EL DON DE PROFECÍA – DÍA 26

PermanezcanEnMiHoyDia26
Tiempo atrás conocí a una señora cuyo hijo estudiaba en la escuela adventista. A través del contacto con la escuela, comenzamos a estudiar Ia Biblia, pero ella parecía indiferente a las verdades reveladas. Pero durante la serie de estudios, el Espíritu Santo tocó su corazón y ella pidió ser bautizada. Argumenté que ella debía esperar hasta el fin de los estudios, pues faltaban algunas lecciones. Ella preguntó qué asuntos faltaban, y uno de ellos era sobre el don de profecía. Cuando comenté qué era el don de profecía, ella me dijo: “Si Dios es el mismo, y el Espíritu Santo también; si había profetas en el pasado, ¿Por qué no podría haber hoy? Yo creo, yo acepto y puede marcar mi bautismo”. Poco tiempo después ella fue bautizada, junto con su marido.

Gracias a Dios porque todavía existen personas que comprenden cuán importante es para la iglesia en los dÍas actuales, y más con la confusión religiosa que se desparrama por todas partes, Ia dirección de Dios para su pueblo a través de la revelación profética. Como iglesia podemos afirmar con seguridad: somos Io que somos hoy gracias a la dirección de Dios, a través de Ia revelación profética a Io largo de nuestra historia.

Comunicación ininterrumpida
El plan original de Dios era que existiese una comunicación directa con sus criaturas, como sucedía con Adán y Eva, que diariamente conversaban con él. La entrada del pecado, sin embargo, comprometió esa comunicación y Dios empezó a hablar con los seres humanos a través de los profetas.

Uno de los ejemplos de cómo esa comunicación se procesa puede ser visto en Ia vida del profeta Daniel. Este profeta se encuentra al mismo nivel que los otros grandes profetas de las Sagradas Escrituras. Las visiones y los sueños que él vio y registró en su libro son partes de la colección de escritos de los profetas. AI examinar el don de profecía en la vida del profeta Daniel y en el resto de Ia Biblia, veremos que el don de profecía todavía hoy está a nuestra disposición.

En los tiempos bíblicos
En las Sagradas Escrituras, profeta es alguien que recibe comunicaciones de Dios y las transmite al pueblo. En el Antiguo Testamento Ia palabra profeta es, generalmente, la traducción del hebreo nabi, que designa un portavoz nombrado por Dios. EI término griego equivalente al hebreo nabi es prophetes, de donde deriva nuestro término español “profeta”.

‘Vidente”, traducción del hebreo roeh (lsa. 30:10) o chozeh (2 Sam. 24:11; 2 Rey. 17:13) es otra designación para las personas que poseían el don profético. Los términos “profeta” y “vidente” se encuentran íntimamente relacionados. A través de los años, Dios concedió revelaciones de su voIuntad a su pueblo, utilizando a las personas que habían recibido el don de profecia.”En verdad,
nada hace el Señor omnipotente sin antes revelar sus designios a sus siervos los profetas” (Amós 3:7 cf. Heb. 1:1).

Identificando al profeta
Sueños y visiones: Los sueños ocurren mientras el profeta duerme. Las visiones, mientras está despierto. No surgen de experiencias comunes de la vida, son inspirados por el Espíritu Santo (Núm. 12:6;Dan. 7:1; 8:1).

Fenómenos físicos: Estos acompañan a los profetas mientras están en visión, demostrándoles a aquellos que están alrededor, que están recibiendo algo que proviene de una fuente sobrenatural (Dan. 10:8-10;17-18).

La fuente del profeta: EI Espíritu Santo es la fuente de los mensajes que los profetas recibieron en las visiones (2 Ped. 1:21;Amós 3:7).

EI trabajo del profeta: El don de profecía no es solamente Ia habilidad de prever el futuro, pues alguien puede ser profeta sin necesariamente hacerlo. Algunos profetas, como Daniel, previeron el futuro, pero otros no. Su trabajo fue el de edificar, animar y confortar a la iglesia.

Seres humanos comunes: Los profetas bíblicos no fueron perfectos. Ningún profeta es perfecto, pues todos son humanos. Pero la tendencia general de la vida de un profeta debe estar en armonía con la Palabra de Dios.

Pruebas de la profecía: La profecía verdadera se debe cumplir (Dan. 18:21, 22). La profecía debe estar de acuerdo con la Biblia (Apoc. 22:18, 19). El mensaje de Dios genera paz en el corazón (Col. 3:15). EI testimonio de experimentados siervos de Dios es útil para ayudarnos a discernir entre Io correcto y Io errado.

Trabajo no registrado
Hay profetas cuyos nombres son mencionados en las Sagradas Escrituras, pero no se tienen detalles de su obra. Tales personas recibieron el don Profético fuera de los relatos sagrados. El apóstol Pablo deja claro que debemos probar a los verdaderos profetas y absorber sus enseñanzas (1 Tes. 5:19-21). El apóstol afirma que, mientras estemos en la Tierra, necesitaremos de todos los dones del Espíritu santo, incluido el de profecía.

Una de las marcas de identificación de la iglesia remanente, de acuerdo con Apocalipsis 12:17, es que no solamente guarda los mandamientos de Dios, sino que también tiene el testimonio de Jesús, que, según Apocalipsis 19:10 y 22:9, es el don de profecía.

AI examinar el don profético en las Sagradas Escrituras, queda claro que existieron tres grupos de profetas:

1. Aquellos cuyas revelaciones recibidas están registradas en la Biblia, tales como Moisés, Daniel, el apóstol Juan y otros.

2. Aquellos que transmitieron las orientaciones de Dios solamente de manera oral, sin que haya libros en el canon sagrado con sus nombres, tales como Enoc, Elias y Juan el Bautista.

3. Los que recibieron el don, pero sus nombres no se encuentran registrados en la Biblia.

Elena de White, la mensajera del Señor
Elena Harmon nació el 26 de noviembre de 1827, en una pequeña quinta de Gorham, en el estado de Maine. En diciembre de 1844, tuvo una visión sobre el futuro de Ia Iglesia Adventista. Aceptada por unos, rechazada por otros, siguió compartiendo, con quienes deseaban oír, el contenido de sus visiones. A Io largo de su vida tuvo más de dos mil visiones, la mayoría de las cuales registró en libros y artículos. Ella siempre le dio el primer lugar a la Biblia como regla de fe y norma de conducta para todos los creyentes. Luchó con sus escritos contra el fanatismo. Nunca se consideró a sí misma una profetisa, sino una mensajera del Señor. Se casó el 30 de agosto de 1846 con Jaime White. Se dedicó a escribir sobre varios temas y, en el momento de su muerte, en 1915, con 87 años, había escrito cerca de 45,000 páginas dactilografiadas, o sea un total de 60 volúmenes, 4,500 artículos en revistas y más de un millón de cartas.

Actividades y funciones de los profetas en el Nuevo Testamento
1. Tuvieron parte en la fundación de la iglesia (Efe. 2:20, 21).

2. Iniciaron la extensión misionera de la iglesia (Hech. 13:2, 3;16:6-10).

3. Edificaron Ia iglesia (1 Cor. 14:3, 4; Efe. 4:12).

4. Unieron y protegieron a Ia iglesia (Efe. 4:14).

5. Advirtieron sobre las dificultades futuras (Hech. 11:27-30; 20:23; 21:4,10-14).

6. Confirmaron la fe en tiempos de controversia (Hech. 15:32).

El Espíritu de Profecia y Ia Bíblia
Los escritos de Elena de White no constituyen un sustituto de Ia Biblia. No pueden ser colocados al mismo nivel. Las Sagradas Escrituras ocupan una posición única, pues son el único patrón por el cual los escritos de Elena de White (o de cualquier otra persona) deben ser juzgados y al que deben estar subordinados. Solamente la Biblia es el patrón supremo. El Espíritu de profecía es una guía para la comprensión de Ia Biblia y para la aplicación de sus principios.

Reglas de Interpretación del Espíritu de Profecía
1. Confirmar la fuente exacta de cada fragmento antes de usarlo.

2. Una vez confirmado el fragmento, conocer el contexto histórico.

3. El Espíritu de Profecía no debería ser utilizado como vara para oprimir al pueblo de Dios.

4. No buscar nuevas doctrinas en el Espíritu de Profecía.

5. Distinguir la aplicación literal y la aplicación espiritual de los textos citados.

6. Recordar que el Espíritu de Profecía no fue dado como una guía infalible de informaciones periféricas.

Para reflexionar
¿De qué forma el hecho de conocer la enseñanza bíblica que dice: ”¡Confíen en el Señor, y serán liberados! ¡Confíen en sus profetas, y tendrán éxito!” (2 Crón. 20:20) y la que señala: “No apaguen el Espíritu, no desprecien las profecías, sométanlo todo a prueba, aférrense a Io bueno” (1 Tes. 5:19-22) puede mejorar tu vida hoy?

La forma en que usas el Espíritu de Profecía, ¿es coherente con tu profesión de fe? ¿Buscas regularmente esta fuente de orientación como apoyo en Ia comprensión de las Sagradas Escrituras? Ora y piensa en esto durante las próximas 24 horas.

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