La voz del Espíritu

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Venid, adoremos y postrémonos, arrodillémonos ante el Señor, nuestro Hacedor, porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su prado, ovejas de su mano. Si hoy oís su voz, no endurezcáis vuestro corazón. Salmo 95:6-8 

 

El mayor desastre natural en un tercio de siglo ocurrió el día después de la Navidad de 2004. Probablemente recuerdas haber visto los informes de las cadenas de noticias acerca de las enormes olas de maremoto que descargaban toda su furia sobre aldeas, desde Indonesia hasta la costa oriental de África, luego de un intenso terremoto en el Océano Índico. Parecía que todo el mar quedaba sumido en la locura. De nuevo en marzo de 2011, estas escenas se repitieron, después que un terremoto similarmente catastrófico y un maremoto azotaran Japón. El maremoto asiático cobró la vida de casi 230 mil personas. Meses después del desastre, los sismólogos británicos publicaron un informe sobre el fenómeno. El temblor inició todo, el terremoto de Sumatra registró 9.1 y 9.3 puntos en la escala de Richter; y literalmente giró el eje del globo terrestre por lo menos 1 cm. Este temblor fue el más largo registrado en la historia: duró más de 10 minutos. Dejó una grieta de 1,300 kms en el fondo oceánico. Y la fuerza del temblor fue equivalente a una bomba de 100 gigatones. Un gigatón son mil millones de toneladas de TNT., es la explosión más fuerte que los seres humanos hayan experimentado jamás. De esta catástrofe surgió una historia que fue validada por periodistas reconocidos por su veracidad y profesionalismo.

Daylan Sanders director del Hogar de Niños Samaritanos, cercano a la playa de Sri Lanka, había regresado de los Estados Unidos para ayudar a que los niños abandonados tuviesen una oportunidad de vida. A las 8:45 am, mientras leía su Biblia y oraba, oyó una voz desenfrenada que gritaba: ¡Se viene el mar! Sin pensarlo, comenzó a dar órdenes a los 28 niños y al personal, para que se dirigieran a un pequeño barco, en la playa! Ellos hicieron exactamente eso. Pero entonces, una muralla de agua de 90 metros venía hacia ellos… Pensaríamos que el instinto les gritaría que corrieran lo más rápido posible en dirección contraria. Sin embargo, ¡Sander aceleró el motor, decidido a enfrentar la ola! Mientras lo hacía, un versículo de su amada Biblia le vino a la mente: “Y temerán desde el Occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él” (Isaías 59:19) El relata el resto de la historia: “!Esa enorme muralla de agua se detuvo! No soy dado a la exageración: vi como si algo la retuviese, alguna fuerza o mano invisible…!Simplemente, se detuvo!” Testigos que estaban tremados en las copas de los árboles confirmaron posteriormente, que el botecito simplemente subió la enorme muralla de agua y pasó encima de ella, como si fuese lo más natural del mundo.

Esta es la clase de historia que nos hace pensar y orar. Aquí la voz de Dios obró porque la Palabra de Dios era así de real para ese hombre. Como Sanders asimiló la Palabra escrita, Dios se sintió libre de aplicarla en el momento oportuno, en el lugar oportuno. Aquí hallamos un milagro, pero según la voluntad de Dios y basado en su Palabra. Hoy existe un gran peligro de enredarse con una religión emocional, porque ésta constituirá el aglutinante satánico que unirá al mundo. Pero la pregunta es: si la experiencia sensorial puede ser tan poderosa. ¿Cómo podemos saber si un reavivamiento o experiencia religiosa viene de Dios o del enemigo? Vayamos al evangelio de Juan capítulo 15 versículo 14, “ Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. Conocer a Jesús significa seguir a Jesús. Él es perfectamente amante, sabio y poderoso; está profundamente interesado en ti y en tu vida, y ha hecho todo por ti. Saber esto ¿nos deja indiferentes? Por supuesto que no ¡Nos entregaremos en obediencia en ese amor! Existe una relación íntima entre la Ley de Cristo y Cristo mismo, fácilmente demostrada por una historia poco conocida de su vida.

Cierta vez, Jesús fue acusado de echar fuera demonios por el poder de Beelzebú. Beelzebú era un dios sirio, un demonio, y para los fariseos era otra forma de decir Satanás. La respuesta de Cristo a ellos fue, básicamente, que no tendría sentido que Satanás luchara contra sí mismo, de modo que lo que estaba ocurriendo era la obra de un Poder totalmente diferente. La historia se encuentra en dos de los evangelios; pero las palabras específicas que Jesús expresó en cada uno de ellos son instructivas que se encuentran en Mateo 12:28:

“Si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios”.

Y tomemos las palabras de Lucas 11: 20 que se refieren al mismo incidente:

“Mas si por el dedo de Dios, yo echo los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros”

¿Qué aprenderemos de esto? Que al Espíritu de Dios, o al Espíritu Santo se lo compara con el dedo de Dios. ¿Puedes pensar en algo que la Biblia diga sobre el dedo de Dios? En el libro del Éxodo 31:18 donde dice:

“Y dio Dios a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios”.

Eso nos dice que la escritura de los Diez Mandamientos fue hecha por el Espíritu de Dios.

La mayoría de los cristianos fácilmente descarta la ley ( Diez Mandamientos) en la vida cristiana, argumentando que una vez que somos ungidos con el Espíritu, la ley se vuelve irrelevante para un cristiano lleno del Espíritu . Una vez un hombre tomó una serie de estudios bíblicos por algunas semanas, felizmente aceptó cada una de las verdades bíblicas. Pero pasando los días ese hombre, no obedecía los mandamientos, incluyendo la de tomar el sábado como el día del Señor ( 4º mandamiento), y una vez le preguntaron el porqué de su conducta, y dijo: “Ah, yo se que esto es lo que dice la Biblia. Pero estoy esperando que el Espíritu Santo me diga que esto es lo que debo de hacer”. La Biblia fue escrita por el Espíritu Santo. El apóstol Pedro lo aclara

“ Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. 2 de Pedro 1:21

Herry Mhando es un extraordinario evangelista de Zimbabwe. Vive por fe, y no por lo que ve. Cree que llevar a las personas a Jesús depende de la “rodillología”; “pedir” tiene que ver con la iniciativa; “buscar” con la determinación; y “llamar”, con la acción ( Mateo 7:7) Muchas veces contrató estadios de fútbol en África para celebrar sus reuniones; y esto, sin dinero. Ha acudido a empresarios adinerados de su ciudad, para financiar la campaña de evangelización. Estas personas quedan tan impresionadas por la convicción de que este hombre lleva la misión para Dios, y de que su fe los contagia.

Después de establecer el objetivo, decide dedicar grandes períodos a la oración, pidiéndole especialmente a Dios de que su voz pueda ser escuchada en los corazones de los incrédulos…Sus reuniones a menudo comienzan con unos pocos miles, dejando partes enteras del estadio vacías. Pero, cada noche, la palabra de boca en boca trae a más gente, de modo que la asistencia de la primera noche, de unos dos mil, termina con una asistencia de veinte mil. Su éxito evangelizador es poco común en estos días. Cuando fue alumno de doctorado de tiempo completo en el seminario de la Universidad adventista de Andrews, se comprometió a hacer 17 campañas de evangelización durante cinco años que le llevó terminar su título. ¿El resultado? ¡Más de 25,000 bautismos para Jesús! Pero hay un secreto en la vida de Henry Mhando, que es la verdadera razón de su éxito. Es lo que hace con su tiempo cada mañana, entre las 3 y siete: estudia la Palabra de Dios… Busca a Dios temprano en la mañana, antes de conectarte con el trabajo, el ejercicio u otras necesidades, y él te estará esperando. Lo que necesitamos es alimentarnos de la Palabra de Dios. Solo las palabras de Dios pueden hacer algo en nuestro interior que nada externo puede tocar. Esta es la obra del Espíritu Santo.

Si tu deseas ser un hombre o una mujer que oye la voz del Espíritu Santo, debes ser una persona llena de la Palabra de Dios; esta es exactamente la manera en que escuchamos a un Dios santo. Si tu quieres saber cómo es estar en la presencia de Dios, abre los ojos, lee medita y conéctate con su Palabra. El te habla a ti mediante sus páginas. Y cuanto más decidas asimilar su Palabra, mayores serán las opciones de Dios para hablarte. Existe una correlación directa entre asimilar la Palabra escrita con la capacidad de oír al Espíritu Santo cuando aplica la Palabra en tu vida.

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