Principios rectores

PricipiosRectores

La casa de los impíos será asolada, pero la tienda de los rectos florecerá. Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin conduce a la muerte. Proverbios 14:11,12

Una de las formas de comunicación con la que puedes contar siempre de parte de Dios es a través de su Palabra. Una de las cualidades que las Escrituras le atribuyen a los habitantes de Berea es tener la iniciativa de probar las palabras de otras personas con la Palabra de Dios:

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” ( Hechos 17:11)

La “solicitud” de los bereanos era un espíritu educable que estaba hambriento de verdad y dirección. La razón juega un papel en la comprensión de la voluntad de Dios. Pero hay momentos cuando todo el pensamiento centrado del mundo no puede facilitar el entender ni el hacer la voluntad de Dios. En algún momento, simplemente tenemos que deshacernos del libro de la sabiduría humana porque la sabiduría de Dios desorienta la sabiduría humana. Dios puede guiar a aquellos que son educables del mismo modo que dirigió a Noé, Abraham, Moidés, David y María. En todas sus historias, nunca se trató de un caso de la razón contra la dirección misteriosa de Dios sino una cooperación entre ambos. Por ejemplo, contra toda lógica David decidió luchar con un gigante llamado Goliat. El joven pastor de ovejas llamado David, no escuchó solamente la información desplegada en el campo de batalla. También estaba escuchando la Voz de Dios la cual le otorgaba autoridad. Al enfrentarse a Goliat no fue un salto irreflexivo de fe.

¿Con qué argumentos decidió hacer frente al gigante Goliat?

David respondió a Saúl:—Tu siervo ha sido pastor de las ovejas de su padre. Y cuando venía un león o un oso y tomaba alguna oveja del rebaño, yo salía tras él, lo hería y la rescataba de su boca. Si se levantaba contra mí, yo lo agarraba por la melena, lo hería y lo mataba. Fuera león o fuera oso, tu siervo lo mataba. Ese filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha desafiado a los escuadrones del Dios viviente. 1 Samuel 17:34-36

En la 2ª Guerra Mundial un bombardero llamado el Lady Be Good era tripulado por un equipo de aviadores veteranos y habilidosos. Luego de su última misión exitosa, volvieron a casa durante la noche. Los instrumentos y otros dispositivos de navegación estuvieron a disposición de la tripulación para ayudarlos a llegar a destino. Pero habían volado por esta ruta tantas veces que apenas los consultaban. Mientras el bombardero avanzaba a través de la noche, la tripulación no se daba cuenta que un fuerte viento de cola los estaba propulsando más rápido que lo normal. Se sorprendieron cuando los instrumentos les señalaron que era tiempo de aterrizar. Rehusaron hacerle caso a la precisión de los indicadores, continuaron en medio de la noche, confiados en que aun faltaban muchos kilómetros para recorrer. Comenzaron a preocuparse cuando no podían ver las luces y señales que normalmente utilizaban para guiarlos en su travesía. Para cuando se dieron cuenta de que se habían pasado significativamente de su destino, su suministro de combustible estaba agotado y no lograron volver a la base aérea. El bombardero fue encontrado varios días después en el desierto, mucho más allá de su destino. La tripulación por completo murió, porque confiaron plenamente en su propia sabiduría. Es posible estar seguro de algo que parece tan correcto pero termina siento tan equivocado. Cuando basamos nuestras decisiones enteramente en el poder del cerebro tenemos un gran margen de error.

¿Cuál es la forma en que Dios nos comunica su sabiduría y nos expresa su voluntad?

¡Feliz el hombre que me oye, que vela a mis puertas cada día, y espera en el umbral de mi entrada! El que me halla, halla la vida, y alcanza el favor del Señor. Proverbios 8:34-35

En la búsqueda de la voluntad de Dios para tu vida, no dejes que lo que no puedes ver ahora nuble lo que te ha sido revelado. En el valle San Joaquín en California , se presentan temporadas de niebla extremadamente densa. Un día, la niebla era tan densa que un viajero tuvo que abrir la puerta de su auto y mirar hacia abajo a la línea amarilla punteada que marcaba el centro de la ruta para guiar el camino. Se estaba trasladando a 8 km por hora, cuando repentinamente se encendieron unas luces de freno justo delante de él. Esperó un momento, pero quien estaba manejando en ese auto no estaba dispuesto a avanzar un metro más en esa niebla. Así que se bajó del auto y se acercó al otro preguntando: – ¿Se encuentra bien?- la ventanilla descendió y una pequeña mujer anciana asustada exclamó: – No puedo ver. Ya sé que estoy vieja, ¡pero no estoy ciega!… Al reflexionar sobre este suceso, pensemos en cuántas veces fracasamos en actuar porque tenemos miedo de tomar decisiones porque no sabemos cuál será el resultado inmediato. A menudo, nuestras circunstancias y la ausencia de claridad borran completamente todo lo que hemos visto anteriormente. Por lo tanto, no permitas que lo que no puedes ver oscurezca lo que te ha sido revelado. Cuando el camino por delante no es claro, retrocede y revisa la revelación de Dios en la historia, en tu vida y en su Palabra. A veces, la única forma de negociar con el futuro es recordar la evidencia que cubre el camino detrás de ti. La información y la sabiduría de las Escrituras debe ser nuestro pilar para tener claridad una vez mas.

¿Cómo podemos encontrar fortaleza para el presente?

Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así, no os preocupéis por el día de mañana, que el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta al día su propio afán. Mateo 6:33,34

Algunos dicen que la voluntad de Dios es a menudo más clara en el espejo retrovisor que en el camino por delante. Si esto es cierto, entonces lo que podría estar faltando son momentos reflexivos en los que consideramos el modo en que Dios nos ha guiado en el pasado. Consideremos lo que realmente tuvo que atravesar Abraham ( el padre de la fe). Dios básicamente le dijo: “Camina en esa dirección por allí y yo haré de ti una gran nación, más numerosa que las estrellas del cielo”- aunque puede ser que haya ocurrido más de lo que pensamos entre el llamado divino y el final heroico. Sin embargo, debemos vivir la voluntad de Dios hoy. Lo que Dios ha soñado para cada uno de nosotros para el mañana no llegará a ser realidad si no respondemos fielmente a lo que él quiere para nosotros hoy. A veces, la conexión entre las cosas del día de hoy y el gran diseño del mañana es inconcebible, a menos que aprendas a unir los puntos. Dios no da a conocer los detalles acerca del futuro porque mayoría del tiempo no le creeríamos. Las cosas grandes del mañana rara vez “simplemente ocurren”. Son creadas por las decisiones momento a momento y día a día que hacemos hoy. Pablo da en el clavo cuando dice:

“Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” ( Efesios 5:15,16)

Así que, no permitas que tus aspiraciones para el futuro te distraigan de hacer lo que puedes hacer hoy.

Uno de los principios rectores es: “No permitas que tus aspiraciones para el futuro te distraigan de hacer lo que puedes hacer hoy”. Lo que es tan poderoso de este principio es que requiere acción inmediata. La actitud del día a día demanda que hagamos lo que podemos y debemos hacer ahora. A menudo, el único momento que buscamos la dirección de Dios es cuando estamos estancados en un punto muerto. A veces, la vida nos golpea de lleno en la cabeza de tal manera que quedamos paralizados por los eventos que ocurren, y el miedo o la incertidumbre evitan que avancemos hacia adelante y hagamos lo que debe ser hecho ahora. Dios nos guiará en esos momentos, pero la dirección de Dios puede venir solamente cuando actuamos… Un joven llamado David había tomado el examen de admisión a la Facultad de Medicina y también el examen para entrar a la Facultad de Derecho, había obtenido un puntaje lo suficientemente alto en ambos como para ser aceptado en ambas Facultades, y estaba luchando con la decisión acerca de qué dirección tomar. Admitió con franqueza: “No sabía que hacer. Tenía solo el verano para tomar la decisión.” Ese verano al trabajar para un albergue que atendía a niños pobres, David fue rodeado por niños que tenían problemas de salud. Para cuando terminó el verano, ya tenía su respuesta: quería ser pediatra. Siempre habrá voces o situaciones que te inmovilizarán con temor y evitarán que tus pasos avancen. Pero siempre habrá también algo que puedes hacer que eventualmente contribuirá a tu comprensión de lo que debes hace en el futuro. Así que, si avanzas hoy, Dios dirigirá tus pasos y honrará tu fe.

Otro principio rector en la búsqueda de la voluntad de Dios es: “No permitas que el precio de hacer la voluntad de Dios preocupe tu mente a tal punto que olvides su valor” Jesús utilizó dos parábolas para fijar la verdad de este principio en las mentes de sus seguidores: la parábola del tesoro escondido y la parábola de la perla de gran precio. Y en resumen, la primera parábola dice que en la rutina del día un hombre se tropezó accidentalmente con algo increíblemente valioso. Pero cuando descubrió el tesoro, vendió todo a fin de conseguir suficiente dinero como para comprar el campo y obtener el tesoro. Y una de las enseñanzas de este pasaje es: Lo que Cristo ofrece a todos lo que lo siguen y lo aceptan vale la pena. EL desafío es: No pienses cuánto cuesta seguir a Cristo, porque lo que él te ofrece vale muchísimo mas. ¿Qué es lo que te importa mas? ¿Qué atesoras más que cualquier cosa? ¿Qué estás dispuesto a hacer o dar para obtener tu más grande deseo? ¿Qué tesoros posees ahora que llegarán a ser nada comparado con la excelencia del conocimiento de Jesús? Esas palabras utilizó Pablo para describir lo que una relación redentora con Jesús valía para él. Considera cuán claro es este sentido de valor: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo” ( Fil 3:7).

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