Cierta vez, un padre Ie dijo a su hijo de cinco años que haría un largo viaje, pero que volvería.
-¡Volveré!
-¿Cómo voy a saber cuándo vas a volver? -Le preguntó el niño.
-Cuando veas la huerta cubierta por las hojas de los árboles, faltará poco para mi regreso -le dijo el padre, después de pensar un poco.
Después de que el padre salió, el niño corría todos los días hasta la huerta para mirar los árboles. A medida que el otoño se fue aproximando, las hojas comenzaron a caer y a adquirir esos típicos tonos rojizos y amarillos. Cierta noche, hubo un fuerte viento. A Ia mañana siguiente, como hacía normalmente, el niño corrió hasta la huerta y quedó sorprendido al ver que estaba cubierto por las hojas de los árboles.
Entonces exclamó:
-iPapá está volviendo a casa!
La Biblia nos cuenta una historia parecida. Jesús estaba saliendo del patio del Templo cuando uno de sus discípulos declaró con entusiasmo:
-¡Maestro! ¡Mira qué edificios!
La respuesta de Jesús Io dejó confundido:
-¿Ves estos grandes edificios? No quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada (Mar. 13:1,2).
Los discípulos se reunieron a un costado para discutir sobre Io que Jesús estaba queriendo decirles. Cuando llegaron a una conclusión, le pidieron a Jesús que les dijera cuándo sucederían aquellas cosas y qué señal habría de su venida y de la consumación de los siglos (Mat. 24:3).
Entonces Jesús comenzó a enumerar una serie de señales que indicarían la proximidad de su regreso. Presentó señales en los ámbitos político y militar (vers. 6, 7), en la naturaleza (vers. 7), en el ámbito social (vers. 10, 12) y religioso (vers. 24).
Es verdad que guerras, hambre, falsos maestros y enfermedades siempre existieron, desde la entrada del pecado en este mundo. Pero Ia intensidad y el alcance que los caracteriza actualmente nos esta enviando una clara señal: Nos estamos aproximando al momento de la segunda venida de Cristo.
Señales de Ia naturaleza
Veamos, por ejemplo, las señales de la naturaleza. Nadie tiene dudas de que la naturaleza se está comportando de forma extraña. Ciclones y tormentas tropicales, terremotos, tsunamis e inundaciones afligen al globo cada vez con mayor intensidad.
En la reunión sobre cambios climáticos, el organismo de la ONU que estudia con mayor profundidad los cambios en la naturaleza emitió su último informe el día 6 de febrero de 2007, en la ciudad de Nairobi, capital de Kenia. En el informe fue señalado que: ”La advertencia del sistema climático está equivocada” y advirtieron al respecto de las “consecuencias previsibles y devastadoras del cambio climático”.
Toda vez que Jesús habló sobre las señales de la naturaleza, las vinculó con el hambre y la aparición de pestes y enfermedades (Mat. 24:7; Mar. 13:8). Efectivamente, los cambios climáticos están haciendo que el cultivo de cereales disminuya drásticamente, de manera acentuada en los trópicos. Como consecuencia, esto hará reaparecer el hambre. De hecho, esta es la primera preocupación de la ONU ante la crisis que elevó el precio de los alimentos en los últimos meses.
En relación con las pestes, la OMS (organización Mundial de la Salud) advirtió que los nuevos patrones de las lluvias, de las sequías y de las tormentas están acelerando Ia expansión de enfermedades como Ia malaria, el paludismo y la fiebre, como consecuencia del dengue en varias regiones. El cambio climático está empeorando las crisis de salud en muchos países en los que el acceso a las instituciones de salud no es igualitario. La directora general de Ia OMS, Margaret Chan, declaró: “Las enfermedades y las condiciones sensibles a los cambios climáticos ya están creando enormes impactos financieros en muchos países. […] El impacto del cambio climático está actuando como un amplificador”.
Sin embargo, hay más. Después del informe de la reunión intergubernamental sobre los cambios climáticos, de 2007, los científicos de la Revista de Ia Asociación de Científicos Nucleares Estadounidenses decidieron adelantar el “reloj del juicio final”. Ese reloj contiene dos punteros que no se mueven.Uno de ellos, que marca las horas, está permanentemente fijo en el número 12. El otro, el de los minutos, ya fue movido en 19 ocasiones durante la última mitad del siglo pasado.
El reloj fue creado en 1947, para dar a entender cuánto se está aproximando nuestro mundo a la “medianoche”, o sea, a su fin.
Después de interpretar las señales de Ia naturaleza, los científicos colocaron el reloj marcando cinco minutos para llegar a la medianoche dando a entender que nos aproximamos rápidamente al fin. Tenemos que considerar que Ia mayoría de estos científicos son ateos.
Lo que necesito saber con respecto a la segunda venida de Cristo
La segunda venida de Cristo es una bienaventurada esperanza de Ia iglesia, la gran culminación del evangelio (Tito 2:13; Heb. 9:28; Juan 14:1-3; Hech, 1:9-11; Mat. 24:14).
La venida del Salvador será literal, personal, visible y de alcance mundial (Apoc. 1:7; Mat. 24:43). Cuando el Señor Jesús vuelva, los justos muertos resucitarán y, junto con ellos, los justos que estemos vivos, seremos glorificados y llevados al cielo. Los impíos, sin embargo, morirán (1 Tes 4:13-18; 1 Cor. 15:51-54; 2Tes. 1:7-10; Apoc. 14:14-20;19:11-21).
El hecho de que la mayor parte de las profecías se estén cumpliendo, sumándose a las actuales condiciones mundiales, es un indicio de que la venida de Cristo es inminente. El momento en el que ocurrirá no fue revelado, por eso somos exhortados a estar preparados todo el tiempo (Mat 24; Mar. 13; Luc. 21; 2 Tim. 3:1-5;1 Tes. 5:1-6).
La necesidad de preparación
Después de dar las señales que indicarían la proximidad de su regreso, Jesús pronunció la parábola de las diez vírgenes, con el objetivo de ilustrar Ia experiencia de la iglesia de los últimos días. Las dos clases de vírgenes representan dos clases de creyentes que profesan estar preparados y esperando a su Señor. Son llamadas “vírgenes” porque profesan una fe pura. Sus lámparas representan la Palabra de Dios y el aceite, el Espíritu Santo.
Analizando superficialmente, parece que los dos grupos son semejantes. Ambos salen al encuentro del novio. Ambos tienen aceite en sus lámparas y su comportamiento no parece ser diferente el uno del otro. Todos oyeron el mensaje del pronto regreso de Cristo y Io están esperando. Sin embargo, ocurre una aparente demora. su fe debe ser probada. Entonces, a la medianoche, en la hora más tenebrosa de la historia del mundo, se oye un grito: ”iAhí viene el novio! iSalgan a recibirlo!” (Mat. 25:6). Ahora se hace evidente la diferencia entre los dos grupos uno de ellos está preparado para encontrarse con el novio. El otro no. Esas vírgenes “insensatas” no son hipócritas, respetan la verdad, la Palabra de Dios, pero les falta el aceite: no fueron selladas por el Espíritu Santo (ver Apoc. 7:1-3). Se contentaron con una obra superficial, no cultivaron una relación profunda con Cristo.
Cuando el novio llegó, solamente las que estaban listas entraron con él a la fiesta de las bodas y la puerta se cerró. Más tarde, las vírgenes insensatas, que salieron a comprar aceite, volvieron y golpearon la puerta.”¡Señor! ¡Señor! -suplicaban-. ¡Abrenos la puerta!”. Pero el novio respondió ”No las conozco” (Mat. 25:11, 12).
Cuando las cortinas de la historia de este mundo se bajen, solamente habrá dos clases de personas. Lo que realmente va a importar en esa ocasión será el tipo de relación que mantuvimos con Jesús.
Lo que la higuera nos puede enseñar
Jesús les dijo a sus discípulos en su sermón profético: “Aprendan de la higuera esta lección: tan pronto como se ponen tiernas sus ramas y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Igualmente, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el tiempo está cerca, a las puertas · (Mar. 13:28, 29).
Evidentemente, Ia gran “higuera” de la naturaleza nos está gritando: ¡EI ”verano” se aproxima! Sí, Jesús está a las puertas. EI tiempo es corto. El momento de cultivar nuestra relación con él es ahora. Mañana puede ser demasiado tarde.”¡Estén alerta! ¡vigilen! Porque ustedes no saben cuándo llegará ese momento (Mar. 1333).
Jesús nos dice: ”Sí, vengo pronto-. Ojalá podamos decir, junto con el apóstol Juan: ¡Amén! iven, Señor Jesús!” (Apoc. 22:20).
Para pensar y reflexionar
¿Cómo puede contribuir a mejorar tu calidad de vida y la de tu familia la necesidad de estar preparado para el encuentro con Cristo, desde la primera hasta la última hora de cada día? Piensa y ora sobre esto durante las próximas 24 horas.


