En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hechos 4:12
Todo el poder del cielo y la tierra se conjuga en la persona de Jesús. Todo lo que la gente necesita en este mundo y el mundo venidero se encuentra en él. Sin Cristo, nadie puede tener la esperanza de tener éxito; pero con él, el fracaso es imposible. Ninguna mente humana ha sido capaz de comprender la altura, la anchura y la profundidad de las realidades eternas que residen en Jesús, porque en él habita la plenitud de Dios. Es claro que si Jesús es tan poderoso e importante, él debe ser más que un simple hombre. Muchos siglos antes de que viniera, se predijo de él. Y el profeta Isaías describe algunos nombres de Jesús. ¿Qué esperanza nos da este pasaje de la Biblia?
Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre Admirable consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz. Isaías 9:6
Uno de los más conocidos escritores bíblicos fue el apóstol Pablo. Él estudió las declaraciones de Jesús, cuando el cristianismo estaba en sus inicios, cuando la generación en la que Jesús vivió aún estaba viva. Para la mente del apóstol, una de las razones más concluyentes para creer que Jesucristo era el divino Hijo de Dios fue el hecho de haberse levantado de los muertos. Pablo vio que Jesús era como la cima de una gran montaña que eleva su cumbre cubierta de nieve dentro de las nubes, mientras que las demás personas son como pantanos que se hunden…Si Jesús no fuera más que un hombre, sería imposible explicar la influencia de su vida. Todo lo relacionado con él señala el hecho de que no es solo un simple hombre, sino que realmente es Dios. Nació en un establo y su cuna fue un pesebre y aun así, alrededor de ese pesebre y ese precioso bebé, el mundo entero se reúne por lo menos una vez al año y escucha otra vez el canto de los ángeles de paz y buena voluntad para los hombres, y todo el mundo se enternece y se acerca entre sí. Durante siglos han nacido otros bebés, pero ninguno ha fascinado tanto el corazón del mundo como lo ha hecho este. Del establo de Belén, casi oscuro, sale una luz que hace que los corazones brillen con un calor que las inspira a realizar los actos más nobles que son capaces de hacer. Se alimenta al pobre y al hambriento; se les da casa los indigentes; y se da ropa a los desnudos. El egoísta y el duro repentinamente despiertan y se convierten en generosos. ¿Quién puede explicar la atracción que Jesús ejerce en los corazones de los hombres y las mujeres excepto admitiendo que Jesús es el Salvador del mundo? ¿Cómo explicó Jesús la influencia de su vida?
Y cuando yo sea levantado de la tierra, a todos atraeré hacia mí. Juan 12:32
Abraham Lincoln fue presidente de los Estados Unidos, cuando fue asesinado en 1865, se lloró por él con sinceridad, pero cuando Jesús murió, fue aborrecido por su pueblo y solo lo lloraron algunos seguidores iletrados. Sufrió una muerte deshonrosa reservada para los esclavos y los extranjeros. Y aún así, su nombre eclipsa a todos los demás, y es la figura más notable de todos los tiempos. La cruz era el patíbulo de sus días, la silla eléctrica de su época. Es el instrumento más cruel de tortura que se ha inventado. Se clavaba a los condenados en ella y se los colgaba sin protección para el frío hiriente o para el calor abrasante hasta que morían de agotamiento o de sufrimiento. Los historiadores dicen que algunos duraban una semana colgando de la cruz, hasta que las aves de rapiña venían y les arrancaban los ojos mientras aún estaban vivos. El cuerpo del Señor Jesús tocó esa cruz cruel e inmediatamente la transformó en la gloria del mundo. ¿Qué tan poderoso puede ser Jesús, que un toque suyo puede cambiar un instrumento de crueldad, sufrimiento y vergüenza en el símbolo más grande de paz y buena voluntad? ¿Qué tan impactante y transformador puede ser el tema de la cruz para todo el que estudia la vida de Jesús?
Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Gálatas 6:14
Cada vez que escribimos la fecha en una carta, ingresamos una cifra en nuestro registro contable, o buscamos la fecha en un periódico o revista, se nos recuerda que Jesús nació hace tantos años. Este año está numerado como está porque Jesús nació en este mundo. Otros grandes y famosos hombres han vivido desde su época, pero él permanece como alguien supremo a través de las edades. No contamos los años después de Julio César, o de Shakespeare, o Benito Juárez, o de Napoleón, ¡nuestro punto de referencia es Jesucristo! Todo en la historia está fechado antes o después de Cristo. Es el número uno de la historia. Desde este número uno, Jesucristo, se cuentan todos los acontecimientos de todos los tiempos. Como la cima de una gran montaña que empuja su punta nevada hacia las nubes, él permanece supremo, y todas las pendientes se originan en él. Jesucristo dividió la historia en dos y toda ella gira alrededor de su nombre. ¿Quién puede explicar esto sin admitir que Jesucristo es más que un simple hombre? Su carrera pública solo duró tres años y medio, pero a partir de ese ministerio corto y breve de tres años y medio, su vida envió un poder que ha arrancado imperios de raíz, cambió el curso del tiempo y coloreó la historia de manera diferente. Como ejercicios: recordemos tres años y medio de nuestra propia vida, y veamos qué rápido han pasado y qué impresión tan pequeña han tenido aun en nuestro entorno cercano, para no decir a nivel mundial. Ante la imposibilidad de describir todos los ministerios de amor que Jesús realizó en esta tierra ¿Cómo resume el apóstol Juan, la labor de Cristo?
Además, hay muchas otras cosas que hizo Jesús. Si se escribiera una por una, pienso que en el mundo no cabrían los libros que se habrían de escribir. Juan 21:25
¡Jesús! ¡Qué maravilloso y preciado es su nombre! Él es el Príncipe de Paz, el Dios poderoso y el Rey que viene. Cuando pensamos en él, que nació en un establo y murió en la cruz; que divide a la historia en dos y alrededor de cuyo nombre ésta gira; que cambió el flujo del tiempo; y que al mismo tiempo venda el corazón quebrantado, da paz a la mente preocupada; cuando pensamos en los millones que han muerto con el nombre de Jesús en sus labios y cómo las sombras de la muerte han dado paso a colores gloriosos, solo podemos exclamar: “Todos alaben el poder del nombre de Jesús”:
En Roma, Italia, entró a la oficina de la embajada estadounidense un hombre que parecía muy angustiado. Cuando finalmente pudo conseguir una audiencia con el embajador, le presentó su caso, algo muy serio, e imploró su ayuda. El embajador inmediatamente le preguntó al hombre: ¿Es usted ciudadano de los Estados Unidos? El hombre respondió- He vivido en Estados Unidos durante 25 años. He criado a mi familia ahí. Siempre he pagado mis impuestos y he contribuido a toda clase de causas valiosas. – Pero- interrumpió el embajador-, ¿es usted ciudadano de los Estados Unidos?- No, nunca he hecho el trámite de ciudadanía- respondió el hombre-, pero creo que he hecho mi parte ante el gobierno tan completamente como aquellos que han obtenido sus documentos de ciudadanía. – Lo siento- respondió el embajador-, pero no puedo ayudarlo porque no es ciudadano de mi país. Ningún extranjero puede convertirse en un ciudadano de un país sin tomar la decisión de tramitar los documentos de ciudadanía. Por naturaleza, todos somos extranjeros con respecto al reino de los cielos, pero podemos hacernos “conciudadanos de los santos” (Efesios 2:19) Así que puedes hacerte la pregunta ¿He hecho los trámites para obtener los documentos de ciudadanía que me dan el derecho a un lugar en el reino de los cielos? ¿Es Cristo ahora el Rey de tu corazón? Si estás dispuesto a reconocer a Cristo como tu Salvador personal, de seguirlo todo el camino, él te aceptará como ciudadano de su reino, y en ese momento te convertirás en ciudadano del reino de la gracia.


