La segunda venida de Cristo sigue siendo el centro de Ia fe adventista. Esa esperanza está presente en todo Io que hacemos y creemos como iglesia. El pensamiento que pronto veremos al Señor Jesús nos da el sentido de inminencia y urgencia que necesitamos para cumplir Ia tarea que nos fue encomendada por Dios.
Después de instruir a los discípulos con respecto a las señales que anunciarían su segunda venida (Mat. 24:1-42), Jesús se centró en el pensamiento que debemos vigilar, orar y estar preparados para ese momento (Mat. 34:43-51; 25:1-13), Sin embargo, Jesús también dejó claro que no sería una espera pasiva o improductiva. Enseguida, pasó a narrar varias parábolas centradas en la manera como debemos esperar la segunda venida.
En la parábola de los talentos (Mat. 25:14-30), Jesús enfatizó la obligación que tenemos, como creyentes, de colocar nuestros dones al servicio del Maestro. No debemos esperar sentados a que llegue la segunda venida, ni enterrar nuestros talentos. Jesús quiere que lo sirvamos con todo lo que poseemos: tiempo, dinero y dones.
Nuevamente se menciona que habrá solamente dos clases de personas cuando Cristo vuelva. A los que colocan sus dones al servicio de Dios, Jesús les dirá: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En Io poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!” (Mat. 25:21). A los que, de forma egoísta, entierran sus dones, Jesús les dirá: ”¡Siervo malo y perezoso! ¿Así que sabias que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? Pues debías haber depositado mi dinero en el banco, para que a mi regreso Io hubiera recibido con intereses. Quítenle las mil monedas y dénselas al que tiene las diez mil. Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes” (Mat. 25:25-30).
En la parábola siguiente Jesús detalló un poco más Io que significa esperar la segunda venida colocando nuestros dones a disposición de Dios (Mat. 25:31-46). Con la parábola de las ovejas y de los cabritos Jesús aclaró que esta debería ser una espera activa y productiva, centrada en la preocupación por los demás.
Otra vez las personas son divididas en dos grupos. De un lado quedan las ovejas que, al mismo tiempo que velan y oran a fin de estar preparadas para el regreso de Cristo, alimentan a los hambrientos, visitan a los enfermos y visten a los desnudos. Es decir, predican el evangelio por precepto y ejemplo. Jesús les dirá en su segunda venida: “Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde Ia creación del mundo” (Mat. 25:34).
Por otro lado, aquellos que enterraron sus dones, que no se preocuparon con la salvación de los demás, que no alimentaron a los hambrientos, escucharán de labios del mismo Jesús: “Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mat. 25 : 41).
La enseñanza es clara y directa solamente hay una forma correcta de aguardar la segunda venida: estar activo en el servicio de Dios mediante la proclamación del evangelio y la preocupación por los semejantes.
Apresurar la venida de Jesús
AI participar activamente en la predicación del evangelio, no solamente estaremos esperando Ia segunda venida, sino también la apresuraremos (2 ped. 3:12). Elena de White afirma: “Mediante la proclamación del Evangelio al mundo, está a nuestro alcance apresurar la venida de nuestro Señor. Jesucristo. Si todos los que profesan su nombre estuvieran llevando frutos para su gloria, cuán rápidamente todo el mundo sería sembrado con Ia simiente del Evangelio. pronto la última cosecha seria levantada y Cristo vendría para reunir el precioso grano” (Elena de White, El evangelismo, p. 505).
La espera activa del pueblo de Dios no solamente tiene el propósito de hacer que los hijos de Dios crezcan espiritualmente y de salvar al mayor número de personas, sino que también colabora para la aproximación, en el tiempo, del reino de Dios. De hecho, Ia venida del Señor “no demorará más que el tiempo que tome Ia tarea de presentar el mensaje a toda nación, lengua y pueblo” (Elena de White, El evangelismo, p. 505).
La victoria está cerca
Las señales del pronto regreso de Cristo están cumpliéndose a nuestro alrededor. Las profecías nos dicen que tenemos el privilegio de estar viviendo las últimas horas de la historia de este mundo. Pero no fuimos privilegiados para permanecer como meros espectadores. Tenemos el privilegio de ser protagonistas del desenlace final del gran conflicto. Ese privilegio implica responsabilidades. Debemos proclamar los mensajes de los tres ángeles a un mundo que perece en el error.
“Pues dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendrá, y no tardará” (Heb. 10:37). Se exige de nosotros que presentemos este último mensaje que sacudirá la Tierra, y después vendrá la victoria.
“La obra pronto ha de terminar. Los miembros de la iglesia militante que han demostrado ser fieles integrarán la iglesia triunfante” (Elena de White, El evangelismo, p. 512).
“Ha llegado el tiempo en que, por medio de los mensajeros de Dios, se está desenvolviendo el rollo ante el mundo. La verdad contenida en los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles, debe ir a toda nación, tribu, lengua y pueblo debe iluminar las tinieblas de todo continente, y extenderse hasta las islas de la mar. No debe dejarse dilatar esta obra de gran Importancia. Nuestro santo y seña debe ser iAdelante, siempre adelante! Los ángeles de Dios irán delante de nosotros para prepararnos el camino. No podemos deponer nuestra preocupación por las regiones lejanas antes de que toda la tierra esté iluminada por la gloria del Señor’’ (Elena de White, EI evangelismo, p. 513).
Este debe ser nuestro pedido diario: ”Quiero cumplir Ia tarea que el Señor me confió. Quiero apresurar su venida. Señor, que pueda recibir poderosamente tu Espíritu Santo en mi vida para transformarme en un heraldo de tu venida. Amén”.
Y cuando el Rey de reyes y Señor de señores venga con sus santos ángeles en gloria y majestad, podremos oír: ”¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En Io poco has sido fiel te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!” (Mat. 25:21).
Próximamente
Seminario de Enriquecimiento Espiritual V: Sacerdotes ministrando en el altar de Ia familia.
Trabajaremos sobre Ia familia como la institución responsable de generar miembros espirituales. Cómo desarrollar y consolidar el hábito de que soy un sacerdote designado por Dios para ministrar a la iglesia de Ia familia. Ora para que el Espíritu Santo pueda dirigir Ia mente de aquellos que están trabajando en este proyecto.
La mayor parte de la iglesia en Ia División Sudamericana ha sido bendecida por este movimiento.
Tú ¿ya estás integrado a esa mayoría?
En el plano profético, cuando la mayoría busca al Señor habitualmente, el Espíritu Santo es derramado en abundancia.
Quedarte con Ia minoría es poner en peligro tu destino eterno.


