Por Agustín Sánchez
El presente artículo representa la postura y conclusiones de su autor. No necesariamente representa la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día
Tres preguntas claves al estudiar la Biblia
No podemos discutir sobre el poder de las preguntas. La vida está llena de ellas. Cuando el ser humano pregunta, pone a prueba su criticismo, su análisis, su esencia. Es cuando pregunta, que las cosas se inventan, se crean, se innovan, o las cosas toman direcciones no antes vistas. De ahí el interés de que la lectura de la Biblia sea significativa para su lector. Leer por leer no llama la atención, pero si la Biblia cobrara vida y me hablara directamente, creo que no dejaría de conversar con el Autor del sagrado Libro. Voy a invitarte a que hagas tres preguntas cada vez que lees la Escritura. Tres preguntas que te llevarán al borde de un encuentro con Dios. Ahí donde esperas que Él se manifieste ante ti ¿Estás listo?
¿Hay algo nuevo que aprender?
“… porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana…” Lam. 3: 22, 23. Tener el deseo de descubrir los tesoros de Dios, te coloca en una plataforma de acceso a la innovación de Dios. Cada mañana tiene algo nuevo para ti. No importa cuántas veces has leído algún pasaje de la Biblia, siempre puedes encontrar algo nuevo que fortalezca tu visión acerca de quién es Dios. Una vez que hayas leído la porción seleccionada, pregúntate ¿hay algo nuevo que no sabía de cómo Dios trata al pecador, o cómo es su misericordia, o la importancia de…..?Cada vez que descubras algo nuevo, eso es lo que engrandecerá tu forma de comprender a Dios. No lo olvides, enfrentarte a la novedad de la revelación de la Escritura, hará brillar sus rayos de luz ante tu rostro.
¿Hay algo que debo comenzar a practicar?
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. Josué 1: 8. Conocer a Dios en la Sagrada Biblia, es conocer su voluntad para tu vida. Es exponerse al plan que tiene sólo para ti. Y conocer ese plan implica tomar acciones concretas sobre el tema que estás descubriendo con Dios. La relación que existe entre guardar y hacer que menciona el texto citado arriba, con la prosperidad y el todo saldrá bien, es muy fuerte. Acostumbra a tu cerebro tomar decisiones sobre lo que Dios pide de ti.
En cierta ocasión, al leer un pasaje acerca del perdón hacia los que nos ofenden, me vi acorralado en la encrucijada de seguir como estaba, o hacer un cambio que me brindaría paz en el corazón. Nadie desea hacer las cosas difíciles, nadie quiere exponerse, o sentirse vulnerable; sin embargo, al poner en práctica lo que Dios revela en su Palabra, el corazón cobra fuerza para llevar a cabo sus demandas. Si haces esto, serás un seguidor de Cristo que crece continuamente, y que dejará una estela de bendición por doquiera que camina. No avances si no has comenzado a poner en práctica algo nuevo en tu vida. Dios te va a desafiar tu estabilidad cada vez que hagas esta pregunta, sé valiente y ¡sigue adelante!
¿Hay algo que debo de abandonar inmediatamente?
“Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” Isaías 1: 16. Cuando lees la Biblia, y estás abierto a escuchar TODO lo que Dios tiene para ti, entonces conocerás las cosas que le desagradan a Dios. La respuesta a esta pregunta puede ser la diferencia entre un conocedor de la Escritura, y un verdadero discípulo de Cristo. Si te propones a no continuar con tu día sin que resuelvas esta pregunta, seguramente estarás removiendo los mayores obstáculos que han impedido disfrutar la presencia de Dios en tu caminar.
Conclusión
Este acercamiento devocional hacia la Palabra de Dios, puede hacer una gran diferencia en tu experiencia cristiana. No te permitas quedar en el estancamiento espiritual. Tú has sido llamado a una vida plena en Jesucristo, “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efe. 4: 7). Sólo cuando te confrontas con el Rey del universo con estas sencillas preguntas, se revelará de qué estas hecho, así como verás quien es el único y gran Dios, Jehová de los ejércitos. Prueba, descubre, y vive para tu Dios.


