En tablas de piedra

EnTablasDePiedraVivimos en un mundo lleno de ciencia y avances en la tecnología. Y aunque tenemos tanta información y tan asombrosos avances en nuestra comprensión del universo. ¿Por qué seguimos sufriendo hambrunas, violencia, corrupción y tiranía? Y la respuesta es: porque los peores problemas de la época no son científicos sino morales. Si fueran problemas científicos o tecnológicos hace mucho los habríamos resuelto, porque en eso sí somos expertos. Quizás hay una solución a la mano que por mucho tiempo hemos pasado por alto. Tal vez hemos rechazado el tesoro más precioso del pasado por considerarlo obsoleto. Los Diez Mandamientos… no son simplemente una pieza de exhibición para ser colocada en la vitrina de un museo. Son un caudal de sabiduría práctica, y ofrecen soluciones para problemas reales y situaciones que enfrentamos todos los días. Son principios que tienen una aplicación razonable en la vida diaria de cada quien. Y en su aplicación está su comprobación. ¿Cuán abarcantes son los mandamientos de Dios?

“Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre” Eclesiastés 12:13

 El siglo XIX fue una época de gran optimismo. El racionalismo, que entonces estaba en su apogeo, presentaba la posibilidad de crear un mundo mejor a través de esfuerzos de la inteligencia humana. A cada momento salían noticias de avances que parecían confirmar ampliamente esta opinión. Máquinas ingeniosas, tejían, cosían, cosechaban y realizaban miles de otras tareas. La gente recorría mar y tierra impulsada por poderosas máquinas a vapor. La muerte de Abraham Lincoln se supo en California el mismo día del atentado, gracias a las recién instaladas líneas del telégrafo. Con todas esas maravillas producidas por la inteligencia humana, nadie dudaba que muy pronto se acabarían los problemas de la sociedad. Desaparecerían la pobreza, la injusticia y la enfermedad. Las guerras terminarían en una paz universal y muy pronto veríamos el fin de la ignorancia y la tiranía. Pero ya nadie piensa de esa manera. Los pensadores de nuestros días se preguntan: con tanta luz, con tanta capacidad de manejar las cosas, ¿dónde hemos fallado? Ciertamente existen valores morales absolutos y verdades morales absolutas; porque Dios es un Dios de moralidad. Así como creó el universo con leyes físicas, también creó leyes morales. ¿Cuál es el principio esencial de la Ley de Dios?

El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la Ley es el amor. Romanos 13:10

Existen el bien y el mal, la bondad y la maldad; y la buena noticia es que Dios no nos ha dejado en medio de la oscuridad para que lo averigüemos por nuestra propia cuenta. Él nos ha dado un patrón absoluto de lo que es bueno y de lo que es malo. Ese patrón está expresado en los Diez Mandamientos, que es la ley moral de Dios. ¿Cuántos de los mandamientos es necesario quebrantar para ser transgresor de la Ley?

Porque cualquiera que guarde toda la Ley, pero ofenda en un punto, se hace culpable de todos, pues el que dijo: “No cometerás adulterio”, también ha dicho “No matarás”. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la Ley. Santiago 2:10,11

El cínico Napoleón Bonaparte dijo que en la guerra, Dios siempre está de parte de los que tienen los cañones más gruesos. Hoy probablemente cambiaría de opinión, porque los terroristas no se valen de cañones sino del sigilo y la traición. Y ahora se han aliado a los narcotraficantes que circulan impunes de frontera en frontera, y sólo de vez en cuando se ven retados por las fuerzas del orden… ¿Cómo dibujarías la cara del mundo? Si trataras de expresar la condición del planeta a través de una caricatura, ¿qué rostro le pondrías? ¿Uno de angustia? ¿de enojo? ¿o le pintarías una gran sonrisa? La estrategia más común que usamos para aislarnos de tanto sufrimiento es ver a las masas. Para no sentir el dolor no vemos a individuos sino a masas. Convertimos las tragedias en estadísticas. Hablar de tragedias es muy fácil. Pero se acerca la hora, o quizá ya llegó, cuando este distanciamiento ya no va a ser posible. Porque la tormenta que azota nuestro planeta está invadiendo más y más el círculo privado de cada quien… Dios no ha cambiado su manera de pensar sobre lo que es bueno y lo que es malo, hay una razón por la que Dios escribió su Ley con su propio dedo: para que permaneciera para siempre. Algunos dirán: ¡Los Diez Mandamientos son demasiados restrictivos, limitan nuestra libertad! ¿Pero cómo es considerada la Ley de Dios por todos los tienen un corazón renovado?

Pues este es el amor de Dios; que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. 1 Juan 5:3

¡Si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río y tu justicia como las olas del mar. Isaías 48:18

Si le preguntáramos a una chica de 18 años que se contagió con el VIH por violar uno de los 10 Mandamientos y actualmente está enferma de SIDA, ¿qué tan restrictivos son los mandamientos de Dios? O le preguntáramos al niño de 8 años cuya vida fue destrozada cuando su papá abandonó a su mamá por la secretaria de la oficina. Preguntémosle cuán restrictivos o cuán terribles piensa él que son los Diez Mandamientos. Y si fuera posible, podríamos preguntarles a las miles de personas que se están consumiendo en las cárceles por robo si creen que los Diez Mandamientos son restrictivos. Yo apostaría a que la mayoría de estas personas desearían haber seguido estas cariñosas directrices morales de Dios. Los Diez Mandamientos no son para nada restrictivos ni represivos. Dios nos ha dado un código moral de buena conducta porque sabe lo que realmente nos conviene y lo que no. Nos lo dio porque quiere evitarnos el sufrimiento que produce el quebrantamiento de su Ley.

El objetivo al estudiar el tema de los Diez Mandamiento es que podamos ver el amor de Dios en esas tablas de piedra, para que tengamos un plan mejor para una vida mejor. Es nuestra oración que podamos ver por nosotros mismos la realidad de estas palabras que el Señor le dijo a su pueblo: “ Que guardes los mandamientos del Señor y sus preceptos, que yo te ordeno hoy, para que te vaya bien”(Deuteronomio 10:13) Dios no creó un conjunto de normas para echar a perder nuestra existencia o para arruinarla por pura diversión. De hecho, Jesús vino para darnos una vida más abundante. En realidad nos dio su Ley para nuestro beneficio. Tratemos de imaginar cómo sería el mundo si todos nos ajustáramos a estos sencillos mandamientos. No habría asesinaros, adulterios, ni mentiras. Todos hemos quebrantado la Ley de Dios. Todos somos pecadores y enfrentamos las consecuencias inmediatas y terribles de haber transgredido los principios morales de Dios. Los horribles resultados de la rebelión humana están por doquier. Las buenas nuevas son que Jesús murió por todos aquellos que han quebrantado la ley de Dios. El se encargó de pagar el precio de nuestras transgresiones, y como resultado, podemos ser perdonados y limpiados de nuestros pecados.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” 1 Juan 1:9

 

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