Ustedes, habitantes de Jerusalén,¡hagan fiesta en honor de nuestro Dios! En el momento justo Dios nos enviará la lluvia, como lo hacía en tiempos pasados. Como prueba de su perdón, hará que llueva en primavera, así como llueve en invierno. Así habrá una buena cosecha, y tendremos gran abundancia de trigo, vino y aceite. Joel 2:23-24 (TLA)
Al estudiar el significado de la lluvia temprana y la tardía debemos tener en cuenta que empleamos estos términos de dos maneras: con un sentido histórico objetivo, que se centra en el tiempo y en la iglesia, y con un sentido personal, orientado hacia cómo nos puede afectar personalmente. Fue la lluvia temprana del Espíritu Santo la que hizo que la iglesia primitiva ( la iglesia del primer siglo después de Cristo) llegara a ser lo que fue. ¿Cuán gloriosos, exactamente fueron los resultados? El evangelio fue llevado a las más alejadas partes del mundo habitado. ¿Cómo se manifestó la obra del Espíritu Santo en ese tiempo? Los corazones se entregaban al poder del mensaje de salvación. Los rebeldes se convertían. Los pecadores se unían con los creyentes. Algunos de los que habían sido los más grandes opositores del evangelio, llegaron a ser sus campeones… Cada cristiano veía en su hermano una revelación del amor y la benevolencia divinos. Impresionante, ¿verdad?. No es de extrañarse que miles se convirtieron en un día.
¿Cómo podemos nosotros experimentar la influencia del Espíritu Santo? ¿Qué reformas podemos hacer?
¡Pónganse a labrar el barbecho! ¡Ya es tiempo de buscar al Señor!, hasta que él venga y les envíe lluvias de justicia. Oseas 10:12 NVI
¿Qué es exactamente la lluvia temprana? Es innegable que en parte es la obra regeneradora del Espíritu Santo que nos guía a la conversión. Pero En Joel 2:23 dice: Alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio- La lluvia temprana en el original griego es moreh, que significa maestro, o maestro de justicia. Los profetas hablaban de la lluvia temprana como del tiempo de justicia: el tiempo que finalmente se vería la bondad y la justicia de Dios. Así que la lluvia temprana histórica fue la revelación de Jesús el Hijo de Dios, quien vino para mostrarnos justamente eso. Él mediante el Espíritu Santo, se convirtió en el “maestro de justicia”. Así que la lluvia temprana fue la revelación de Jesús, quien obedeció a Dios en forma perfecta (revelando su justicia); y que amó a la humanidad en forma suprema. Y este era el mensaje de Pentecostés para el mundo: el mensaje que lo revolucionó para siempre. En un sentido personal subjetivo, la “experiencia” de la lluvia temprana sería aceptar el mensaje de amor y obediencia en Cristo: algo absolutamente necesario si hemos de experimentar la lluvia tardía.
¿Cuál es la consecuencia de pedir las lluvias del Espíritu Santo en nuestra vida?
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. Hechos 3:19
Si usted busca en Internet “necesito un milagro”, terminará con cinco millones de aciertos; en el buscador Bing, tendrá más de treinta millones. Todo, desde los sitios web de oración, pasando por ideas de la Nueva Era. Todos necesitan un milagro. Todos lo quieren. Todos oran por uno, cuando las cosas no salen como queremos. A todos les gusta escuchar de milagros, aunque nunca hayan visto uno. Los milagros no tienen como finalidad hacer que todos crean; solo pueden confirmar las creencias. Pero cuando de religión se trata, la gente a menudo desea milagros como un atajo espiritual. Muchos dicen: –Si tan solo Dios pudiera escribirlo en el cielo, entonces sabría con certeza que esto es lo que él quiere- Y muchos concuerdan con esto pensamiento, y dicen: es que así sería más fácil y rápido que estudiar la Biblia, orar y reflexionar como es Dios. En sus días en la tierra, Jesús obró muchos milagros. Sin embargo, lo hizo durante una época en que todos creían que los milagros solo podían provenir de Dios, y así ratificó su divinidad. Los realizó a fin de mostrar el carácter misericordioso y benigno de su Padre. Cristo nunca obró milagros como un atajo para la fe; para fortalecer a alguien, le daba un estudio bíblico. Muchas veces los judíos le pedían a Jesús: “Deseamos ver de ti señal”… Nuestra tendencia humana es preferir un milagro antes que un cambio de corazón. Un milagro es emocionante; incita los sentidos, y Satanás está preparado para explotar esto a niveles desconocidos. Pero, ¿cuál debe ser nuestra petición a Dios?
Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo… para que os dé, conforme a la riqueza de su gloria, ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu. Efesios 3: 14,16.
La lluvia tardía, es la obra personal del Espíritu Santo trabajando en nuestro corazón. Juan 14:16-17 dice:
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador (Consejero), para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”
Esta palabra nos demuestra un convenio de trabajo, una continuidad que nunca se debería haber cortado, dice la Biblia “porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”. Dios nos habla de un nivel de compromiso tal con el hombre y su obra en la tierra, que cambia a su Hijo, por su Espíritu, para dar vigor a sus hijos en la tierra. Debemos tener mucho valor para Dios, que no solo envió a su Hijo, sino que también a su Espíritu, para que nosotros estemos acompañados. El Espíritu Santo debe ser nuestro comienzo espiritual, no podemos hacer cosas, diseñar cosas, y una vez que todo está establecido, decirle: “Espíritu te pido que me ayudes a llevar esto…”Debemos comprender o entender que Él es nuestro comienzo: Toda idea, todo diseño de mi mente, estará bien cuando antes aprenda a ponerlo delante de todas mis cosas. Proverbios 16:1 (NVI) dice: “El hombre propone, pero Dios dispone” El no está después, el esta antes, antes que todos y que todo, cuando el esta antes, tarde lo que tarde la respuesta, vendrá, y de esa manera vas a aprender a esperar en Él.
La Biblia fue escrita por el Espíritu Santo. Así que , cada vez que obedecemos lo que la Biblia enseña, estamos siendo hombres y mujeres del Espíritu. Y cada vez que rehusamos obedecer, ya no lo estamos siendo. En este contexto, encontramos una cita de Hebreos 8:10
“Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo”.
¿Cuándo Dios será nuestro Dios? Cuando su ley- su carácter- sea escrita por su Espíritu en nuestro corazón. En el tiempo del fin, muchos reclamarán pertenecer a Jesús porque tienen alguna relación con los poderes milagrosos. Sin embargo, Jesús reconocerá a las personas cuyo corazón refleje su carácter, su ley. Porque esa es la verdadera obra del Espíritu. Y vamos a hacer referencia a un triste caso: Lucifer, un ángel privilegiado que quería ser Dios sin ser como Dios. “ Si Lucifer hubiese deseado realmente ser como Dios, no habría abandonado el puesto que le había sido señalado en el cielo. Lucifer deseaba el poder de Dios, pero no su carácter. Hoy hay muchas personas que hablan mucho de los sentimientos y de su amor a Dios, pero Dios no reconoce su amor, porque es un engaño del enemigo. Sólo los que están viviendo a altura de la luz que tienen, recibirán mayor luz. A menos que estemos avanzando diariamente en la práctica de las virtudes cristianas activas, no reconoceremos las manifestaciones del Espíritu Santo en la lluvia tardía.
CONCLUSIÓN
Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.” (Zacarías 10: 1).
En el Oriente, la lluvia temprana cae al tiempo de la siembra. Es necesaria para que la semilla pueda germinar. Por efecto de la fertilizante lluvia, los tiernos brotes se desarrollan. La última precipitación, que ocurre al fin de la temporada, madura el grano y lo prepara para la cosecha. El Señor utilizó este proceso natural con el fin de representar la obra del Espíritu Santo. Como el rocío y la lluvia primero producen la germinación de la semilla y después la maduración del grano para la cosecha, del mismo modo el Espíritu Santo tiene la misión de producir, de una etapa a otra, el crecimiento espiritual. ..En virtud de la acción del Espíritu Santo hemos de ser totalmente transformados a la semejanza de Cristo. Muchos han errado en gran manera al no recibir la lluvia temprana. No han obtenido todos los beneficios que Dios ha provisto para ellos. Esperan que su falta será suplida por la lluvia tardía. Tienen la intención de abrir el corazón para recibirla cuando sea concedida la generosa abundancia de la gracia. Pero incurren en un terrible error La obra de Dios, que comienza en el corazón al momento de conceder su luz y conocimiento, debe crecer continuamente. Cada persona necesita descubrir su propia carencia. Para que pueda habitar el Espíritu en el corazón, éste debe ser vaciado y purificado de toda contaminación.
Sólo mediante la confesión y el abandono del pecado, la oración ferviente y la consagración a Dios, los discípulos pudieron estar preparados para el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Una obra semejante, pero en un grado superlativo, debe hacerse ahora.


