

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